El costo del amor

Parecía que el amor no debía administrarse. Que mientras más amor nos diéramos más amor daríamos a otros sin importar qué pensaran o dijeran. Parecía que el futuro para el que nos preparábamos era justo y bello y que la guerra en todo caso no nos quitaría el amor porque la haríamos por defender la libertad, es decir, por defender la vida.

El socialismo estaba en construcción. El comunismo no era una utopía, estaba más bien a la vuelta de la esquina. Cuando llegaran estos días no habría delitos, no haría falta el Derecho, la policía se moriría de aburrimiento y las instituciones armadas solo custodiarían las fronteras por si los enemigos foráneos se atrevieran a invadir.

Pero no llegamos a tanto. Rectificamos errores e inventamos otros nuevos. Limpiamos la sala de estar del socialismo y barrimos el churre debajo de la alfombra, “porque los trapos sucios se lavan dentro de la casa y nunca fuera”.

Estudiamos por libros que contaban historias épicas de soldados soviéticos casi niños, que salvaron a la patria de los nazis, y de madres que morían de hambre por dejar sus pocos alimentos a sus hijos. Aprendimos a amar a Julius Fucik, a Antonio Gramsci, a Ana Frank, a los maestros asesinados mientras alfabetizaban en Cuba, a los niños y las niñas sin nada, de cualquier parte de África o de Asia. Sabíamos que morir en una guerrilla de una selva recóndita de América era algo cercano a la gloria.

Fuimos educados en la moral de la solidaridad, del altruismo, del sacrificio, de la fe en el Estado, de la justicia del socialismo, de la belleza de la humildad, del amor al pueblo y a los pobres, del sinsentido de la jerarquía de clases, en el culto a la igualdad y en la solidaridad sin límites.

Algunos de esos valores nos salvaron en la década del 90 del siglo XX, cuando el Período Especial parecía que nos hundía con amor y todo. Por eso sobrevivimos la desaparición de la manteca, la huida de la leche, la invasión de los camellos, la rutina terrible de las mujeres que lavaban sus trapitos íntimos para ser usados en el próximo día de menstruación.

El campo socialista se convirtió de pronto en un pequeño huerto donde solo sembrábamos nosotros, con consignas de la remota URSS, traducidas a la guitarra y la rumba de cajón. El socialismo terminó de construirse rápidamente por obreros que trabajan de madrugada, porque de un día para otro empezamos a defender las conquistas de lo que hasta ayer era un esfuerzo colectivo de fabricación.

Las bases del amor se conservaban. Las escuelas de amor para todos y todas, los hospitales para campesinos, intelectuales, amas de casa y bandidos redomados. El socialismo estaba vivo… al menos una parte de él, creo que otra murió cuando aprendimos a estafar extranjeros, a mudarnos con nuestros títulos de doctorado a las carpetas de los hoteles, y cuando todo se arriesgaba por un sueño de libertad y prosperidad al otro lado del estrecho de la Florida.

El amor que nos dieron durante décadas se hizo inservible. El conocimiento de miles de horas de dibujos animados de Europa del este y de miles de folios de literatura soviética quedó relegado. Ningún dirigente cubano habló después de la caída del socialismo de la belleza del sistema soviético, sagrado unos meses antes.

El amor de la mística socialista no sirve para poner un negocio o empresa privada, llamados graciosamente en Cuba trabajo por cuenta propia. Nadie aprendió sobre esto durante toda nuestra última historia, y nos tocó quedar con la boca abierta cuando supimos que la culpa de toda esa inadaptación era nuestra y tenía nombre: paternalismo.

Con tanto amor quedamos prendados de una época que desapareció. Los libros son para tontos, los libros rusos para tontos y locos. Los que no saben conectarse a internet están perdidos, los que no están en Facebook están muertos. Los que no sabemos comprar y revender tenemos un pie en la desesperación, los que tenemos principios somos inútiles y no entendemos de qué va la cosa.

Ya no se trata de ser un caballero, o al menos un obrero fabril de mérito, sino un luchador de la vida, en el mismo país donde andar con un dólar era un delito hasta 1993.

Este amor me ha dejado tieso, no tengo imaginación para el robo, ni arrojo para el reguetón, creo en la poesía y me dejo vencer por los que empujan en las guaguas y los almendrones. No tengo dinero para ir a bares de moda, y por lo tanto no conozco las formas actuales del amor libérrimo. Soy un hijo inutilizado de la Revolución, que creyó que podía hablarle a la madre redentora con la confianza del amor compartido.

