La manzana envenenada

Las fiestas gay en La Habana ya no son clandestinas. Ya nada es tan nuevo ni tan sorprendente. Lo que una vez era el placer prohibido está a punto de convertirse, incluso, en el lugar más común. Las fiestas gay se celebran con la aprobación estatal hasta en la propia avenida 23, al lado de donde los heterosexuales bailan en otros clubs; una fiesta a solo algunos metros de la otra. El límite se extravió. Parece que la manzana envenenada ya no amenaza con corromper a nadie.

Hasta mediados de las primera décadas de 2000, las fiestas eran conocidas como la “Fiesta de William”, o la “Fiesta de Rogelio Conde”. Estos nombres probablemente estuvieron relacionados con las personas que las organizaban y que, en muchos casos, ponían su casa para celebrarlas.  El Estado aún no daba sus locales para eso.

Si querías saber dónde era (por lo general en las afueras de La Habana) había que llamar por teléfono. Entonces te decían que iba a ser en la calle Monte o que iba a ser en otro sitio y, por lo general, que el precio de la entrada era 25 pesos. Las fiestas, entonces, eran grises. Y el ambiente gay en ese sentido era tan triste que no valía la pena ser gay.

Encima de que había que ir lejos para divertirse, la policía podía llegar en cualquier momento; todo dependía de la suerte. Si llegaba había que correr; si no llegaba, no.

Ahora es el 2014. Los gays tienen tantas fiestas a las que ir, que es como estar delante de un closet lleno de ropa: no sabes cuál vas a ponerte. Con la apertura al cuentapropismo y el trabajo de Mariela Castro al frente del CENESEX, los siete días de la semana hay clubes para los gays en cualquier sitio de la ciudad. Muchas veces de manera simultánea.

Los proyectos culturales El Olimpo y el Divino lo organizan todo, y a través de Cubacel les envían mensajes de texto a quienes quieran, y les dicen dónde es la fiesta y qué va a suceder allí. Casi siempre un show de transformismo, alguna cantante de moda, bailarines, y luego música grabada hasta las cuatro o las seis de la madrugada.

Los precios: 3 o 4 cuc. Si los que organizan la fiesta ven el ambiente flojo, entonces pueden cobrar 1 cuc o 2 si llegas al lugar antes de las 11 y 30 de la noche.

El miércoles y el domingo: el Centro Vasco, en el Vedado. El viernes: el Pico Blanco, en el Hotel Vedado. Cualquier día: el Cabaret Las Vegas. El sábado: el Café Cantante del Teatro Nacional.

Este es, probablemente, el club más popular. Tanto, que a la 1 de la madrugada todavía puedes estar atascado en una cola para entrar. Hay más taxis fuera del Café Cantante los sábados, que fuera del Hotel Habana Libre en toda la semana.

***

En el Café Cantante me voy a encontrar con W. No voy a escribir su nombre porque lo primero que me advirtió W fue que su nombre no podía estar por ningún lado.

– «Yo te digo lo que tú quieras», dijo. «Conmigo hay para llenar una revista: pero sin nombre».

Para ser honestos, si yo lo pusiera, él no se iba a enterar. Cuando esto se publique, de hecho, necesitaré imprimir el documento HTML y dárselo si quiero que lo lea, porque él no tiene Internet. De cualquier manera, le dije: «Te llamarás W», y comenzamos a hablar.

W dice que la primera fiesta gay a la que fue en La Habana también era una fiesta clandestina: «Eran fiestas, como decimos los gays, muy bajitas, y en lugares muy malos. Pero eran otros tiempos.

«Me gusta salir, me encanta la noche, me gustan mucho las fiestas. De los siete días de la semana puedo salir todos los días», dice. «Además de que trabajo como peluquero y me va bien, tengo muchas amistades muy buenas, que me pagan la entrada a veces, o el taxi, o los tragos. A algunos de mis amigos el dinero se lo mandan de afuera los padres, otros trabajan en la gastronomía, otros son peluqueros también. Los gays somos muy trabajadores».

