Y llegué a Santiago

Como casi siempre ocurre en Cuba cuando de aviones y aeropuertos se trata, logré llegar a Santiago de Cuba esta vez por una combinación de magia, empecinamiento y resistencia. La terminal 1 del aeropuerto de Rancho Boyeros me recibió oscura, calurosa, envuelta en el polvo de la construcción. Y todo esto sin que hubiera algún aviso para pedir disculpas a los pasajeros por las molestias que estaban causando. Este tipo de omisiones son parte, parece, de nuestra cultura de servicio.

Quien quiera llegar a Santiago en avión luego de haber podido comprar el pasaje de vuelo con suficiente antelación, tiene que, ante todo, vencer ese obstáculo que es despachar su equipaje en aquellas condiciones y luego desgranar el tiempo en un salón ¡de última espera! con los cristales tapiados.

Fue distinto el aterrizaje. El aeropuerto de Santiago era modesto pero operativo. Me sorprendió, sin embargo, que la información sobre la ciudad, sobre sus sitios más importantes, sus lugares más populares, apenas existiera.

No había un cartel anunciándoles a los turistas nacionales y extranjeros que habíamos llegado a ese lugar tan especial, a una ciudad tan llena de historia.

No vi una valla que le dijera al visitante que había llegado al lugar donde nació el Ron de Cuba; que allí está las solera Don Pancho, que almacena lo irrepetible. Nada anuncia que uno está en la ciudad que parió el son y acunó al Trío Matamoros.

Al menos yo no vi esas señales, ni cuando entré al salón de equipajes, ni cuando salí por su puerta, ni cuando viajé por las carreteras hasta la ciudad. Faltan también esos carteles y vallas en el puerto de cruceros y en ese espacio ganado que hoy es un Malecón donde los santiagueros disfrutan de la brisa y de la WiFi

Tampoco hay esos carteles haciendo publicidad para Santiago de Cuba en otros aeropuertos del país, ni en otros polos turísticos; los turistas se enteran de que Santiago existe a veces de casualidad, a veces porque a alguna agencia turística se le ocurre hacer un tur de un día a Santiago, desde alguna playa en algún otro territorio.

Santiago debe constantemente tratar de contrarrestar el fatalismo geográfico y que en la actualidad se combina con ese otro mal que nos mata, el fatalismo sectorial, que limita la iniciativa territorial. No es el único territorio que debe hacerlo, pero quizás sea uno de los que más lo necesita.

Y es una lástima, porque obra hay suficiente en Santiago de Cuba, incluso después y a pesar del huracán Sandy que devastó la ciudad en octubre de 2012.

Foto: Kaloian
Foto: Kaloian

Santiago es de las pocas en Cuba que es ideal para “turismo de ciudad”. Las autoridades locales deberían tener sus propios programas para atraer sus propios aliados nacionales e internacionales, y así no tener que depender únicamente de un Ministerio que tiene el encargo estatal del turismo. No hay nadie mejor para pensar Santiago que sus propios habitantes y sus autoridades.

Las carencias materiales convierten los 900 kilómetros que separan a Santiago de La Habana en 9000 si nos montamos en la aventura de la carretera y en 900 000 si la aventura se convierte en un viaje intergaláctico en tren. Santiago, como otras ciudades del país depende de la Habana para sus aviones, para sus trenes, para su comercio, para casi todo, pues depende de los ministerios ramales y de sus organismos mayoritariamente también radicados en la Habana.

El Ron Santiago se comercializa desde una oficina en la Habana, y los mangos del Caney (¿los hay mejores?) estuvieron viajando hasta Consolación del Sur para luego ser comercializados bajo una marca que nada tiene que ver con Santiago de Cuba.

Los turistas que llegan a Santiago, cuando llegan, dependen también de oficinas que no están cerca de la Plaza de Marte. ¿Por qué no hay una compañía de turismo que se dedique a vender el producto Santiago de Cuba? ¿Por que cuesta tanto que los gobiernos locales puedan tener sus propias oficinas para promoverse como destino turístico? ¿Por qué Santiago y sus autoridades no pueden negociar con las agencias y compañías extranjeras su turismo y sus productos, mango bizcochuelo incluido? ¿Por qué todo tiene que ser tan sectorial? ¿Quién diseña, promueve y vende el destino Santiago de Cuba? ¿Cuántas misiones de promoción del destino Santiago de Cuba organizan sus autoridades? Quizás se hace, ojalá que se hagan muchas.

