Cloaca: teatro holandés “crematizado” en La Habana

Juan Carlos Cremata Malberti es un hombre de cine y de teatro. Es, sobre todas las cosas, un tipo teatral. No solo porque haga teatro con El Ingenio, no. Cremata Malberti es todo escena, desde las ropas hasta el tono de la voz. Incluso cuando presenta sus puestas y pide amablemente que apaguen los celulares y que no molesten durante la función, uno percibe la teatralidad en cada pausa, en cada intención de la palabra.

Por estos días, El Ingenio presenta la obra holandesa Cloaca, motivo por el cual OnCuba conversó con su director.

-¿Por qué montar una obra holandesa y por qué específicamente Cloaca?

Nosotros siempre estamos a la caza, sobre todo en el teatro, de textos novedosos, textos desconocidos por el público cubano, o revisitando textos que siempre “crematizamos” o cubanizamos un poco. En el caso específico de Cloaca, es la primera obra que llega a nosotros y no salimos a buscarla, pero nosotros hubiéramos salido a buscarla de igual manera. La Embajada de Holanda quiso ampliar su radio de acción y también hacer algo de teatro holandés, y apareció la posibilidad de poner Cloaca, que es la obra más famosa de la dramaturga más famosa viva en Holanda en este momento, María Goos.

“Nada más que por el nombre nos llamó la atención, pensando que cloaca es lo que todos pensamos, pero es en realidad una expresión marroquí que significa buena suerte, y cuando vimos lo que nos proponía la obra nos quedamos fríos, porque habla, dentro de la realidad holandesa, de cosas que han pasado en nuestra realidad muy recientemente. Entonces no fue difícil versionarla, realmente lo que hicimos fue cubanizarla”.

Versionada por el propio Cremata Malberti junto a la dramaturga Agnieska Hernández, Cloaca es, entre otras cosas, una historia sobre la amistad y sobre qué puede destruirla. Cuatro amigos que se conocen desde la infancia: uno que sale de un hospital psiquiátrico, un aspirante a ministro, un abogado, un director de teatro y un coleccionista de arte, entre otros personajes, dan vida a las dos horas que dura la obra. Entre los protagonistas se encuentran Daniel Romero, Hugo Alberto Vargas, Lázaro León, Omar Durán, Laura Alemán, Edel Lulay, Maridelmis Marín, Carlos Solar y Aidana Febles.

“Esta puesta es totalmente extrovertida, más que lo introvertidos que son los europeos, por lo que estamos tratando de avisar, de advertirle de alguna manera a María Goos, quien nos acompañará en una función única el 21 de febrero en el Teatro Miramar, que lo que ella va a ver es su obra, pero contextualizada con nuestros problemas, y con un lenguaje más coloquial, más cubano.

“Para nosotros va a ser una suerte de sorpresa ver cuál pueda ser su reacción, pero de cualquier manera ha sido una tremendísima satisfacción en la acogida que ha tenido por el público, la sala se ha mantenido repleta toda la temporada. Además la obra significó para nosotros un nuevo tipo de teatro, en el sentido de que es un teatro mucho más verbal, donde el texto es la apoyatura fundamental, hay que escuchar muy bien, con un estilo de actuación que es un poco difícil y que se ha desarrollado poco aquí. Es un estilo mucho más rápido a la hora de decir, espera menos la reacción del público. Ojalá que encontremos más cosas así, no solo en la literatura holandesa, sino en cualquier otra dramaturgia incluyendo la cubana”.

-¿Cómo definiría la poética de El Ingenio?

A nosotros no nos gustaría encauzarnos en una única poética, realmente, si nos interesara algo, es la no poética o la poética ecléctica, la de poder hacer cualquier cosa. Entre las directivas de nuestro trabajo está el hacer conocer autores o textos desconocidos, o revisitar textos no tan conocidos o no tan explotados, siempre desde una visión contemporánea. Después de El Malentendido descubrimos que teníamos, (y lo vamos a seguir desarrollando como lo hicimos con Sleep, y con algunas otras obras como Nuestro pueblito), un teatro mucho más danzado, más llegado hacia el gran espectáculo, donde el gesto dramático no descansa solamente en la palabra, sino en el movimiento.