Conversamos en un banco en las afueras del Café Cantante. W no es atractivo. A mí no me es atractivo. Está un poco pasado de peso, tiene el pelo teñido de color tabaco. Y 29 años.

De todas las fiestas ¿en cuál la pasas mejor?

Me gusta el Café Cantante. Pero todo depende del ambiente que quiera ese día. Siempre me gusta que haya sus bugarrones y sus cosas, ¿tú entiendes?, su ambiente así, rico. Si vamos a hablar de fashionismo, prefiero el Café, que es como una pasarela. Si es para sexo o cosas así, Las Vegas. Si es para buscar pareja, voy a Escaleras al Cielo, que es un lugar donde van gays que no frecuentan la fiesta toda la semana, si no que salen menos.

Me gustan mucho también los lugares hetero: Shangrilá, Don Cangrejo, los bares como el MelenClub, la Casa de la Música. Estos lugares cada vez se llenan más de gays obstinados de las fiestas.

¿Cuándo fue la última vez que saliste esta semana?

El viernes pasado. Fui a Escaleras al Cielo. La pasé bien. Tiene un ambiente muy bohemio, la gente es muy light. Allí conocí a un muchacho. No es de La Habana, no tiene nada que ver con el ambiente de aquí. Aparentemente es muy sano, parece un muchacho bueno. Nos estamos conociendo. Lo invité hoy al Café. Vino del campo y se va a quedar en mi casa.

Dicen que cuando eres gay no es aconsejable llevar a tu pareja a las fiestas…

Nunca he tenido malas experiencias con mis parejas en las fiestas. Cuando yo traigo una pareja estoy seguro de que está interesado en mí, y me va a mirar a  mí.

¿Con qué frecuencia ligas en las discotecas gay?

Últimamente me va muy mal por esa parte. A veces cuando encuentro a una persona como este muchacho, me llena los primeros días, pero me repugno rápido. Sexualmente me satisfacen muy pocas personas. Y también la gente se quiere aprovechar de tu situación económica, aunque cuando yo me enamoro no me importa si no tiene trabajo y hay que ayudarlo.

***

Son más de las 3 de la madrugada. Todavía se ve llegar gente. Por la alegría con que entran al Café es probable que hayan estado en otro sitio antes.  A esta hora es que comienza como tal la fiesta. A esta hora el show terminó, y los gogós deben estar quitándose alguna pieza de ropa. Alrededor del escenario, decenas de personas deben estar haciendo grabaciones con teléfonos móviles.

Alguien quizás ya está poniendo un billete en la ropa interior al gogó que le gusta. Y esto me recuerda lo más odioso de las fiestas gay en Cuba: Ya se hacen, ya se usan los centros recreativos del Estado para celebrarlas, pero aún no se les llama a las cosas por su nombre. Según algunos organizadores de estas fiestas, cuando los mensajes se mandan para atraer la atención de público, no se puede mencionar la palabra “gay”. Los mensajes de Cubacel deben ser genéricos, al estilo: «Hoy, viaje Divino a lo más alto, Centro Vasco, bailarines y modelos, etc…».

Los modelos son en realidad gogós. El Divino y El Olimpo son eufemismos.

El Estado es, en estos casos, como el padre que acepta al hijo gay, pero no quiere que se lo recuerden. Lo deja hacer, porque hay un momento en que no puede impedir el curso de las cosas, pero sencillamente no quiere escuchar nada más.

***

W y yo, aún sentados en el banco de mármol, ahora conversamos sobre los pingueros. Cuando una fiesta se hace popular en el ambiente gay, los turistas corren a ella como abducidos por un imán. Y como abducidos por otro imán, corren los pingueros.