Santiago es la ciudad cubana del Caribe por excelencia, de ese Caribe por el cual transitan unos 27  millones de turista anuales. Santiago tiene su Festival del Caribe y su Fiesta del Fuego, pero sus relaciones económicas con el Caribe son escasas. Santiago mira al Caribe en términos económicos, a través de una ventana en la Habana; de una o de varias ventanas que están a mas de 900 kilómetros de la Bahía de Santiago de Cuba.

¿Y cómo se inserta Santiago de Cuba en la economía del Caribe?

Ese ya famoso 1 por ciento de impuesto que las autoridades locales hoy pueden manejar (dentro de ciertas restricciones que debieran ser las mínimas) les ha ayudado a alcanzar lo que hoy tienen en Santiago. ¡Que lástima que sólo es el 1 por ciento! ¿Por qué no puede ser más?

Y entonces ese canto a Santiago de Cuba escrito por Federico García Lorca aparecería, verso a verso, en vallas por la ciudad: “Cuando llegue la luna llena iré Santiago”.

No me entiendan mal, Cuba es una sola pero es a la vez muchas Cubas. Y cada una hace a la Cuba grande desde su identidad propia, desde sus gentes, desde sus barrios. Por eso los territorios tienen que tener voz propia.

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Comentarios

Todas las quejas del aticulo, muy bueno por cierto son consecuencia del sistema inoperante e inepto socialista, que no ha funcionado ni funcionara en ningun lugar del mundo.

Ruben, el centralismo y la postergación de las zonas alejadas de las capitales no es exclusividad del sistema cubano. Te lo dice un residente en Chile (uno de los supuestos “Jaguares” de América) donde el gobierno neoliberal no tiene casi nada de socialista.

Pregunte en Santiago por el mango mamey y el mango corazon,vera que si hay mangos mejor que los del caney.

José A. Huelva

5 diciembre, 2017

Los problemas de Santiago y de toda Cuba se arreglan en la Habana, pero el día que a los territorios internos les den vida propia (autonomía real) se verán revivir laureles en Cuba, poco a poco no solo ellos resolverán sus problemas, también La Habana tomará otro aire, ya que para mucho depende del interior.
La centralización es uno de esos problemas medulares en Cuba que se puede resolver desde ya porque hace un grandísimo daño a la economía nacional. Una economía descentralizada es mas fuerte porque la autonomía genera competencia, pero también genera esa independencia económica a la que tanto le temen en La Habana.

lamentablemente, para los habaneros ellos son unicos, el resto los dividen en 3 categorias, palestinos, pinareños y guajiros.

Juan Carlos

5 diciembre, 2017

He viajado varias veces a Santiago de turismo y debo decir que coincido plenamente con el autor. Excelente señor Triana. Ese centralismo ha destruido no solo a Santiago sino a Cuba. La diversidad tan necesaria para el desarrollo de un país se ha ido opacando con el tiempo. Debo decir también que la diferencia entre el comportamiento de las personas en Habana y el llamado interior del pais es diferente sin desmeritar a muchas personas amables en la capityal. Una vez mi Tour se quedo atorado en Santiago y no podía sacarlo, yo no tuve que parar nadie, entre 4 y 5 chóferes que se ofrecieron voluntarios me sacaron el carro y por supuesto se ofendieron cuando les ofrecí algo por la ayuda. En la Habana espera a que llegue la grúa sino púdrete.