Los que no queremos prostituirnos estamos obligados a poner un negocio –no cualquier negocio– y lo único que se nos ocurre es hablar de política, oficio para el que no se reparten licencias. El amor se nos sale por los poros. No queremos irnos del país ni trabajar para un inversionista extranjero, sufrimos por los salideros de agua y no disfrutamos con las películas de Rápido y Furioso. Estamos enamorados de todo lo bello del universo, pero no sabemos vivir en un país que nos han cambiado por uno más práctico, hecho a la medida de competidores a los que les da lo mismo escribir amor con H al principio que con L al final.

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Comentarios

Triste, muy triste

Será que ese paternalismo tenia buenas intenciones? porque ha dejado a un pueblo desvalido! Moraleja: del amor solo no vive el hombre, las sociedades tienen que funcionar económicamente y para ello hay que dejar volar “sin limites” las pasiones-amores de los individuos!

Muy bueno artículo…… lastimosamente todo es verdad…

Algunos fuimos como tú, tuvimos una cierta capacidad adaptativa que nos permite sobrevivir sin renunciar a ciertos principios que consideramos básicos. Tampoco me gusta el reggeaton, me parece una falta de respeto a Bob Marley. El mundo ha cambiado y tenemos la obligación de hacer más flexibles esas rígidas y utópicas convicciones bajo las cuales crecimos tratando de no perder la ternura… que los guerrilleros de hoy sean,por ejemplo, los que trabajan por crear conciencia que permita darle una oportunidad más duradera al planeta que habitamos.

Los que no sabemos comprar y revender tenemos un pie en la desesperación, los que tenemos principios somos inútiles y no entendemos de qué va la cosa… y yo qué puedo hacer, soy periodista, y los títulos universitarios, la reflexión social, la construcción colectiva del conocimiento y la “defensa de los principios”, son sinónimo de amor, de romanticismo, pero no de dinero, bienestar o pago por el conocimiento, al menos en esta Cuba del pragamatismo… porque ellos, economistas y militares, no viven de eso…

No fue paternalimos sino centralización burocrática, el poder supremo de arriba que lo sabe todo y da solución a todo.No fue idealismo sino la fé y la esperanza que nos hicieron creer por todas las vías, en un futuro luminoso, que si ibas al trabajo voluntario, a la agricultura,te consagrabas al trabajo tendría un mundo mejor, ibamos a exportar arroz, leche, queso, café, frutas, petroleo (lo reexportamos), productos industriales . En el propio período especial sí anunciaron cuando comenzaba, pero nunca aclararon que la salida era individual, cuando se pasaron decadas hablando del bien común, de lo combinar los intereses colectivos con los de la sociedad. Al final en manos de quiénes estan los negocios, quienes tuevieron las mejores casas y carros, quienes eran los que viajaban cuando no se podía viajar. Un país que donde buena parte de los “emprendedores” tiene como fuente los propios funcionarios y exfuncioanrios buriocraticos, los familiares de los elegidos y las hordas crecientes del mercado negro, es una sociedad enferma. La economía no puede ser maliterpretada, pues debe ser una economía para la vida y no para la exclusión, precisamente de los que trabajan.Estamos muy lejos de cumplir la promesa de Fidel de que el futuro de Cuba será de hombres de Ciencia, pues ellos no son precisamente los benficiados de la actualización del modelo y hay que oir a un importante sicologo aconsejar que deben buscar otras estrategias de vida, es decir que compartan el laboratorio o el aula con el trabajo por cuenta propia, haciendo culaquier otra cosa que le de dinero. Es muy penoso, cuando sabemos que el talento que hemos creado, al emigrar han tenido también mejor suerte dentro de su especialidad.

Luis Evelio

10 agosto, 2017

Esta cronica tambien podria llamarse LO QUE EL VIENTO SE LLEVO….Pido permiso al autor para reproducirla en mi pagina de facebook,instagram,wasup y cuanta red social pueda reproducir el mismo.Ruego encarecidamente a mis amigos y conocidos que hagan igual.Todavia,aonque menos uno logra encontrar quien cree esa falacia que los pillos llamaron socialismo.Yo siempre sospeche de esa gente que festejaban la revolucion de octubre cen noviembre.