No creo que molesten a  nadie en  las fiestas. Aunque da la casualidad de que, por regla general, son los que mejor lucen de todo el lugar. Entonces los gays se quedan ahí, babeados, mirando cómo se les escapan las posibilidades entre las manos de ancianos que a esta hora te imaginas más tomándose una píldora para la reuma, que apretándole las nalgas a un muchacho tres veces menor que él.

«El pinguero te observa desde que entras a la fiesta y te marca», dice W.

«Ve que tienes una “pinta” europea, te ve blanco, fino…O por el contrario, te ve gordo, o feo, y piensa que tienes necesidad de sexo y está seguro de que va a ser difícil que lo encuentres. Entonces el pinguero te observa y se lanza». 

Hay tantos pingueros que la gente ha llegado a decir en broma que ser gay en Cuba ya es un problema de presupuesto…

Puede ser. El mundo gay está muy promiscuo por esa parte. Y en Cuba hay mucha necesidad, Cuba es un país muy subdesarrollado. Quisiera que existiera una fiesta más sana por esa parte, pero no creo que exista.

Y sí, pasa mucho, pero a veces te puedes equivocar. A veces los bugarrones, los pepillos, son extraños y lo hacen porque quieren. Quizás si ven que eres muy bonito, o muy discreto.

¿Alguna vez te has ligado un pinguero en una fiesta?

He pagado por sexo, pues a veces cuando me acerco a alguien no soy su prototipo. Nunca tengo sexo con pingueros, solo masturbación. No dejo que me penetren, aunque quisiera. Pero no son personas tan delicadas como para saber penetrarme. No tienen el tacto ese lindo que tienen los gays. Si es otra “pajarita”, buena suerte. Yo no puedo. Lo que hago entonces es buscar las personas que hagan las cosas por mí. Y yo me masturbo.

«Siempre conservo la amistad con ellos después de hacer lo que hagamos. Y así se los presento a otros amigos míos. En dependencia de lo que anden buscando puedo recomendarles un pasivo, un activo, uno que tenga un buen pene…

¿Cuánto puede costar un pinguero en un club nocturno gay?

Si tú eres una “tumbatagua”, o sea, una persona con experiencia, que tiene calle; regateas. Si te pide 10 cuc le dices que 5, y nos ponemos entre cuatro o cinco amistades y nos llevamos al pepillo.

¿Cuánto fue lo más caro que pagaste por uno?

Nunca los he pagado solo. Siempre aprovecho que estén amistades mías que sean pudientes, y entre todos reunimos el dinero. Hemos llegado a pagar 50 cuc por un pepillo o por dos; o hasta 100 cuc por llevarnos a cinco o seis para hacer una orgía gigante.

En general los precios dependen de la zona donde los busques. Si los buscas en el Parque de la Fraternidad o en lugares así, pueden costar 3 cuc o 5 cuc. Los baratos son un poco sucios a veces, pero masculinos, machos, como les gustan a todos los gays, que aunque digan que están sucios, que «no, no, no», «sí, sí, sí».

¿A dónde se van a tener sexo?

Si el pinguero tiene casa, nos podemos ir para su casa. Si hay que hacerlo en una esquina, en una esquina. Eso depende de las posibilidades del gay o del bugarrón.

Antes cuando las fiestas eran más clandestinas ¿veías la misma cantidad de pingueros?

Se veía menos. Aunque siempre ha existido la prostitución, desde el año 1, y en todo el mundo. No me molesta que haya pingueros en la fiesta.

*** 

Desde donde estamos se oye la música un poco lejana, como si le hubieran puesto una sábana encima y el sonido hubiera perdido la nitidez. El teléfono de W suena.

– Es mi novio que está allá adentro, dice W.

Le digo que responda, sin problemas. Responde:

– Papi, ya voy a entrar. Estoy aquí afuera con un muchacho ayudándolo en una entrevista. Después te explico.

Cuando cuelga, le pregunto:

¿Tú crees que siempre el objetivo final, aunque sea inconscientemente, de salir a las fiestas es ligar, tener sexo?