“Después encontramos con La hijastra, que quizás fue el punto más alto de nuestra poética, un teatro de influencia social muy grande, un texto muy importante de la novísima dramaturgia cubana, que empezó a incidir mucho sobre el público. La hijastra fue el clímax de toda esa poética. Y también hemos desarrollado el uso del esperpento, de la mala palabra, que para nosotros no es mala palabra. Yo le decía a un amigo que para mí es peor mala palabra decir “extranjero” que decir una mal llamada mala palabra, que son las palabras más vivas del idioma. Es un algo también, que viene desde la primera puesta de Las viejas putas, el romper con ciertos tabúes, expandir un poco más las mentes, los horizontes de pensamiento y acción.

“Hagamos lo que hagamos, siempre nos preguntamos antes por qué lo hacemos y qué es lo que tiene que decirle al público cubano hoy en día. Si nosotros vamos a hacer Lorca, Shakespeare o María Goos, es porque tenemos que encontrar qué es lo que el público cubano va a recibir hoy de esa gente. Para acercarse a la obra original están los textos y uno puede buscarlos. Por eso Cloaca estaba pintada para nosotros”.

Las obras de El Ingenio se caracterizan por ser muy largas…

Siempre he dicho que me gustan largas. Porque si vas a pagar diez pesos, es mejor entretenerte. A mí no me preocupa que una obra sea larga o corta, a mí lo que me preocupa es que sea entretenida. Cuando nos ha parecido demasiado largo un espectáculo recurrimos a lo que siempre se ha hecho que es un intermedio, y es habitual en todo el mundo. Nunca nos ponemos como premisa cuánto va a durar la obra. Yo creo que si tú estás entretenido me importa un pito si son tres o cinco horas, yo quisiera estar entretenido toda la vida.

-¿Luego de Cloaca, qué propuestas traerá El Ingenio?

El Ingenio está a punto de cumplir diez años, nació primeramente como una productora independiente de cine con la que hicimos Viva Cuba y después empezó a ser un colectivo teatral.  Realmente fue en diciembre de 2006 que nosotros hicimos nuestra primera obra de teatro Las viejas putas, esa puesta antológica que duró cerca de seis meses con (Osvaldo) Doimeadiós, Edith Massola, Carmita Ruiz, Xiomara Palacios, Jorge Losada, Roberto Gacio y tantos otros actores, y nuestra fiesta va a durar casi dos años, porque desde este 2015 estaremos celebrando los diez años de El Ingenio, como productora cinematográfica y como colectivo teatral.

“El próximo espectáculo que vamos a presentar después de Cloaca, estuvimos debatiéndonos entre si reponer La hijastra, que es una deuda pendiente y en algún momento lo vamos a hacer, o asumir un nuevo espectáculo, una obra que nunca se ha puesto en Cuba y se llama El rey se muere, de Eugene Ionesco, por supuesto contextualizada, cubanizada, crematizada. Es un clásico que nunca se ha puesto, un autor importante del teatro del absurdo, pero pensando qué tiene que decirle una obra como esa al público cubano hoy día.

La hijastra es una asignatura pendiente, es algo que vamos a asumir en algún momento, quizás en el 2016 que es nuestro “real décimo aniversario teatral”. Nos queda en el año además la reposición de Todo x 1 y el estreno de Todo x 2, que esperemos cuente con dos actores importantes, Rolando Núñez que vuelve al teatro con un monólogo escrito por Elio Fidel López y Blanca Rosa Blanco, que va a hacer una temporada teatral con nosotros con un texto del mismo autor. Más adelante también queremos hacer una puesta de Casa de muñecas de Ibsen y La música de Marguerite Durás. Como puedes ver, cada vez estamos creciendo más, pero siempre manteniéndonos en la línea de lo que hemos encontrado y de lo que podamos encontrar en el camino”.

Cloaca, que hasta hace poco se presentaba en El Sótano, continuará durante dos fines de semana en la Sala Llauradó, para culminar con una función única en el Teatro Miramar el 21 de febrero y la cual contará con la presencia de la dramaturga holandesa María Goos.

Foto: Ismael Almeida
Foto: Ismael Almeida

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Comentarios

marymar

7 febrero, 2015

Pienso que Juan Carlos Cremata, (ojo: diferenciar con su hermano Carlos Alberto, todo modestia y sencillez) está demasiado sublimado para mi gusto, en fin, habrá que ver su puesta en escena.

Esa mala costumbre de los directores cubanos de “contextualizar” (léase desbaratar y volver mierd@ el texto original” pareciera tan inextinguible como la misma Revolución 🙁 Que mala mañaz

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