Al infinito y más allá

Al infinito y más allá

¿Estamos solos en el Universo? Es una pregunta que se ha hecho la humanidad durante miles de años. A algunos les salió muy caro, como a Giordano Bruno, que pagó con su vida quemado en una hoguera el afirmar, entre otras herejías para su época, la pluralidad de los mundos –es decir, la existencia de estrellas como el sol con planetas similares a la Tierra orbitándolos– y la dimensión del hombre en el universo.

“En el espacio hay innumerables constelaciones, soles y planetas. Solo vemos los soles porque dan luz; los planetas permanecen invisibles, porque son pequeños y oscuros. Hay también infinidad de tierras que circundan alrededor de sus soles, no peor ni mejor que este globo nuestro. Ninguna mente razonable puede suponer que los cuerpos celestes que pueden ser mucho más magníficos que los nuestros no puedan albergar criaturas similares o incluso superiores a las de nuestra tierra humana”.

Giordano Bruno (1548-1600)

Giordano Bruno.

En los últimos años se han descubierto ya por diferentes métodos y tecnologías más de 3 500 planetas de disímiles características orbitando más de 2 600 estrellas de todo tipo. Pero el pasado 22 de febrero en una rueda de prensa de la NASA se hizo público el descubrimiento de un nuevo sistema estelar conformado por siete planetas con condiciones que hacen suponer la posibilidad de que al menos 3 de ellos pudieran albergar vida semejante a la que surgió hace alrededor de 4 mil millones de años aquí en La Tierra.

La vida como la conocemos es un fenómeno oportunista: dondequiera que hay posibilidades de existir, esta emerge y prolifera. Los elementos primarios que sirvieron para originarla en La Tierra abundan en todas partes del universo, lo que nos hace pensar que esta podrá surgir donde quiera que se presenten condiciones propicias.

Poder encontrar lugares apropiados para que surja vida es muy importante para estudiar y entender el fenómeno mismo de la vida en la Tierra, del que somos parte y que aún está lleno de múltiples incógnitas.

En nuestra incesante búsqueda de vida extraterrestre, por razones obvias, buscamos lugares que tengan condiciones semejantes a las de la Tierra, ya que es el único caso conocido –no bien explicado aún y mucho menos entendido. Es por ello que encontrar planetas con potencial de albergar agua y por tanto vida, es enorme. A ese objetivo se dirige la exploración de las principales agencias espaciales del mundo.

Aunque el anuncio fue hecho desde la NASA, el descubrimiento en sí se debe a un grupo internacional dirigido por la universidad belga de Lieja, con un pequeño telescopio ubicado en Chile, quienes solicitaron el apoyo del organismo aeroespacial estadounidense para que, con su telescopio espacial Spitzer, se pudieran precisar mayores detalles del sistema planetario por ellos descubierto.

Telescopio Spitzer.

El nombre del telescopio, y de la estrella ahora objeto de estudio, responde al acrónimo en inglés de Telescopio Pequeño para Planetas en Tránsito y Planetesimales (Trappist), nombre muy ligado al orgullo nacional belga como productor de una de las mejores cervezas del mundo, hecha por los monjes trapenses: la Chimay.

Los planetas detectados se encuentran a 40 años luz de la Tierra; o sea, que la luz observada de la estrella madre hoy salió de allá aproximadamente cuando Los Beatles estaban en pleno apogeo. Se encuentran en la constelación de Acuario y la estrella que orbitan, denominada Trappist-1, es más pequeña y no tan caliente como nuestro sol.

De los 7 planetas encontrados 3 de ellos se encuentran en lo que se denomina zona de habitabilidad de una estrella, donde por la distancia hasta la estrella madre es posible encontrar agua líquida, elemento esencial para la vida conocida. O sea, la denominada “Zona de Ricitos de Oro”, ni muy fría ni muy caliente, como en el cuento infantil.

Ya más recientemente la NASA hizo público un video donde se muestran imágenes de ese sistema planetario observadas con el telescopio espacial Kepler (K2).

En el video se observa la caída de intensidad de la luz emitida desde la estrella al tránsito de los planetas frente a esta.

Aún no es posible observar directamente con claridad imágenes de planetas en otras estrellas, esa tarea queda pendiente para futuros telescopios espaciales más poderosos. Con el telescopio James Webb que según los planes de la NASA será lanzado al espacio en octubre de 2018, será posible estudiar las propiedades atmosféricas de los planetas. Para esto el Webb como sustituto del Hubble está mejor preparado. Este nuevo telescopio tendrá la posibilidad de detectar agua, metano, ozono y oxígeno en la atmósfera de los nuevos planetas lo que a su vez podría determinar la presencia de actividad biológica en alguno ellos.

Telescopio espacial Webb.

Cada día es menos ciencia ficción el encontrar vida fuera de la Tierra, cada día nos acercamos a ese objetivo, yendo más allá, incluso a la búsqueda de vida inteligente.

Como nada que lo contradiga se ha demostrado y, hasta el momento, tampoco nada que lo compruebe, es válido especular que si en la Tierra la vida evolucionó hasta el desarrollo de la inteligencia humana, ¿por qué descartar la posibilidad de que suceda lo mismo en otra parte de este vasto universo?

Lejos de imaginar la posibilidad de la emergencia de la vida como un conjunto aleatorio de casualidades que han de ocurrir, algunos científicos postulan, desde la complejidad, la existencia de atractores evolutivos que producen soluciones semejantes a los imperativos en el desarrollo de la evolución.

Si las leyes físicas se cumplen en todo el universo, ¿por qué no han de cumplirse las de la vida, hasta alcanzar un producto final “semejante” al ocurrido en la Tierra?, aunque esto último esté por demostrarse. Ese es un desafío con el que algún día los humanos tendremos que lidiar y que solo el intelecto común podrá resolver… ¿o no?

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Comentarios

Un texto interesante. Para variar, mira que darle tantas vueltas al asunto de Cuba nos puede quemar el cerebro. Ustedes siempre marcando la diferencia.

Muy buenooo, me encanta que OnCuba toque estos temás y más aún por una autoridad en la materia como el Dr. Alvarez Pomares

En una revista generalista como Oncuba creo que siempre le ha faltado la sección de Ciencia. La Astronomía, la Cosmología y la Astro-física de los últimos años están rompiendo todos los esquemas y paradigmas que hemos tenido durante siglos, décadas o en los últimos años.. Un recuerdo permanente a los humanos de la fragilidad de todo pensamiento dogmático. . Hasta la mismas ciencias se han convertido en verdaderas burocracias oscurantistas. Hoy TODO esta en revisión y se ha vuelto a recobrar el dinamismo y la imaginación.
Cosa curiosa que esta pasando es que lo que antes eran mitos, leyendas y hasta religión, hoy vuelven a aparecer como posibilidad real y lo que ayer era Ciencia Ficción hoy es Ciencia. La Vida, el Universo y hasta la misma fabrica de La Realidad siguen siendo un Misterio.
Los artículos de ciencia que han salido con anterioridad la verdad es que no me han gustado. Este me pareció bueno.. Las cosas son complejas, pero no lo son tanto como para que no se pueda explicar de forma sencilla. ( Algo así dijo Einstein ).

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