Pienso que la mayoría de las veces sí. No puedo hablar por los demás, pero creo que sí. O buscar el príncipe azul, pero como nunca aparece, entonces encuentras a otros. Y como los gays tienen un carácter muy difícil, es por lo que les dé.

¿Qué pasa cuando te gastas el dinero y no te has ligado a nadie al final de la noche?

«Cuando no ligo en la fiesta existen otros lugares nocturnos como las famosas “potajeras”, lugares donde se encuentran personas de diferentes tipos: enfermas, no enfermas…más bonitas, más feas. Y así por lo menos no tienes que llegar a tu casa y masturbarte con una película».

Entonces nos levantamos y entramos juntos. Bastante hemos hablado. En las fiestas pasa una cosa, y es que la gente va a bailar, a ligar a emborracharse o a lo que sea, pero no a hablar de cómo bailan, ligan o se emborrachan.

Bajamos la escalera del Café Cantante. En el área de fumadores, que es lo primero que encuentras al bajar, está el novio de W esperando entre las nubes de humo que le lanzan encima. El muchacho, en efecto, tiene algo de provinciano y de noble. Es menor que W por mucho. Los dejo ahí y me despido.

– Por favor, mira a ver con lo del nombre, que te mato, me advierte W.

– Tu nombre no tiene que salir por ningún lugar, lo tranquilizo.

– ¡Ay dios mío, tú verás!, dice, infantilmente.

Entonces yo me vuelvo a despedir y los dejos solos. Me da alegría por W. Quizás el muchacho no sea a la larga ni tan provinciano ni tan inocente, pero es probable que hoy, cuando la fiesta termine, no tenga que ir a la potajera ni masturbarse en la casa con una película porno.

*La manzana envenenada es el primer trabajo de una serie que tratará acerca de los giros económicos que se han operado en Cuba en la última década y cómo estos han cambiado el panorama nocturno de la ciudad para los gays, dónde prefieren divertirse los gays en la noche habanera y cómo funcionan estos lugares.

 

 

Comentarios

zaida

7 mayo, 2014

“era tan triste que no valía la pena ser gay”….no me parece adecuado el artículo., por mucho medernismo que haya., zapatero a sus zapatos…

Jorge Carrasco pues mira creo que eres muy joven para hablar de fiestas de William y Rogelio Conde como para decir que el ambiente era triste al contrario, era mas divertido que hoy.. dicen que lo prohibido es tentador, imaginate lo bien que se pasaba que el ambiente era mas sano que el de hoy… divino, olimpo y todos los proyectos que abundan por ahí, son mas de lo mismo, pasarela y mucho pinguero… antes era tan barato que el precio era 10 pesos.. ya finales fue que llegó a costar 1 cuc… El divino no nació en el Café imaginate que se hacían en una garaje de la Habana Vieja, o azotea… Estos proyectos de ahora como Divino y Olimpo buscan hacerse mas ricos los dueños… porque no dices que la cerveza es carísima en esos lugares y muchas veces ni hay y te ponen la importada, porque no hablas de la discriminación con que te trata la policía en la calle ??? creo que hay mucho que decir…

Jorge CV

7 mayo, 2014

Magnífico artículo felicidades, soy mexicano profesión insta y empiece a ir a la Habana en el año 2002me encantaba Rogelio conde, o Wiliam lindos tiempos, la arcada, el ligue del yara no conosco el café cantante, las Vegas no me gusta mucho y me encanta el ligue en parque central llevo 62 viajes a Cuba del 2003 a la fecha y los que me faltan……