Excelente articulo, como siempre profesor Triana. Soy de Santiago y trabaje 5 años en Turismo en Santiago y no se imagina cuánto me identifico con lo que dice. No pasa solo en Santiago sino en todos los polos pequeños que dependen de la estructura comercial de las casas matrices donde lo importante es vender lo que más se vende sin importar objetivos de desarrollo local. Santiago es para que tuviera una terminal de cruceros que se respete, sin embargo tiene un paso fronterizo que si se va la corriente no se puede entrar a Cuba porque no tiene ni planta, así de fácil. Se que desde la delegación del MINTUR hay iniciativas y apoyo, pero muchas veces tienen las manos atadas desde el Ministerio, y otras veces el gobierno local no se identifica lo suficiente con el desarrollo del turismo, lo ven como una tarea. El problema del turismo en Santiago es que no ha habido voluntad política del país, porque ya eso no es del gobierno de la ciudad de invertir en la ciudad y convertirla en el 2do destino de ciudad de Cuba. De verdad que como santiaguero me alegro mucho que le haya dedicado un artículo a la ciudad y al turismo. Gracias

He estado en Chile de visita, el mejor pais Latinoamericano con mucho (nada es perfecto) y a nadie se le ocurriria compararlo con Cuba que es uno de los peores no ya de Latinoamerica sino del mundo. Por favor no ofender la inteligencia de los demas.

Muy oportuno comentario

Yo debo ser el único cubano que no es Unitario. Soy Federalista. El Federalismo no es solo para los países grandes como EEUU, Brasil y otros. Es un Principio que se puede aplicar en cualquier país para que las decisiones estén mas cercana al pueblo. En Europa como en otros países cada día que pasa hay mas rechazo a las decisiones tomadas en Centros de Poder apartados de las regiones, ya sea Bruselas, Washington, Madrid o las Naciones Unidas, ( mas bien “Desunidas” ). Es también una de las causas principales del resurgimiento del Nacionalismo actual.

Rolando Leyva Caballero

6 diciembre, 2017

La memoria es corta. A finales de los años ’90 la ciudad de Santiago de Cuba fue agasajada con un premio que entrega la Federación Mundial de los Periodistas de Turismo, la Manzana de Oro, que reconocía aquellas ciudades con un encanto y una proyección, con tendencia a la progresión, que justificaba el aval. Hará ya unos veinte años. Cuando aquello la urbe parecía que daría el salto de calidad definitivo, que la ubicaría como uno de los grandes centros de atraccción turística de la región, con méritos más que probados para conseguirlo. Dos décadas después el panorama es el mismo. Una ciudad donde lo más recurrente, independientemente de la llegada de cruceros cada semana, es la práctica del turismo sexual. Los que tengan dudas que se acerquen a cualquiera de las plazas más céntricas de la ciudad para que lo comprueben. Lo otro es que desde los años ’80, con la eclosión del Parque Baconao y sus encantos paisajísticos, no necesariamente de playa, aunque también, la ciudad y sus alrededores, incluido el poblado de El Cobre, ofrecían un producto turístico muy completo y diverso. Naturaleza por un lado. Cultura raigal por el otro. En la actualidad, si no fuera por la gestión del Primer Secretario del PCC en la provincia, el mejor que ha tenido el teritorio, honor a quien honor merece, la ciudad sería una ruina en vida. Mucho hay por hacer, pero para ello habría que concederle mucha autonomía o la total independencia a las autoridades e iniciativas locales, regionales, provinciales, sin tener que esperar el visto bueno de los burócratas emvilecidos y estúpidos que rigen el sector a nivel nacional y que siguen pensando que más allá de La Habana todo sigue siendo áreas verdes. El potencial del país en pleno para vivir del turismo es bestial. Lo malo es que seguimos esperando permiso partidista para prosperar con nuestro principal recurso natural, una población autóctona carismática y acogedora, presta al intercambio.

Ante todo muchas gracias por el artículo espero que lo lean los que gobiernan quiero responderle al obtuso de mente que ha comparado Chile con Cuba….Chile no es sólo Santiago se haxe turismo dobde quiera y ese neoliberalismo del que hablas ha hecho Chile rico.con respecto a La Habana es por la unica que más o menos se preocupan representando a Cuba una ciudad en ruinas sucia y donde impera la falta de educación. Cuba es Viñales Celia Cruz el Benny y mas. Lo que pasa en cuba es cuñpa del castrismo y de los tontos q lo siguen.

Claro, Rubén, es tan perfecto que los estudiantes protestan en las calles, (solo de vez en cuando) y a los mapuches los torturan y reprimen (solo de vez en cuando). No jodas. El que te criticó Chile es uno que vive alli.

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