Alantigua

7 mayo, 2014

Primera gran decepción leyendo Oncuba, nunca imagine que fueran capaces de poner, permitir un articulo como este, tan desagradable.
Entiendo que haya que permitir la coexistencia de los homoxesuales con los demás seres humanos, pero de ahí a reproducir las palabras, criterios y el comportamiento de un personaje como éste en un sitio como éste, eso es algo que ya no puedo entender.
Admito que Jorge Carrasco quiera conocer el mundo actual de los gay, incluso hacerles entrevistas, en fin es su problema, pero debe buscar un lugar mas apropiado para exponer su articulo. No comparto ni nadie puede convencerme de que OnCuba con el respeto que se ha ganado sea el lugar propicio.
Realmente lo siento mucho

Negracubana

7 mayo, 2014

Gracias por el articulo. Muy interesante.
En realidad era la Fiesta de Rogelito, vecino mio en Lawton. Tremendo peluquero ademas.
Y me disculpas pero mi experiencia en EL Divino no fue para nada buena. Aca escribo sobre ella: http://negracubanateniaqueser.com/2014/03/05/derecho-de-admision/

Joel del Río

7 mayo, 2014

El pasado es un horror y La Habana de hoy una suerte de paraíso gay. Serà que yo vivo en otra ciudad donde la policía continúa haciendo redadas, acosando, maltratando, ofendiendo… En los lugares mencionados van los gays con dinero, a gastarlo en pingueros. Y la tolerancia en Cuba suele estar limitada, a veces, a esos recintos. Yo tengo otra idea de lo que debiera significar la aceptación de la diversidad sexual.

La ciudad es de todos y todos merecen un espacio… respetar a cada cual por lo que es es respetarse a uno mismo… admiro a las personas que se aceptan como tal… y la sociedad ya es tiempo de que realamente las integre… los gays tienen su mundo, pero son seres humanos, muchos de ellos, maravillosos que merecen ¨estar¨

nomecrean

7 mayo, 2014

esta verde, verde esta manzana… es uan buena historia pero contada burdamente… casi de madera…

Daidi

7 mayo, 2014

Considero que es un buen articulo pues hay muchismas personas que no tiens conociemiento de estos lugares y algunos lo saben y lo discriminan.

Gabriel

7 mayo, 2014

Joel: No todos los gays que van a esos sitios tienen dinero ni van a buscar pingueros. Hay muchos gays ahí, de hecho, que lamentan que estos espacios se llenen cada vez más de pingueros en cuanto el lugar comienza a ser un poco popular.
También creo, como tú, que la aceptación de la diversidad sexual es más que dejar que los gays usen centros recreativos del Estado para divertirse (centros en los que no es menos cierto los precios están disparados y le sacan el triple hasta a una goma de mascar).
La tolerancia en la calle, el trato de la Policía ya llevan un serie independiente de trabajos. Saludos.

Sofía

7 mayo, 2014

No considero que publicar estas historias sea la manera más oportuna de apostar por la No homofobia, la diversidad, y la No violencia. No obstante, admiro la perspicacia periodística del autor.

Negracubana

7 mayo, 2014

Y coincido con Joel, no me gusto para nada el ambiente de El Divino. Olia demasiado a puticlub. No tengo nada encontra del sexo comercial pero quisiera pensar que la diversidad, cualquiera que ella sea, no tenga concebirse como marginacion social de ninguna indole. Deberiamos todxs poder asistir a cualquier espacio y sobre todo que nuestros bolsillos proletarios puedan pagarlo

Alain

7 mayo, 2014

Me parece muy interesante el artículo, de hecho, estaré atento a los próximos que se publicarán. saludos.

Angel Vazquez

8 mayo, 2014

Bueno…estará un poco crudo, pero abarca la realidad del mundo Gay. Yo recuerdo una Habana homofobica y represora, pero me alegro profunda mente que se abran muchos espacios de tolerancia y respeto!!!

Jaurón

8 mayo, 2014

Candelaaaaa, esto tenía que publicarse en Juventud Rebelde. Es una lástima que no lo vaya a ver Cuba entera. Gracias al periodista, estoy esperando por los otros trabajos ya

Camilito

8 mayo, 2014

jajajja, te imaginas esto en Juventud Rebelde jajajja se muere Mileyda Menéndez. Este no fue el muchacho de la tesis que fue polémica hace poco. Me gusta la crudeza del entrevistado es un pedazo de la realidad que a mucha gente no le gusta ver pero que esta ahí dale pa alante con los trabajo hermano

Aliyennis

8 mayo, 2014

Es bueno saver que ahora tienen un poco mas de libertad pero no creo que es entre comillas porque aun haciendo lo mismo en las fiestas que hacen los etero siempre van a estar marginados por la sociedad .el articulo esta bien bueno y me encantaria seguirlo

Jesus

8 mayo, 2014

Muy oportuno artículo actualizando un poco sobre la vida gay habanera. Gracias a Oncuba por permitir un espacio para la diversidad. Jorge Carrasco, felicitaciones, me has dado ganas de ya “comer” la próxima manzana envenenada…

Peinate Que Viene Gente

23 mayo, 2014

“que el precio de la entrada era 25 pesos. Las fiestas, entonces, eran grises. Y el ambiente gay en ese sentido era tan triste que no valía la pena ser gay”.

Horrorrrrrrrrrrr, ni grises ni rosas, eran fiestas comunes y corrientes ahueque clandestinas, me divertí muchísimo en ellas, también ame, me aburrí, abrase a la soledad y corrí de la policía, corrección la entrada eran 10 pesos cubanos y no llamábamos por teléfono para saber donde era la movida, simplemente llegabas a “la tendedera” , esquina de 23 y L ,en el portal del cine Yalla y preguntabas donde es la fiesta , “los almendrones “ estaban listos para trasportarte … la de papito era una de las mejores , “manila”, “el lido”, la de San Lazaro y Oquendo y por supuesto “el periquiton” donde un día hicieron una redada tremenda, esperaron que Almodóvar y sus invitados abandonaran el lugar y la policía aterrizo como cuervos, conozco el caso de alguien que se comió la hoja de la dirección del trabajo en el carnet de identidad para que no descubrieran que era un oficial de aduana , yo por suerte ese dia no fui, el hijo de otro oficial pero del ministerio del interior me dijo que su papa decía que era mejor que darse tranquilo esa noche en casa .

Tatico Abrelotodo.

4 junio, 2014

A ver,ya que uds tienen internet infórmense un poco mejor.Todo essto es nuevo en Cuba y es normal que aún se esté desarrollando.Hay que tener presente presente que la libertad sexual y de disfrute y divesión está llegando mucho más rápido para los Gay que para otras personas que desarían expresarse y no lo pueden hacer.Sobre el sexo y su venta en los ambientes gay,pues lo mismo sucede en Europa y EEUU.Sólo necesitan escribir “chapero Madrid”;o “Chapero Barcelona”;o sólo “Chapero” en google y verán como están las ofertas de bugarrones por estos lares.hace poco entré a una pág. lésbica de una chica espanola que había descrito su viaje a Cuba de una manera superficial,sobredimensionando el problema de la prostitución y demás y la puse como nueva.Porque quí en Europa todos esos ambientes sórdidos relacionados a la vida gay -muchos más sórdidos generalmente que los heterosexuales,escríbase sino en google “bareback”- son bastante parecidos.Es de reecomendar ver una pelícla como “Shame” de Steve Mc Queen y muchas más.En fin,demorará un poco que las fiestas gay sean llamadas como tales en los medios de promoción,pero no creo que sea siglos tampoco.

Tatico Abrelotodo.

4 junio, 2014

El blogero escribe:”«El pinguero te observa desde que entras a la fiesta y te marca», dice W.

«Ve que tienes una “pinta” europea, te ve blanco, fino…O por el contrario, te ve gordo, o feo, y piensa que tienes necesidad de sexo y está seguro de que va a ser difícil que lo encuentres. Entonces el pinguero te observa y se lanza». “Sería interesante investigar sobre el racismo en el mundo gay y de los pingueros.

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