Toda la utopia que describe el articulista se vino abajo por un una sola causa: Falta de libertad. Al hombre le puedes ofrecer todas las promesas que quieras pero todo parte desde la libertad indivisual. Y en Cuba esa libertad se acabo hace ya 60 anos.

Como dijera Santiago Feliú en una de sus canciones tremendas…” No eres tú mi amor, son los demás…”.

La Era está pariendo un corazón…
Te entrego mis libros te entrego mis manos Sin un humillante recibo de pago
Que cualquier hombre pueda expresar sus propias esperanzas….Cuba vá
puede que con tus brazos haya que abrir la selva…..
y decenas de otras hermosas canciones llenas de amor, y de las que no me arrepiento haber cantado, valen menos que el peor regueton Y mira que es difícil seleccionarlo!

Pandiame

11 agosto, 2017

El socialismo cubano siempre se las ha arreglado para poner un corcho en cada agujero y seguir flotando, para cada fracaso, un corcho, esa es su historia, nada de amor, es odio lo que nos han inculcado, generación tras generación, al imperialismo, al capitalismo, a los que no pensaban como nosotros, aunque fuera tu propio padre, madre, y hermano, cuando algo no ha funcionado, aparecen las justificaciones que ellos llaman rectificaciones, las batallas de ideas y un sinnúmero de sinsentidos, no tenemos para cuando acabar.
El más grande de los cubanos, el maestro José Martí dijo:
“Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro del odio.”

José Garcia-Cabezas

11 agosto, 2017

Demasiado aplastante…
Que triste realidad.

Casildo

12 agosto, 2017

Profesor perdoneme,pero a mi no me meta usted el cuento de que alguna vez creyo en esa porqueria,si usted no se ha ido a vivir a otra parte sus problemas tendra,pero no pretenda tupirnos con la fabula del socialismo “bueno”.Mas facil se encuentra ud un ranatoro montando bicicleta.

Ernesto

12 agosto, 2017

ya somos dos Julito

Fue la implantacion del Dictador del proletariado ,todo con un nombre de “socialismo”.No desesperen que para el 2022 ya se hablara del encarrilamiento de la prosperidad del socialismo sustentable hasta el 2050 porque los planificados para el 2030 tenian errores .

Lorenzo

14 agosto, 2017

Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que estan protegidos contra tí; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podras afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad esta condenada.
Ayn Rand (Libro: Los que Vivimos- 1936)

Lorenzo esa frase de Ayn Rand la tengo en mi telefono hace años , me alegra que la hayas puesto aca, por otra parte te dejo una bien cortica pero brutal de un frances genial que se llamo Raymond Aron , ahi te va:

El Socialismo no funciona. Y lo saben!

Desde el surgimiento del socialismo o comunismo ha sido un fracaso donde quiera que se ha implementado, incluyendo la madraza sovietica. Y ahora viene el profesor a decirnos que hay socialismo bueno, despues de 60 anos sufriendolo.

El inagotable

15 agosto, 2017

Como el titulo de la pelicula:

El amor perjudica seriamente su salud

Lorenzo

21 agosto, 2017

! Increíble! La Competencia es invertida: No se compite por vender como se debe comportar la regla de Mercado de oferta y demanda a nivel Internacional en cualquier sistema que respete al mercado, que respete al consumidor o que se respete así mismo. Tristemente… ¡se compite por comprar!, lo escaso, lo manoseado, lo sucio, lo falto de higiene, lo falto de inocuidad, los productos inciertos, fuera de frio, pasado de tiempo, en muchos casos vencidos o muy próximo a vencerse, lo falto de calidad, lo falto de estética y feo, lo que nadie en otros mercados compraría, lo que tiene vicios ocultos de cualquier tipo, lo que está fuera de peso, lo que se vende con precios exagerados y abusivos; pero es los que nos venden y hay que comprar porque es la única opción, porque simplemente hace falta o se necesita tener como sea para resolver una realidad cuasi desesperada o imprescindible y así pasan los días y los meses y los años y nadie hace nada por aliviar o resolver esa abrumadora situación en la que estamos totalmente desprotegidos, ese abrumador escenario que nos lacera y nos hace perder credibilidad en esa opción que se nos ofrece como cierta y duradera. Que no me juzguen por mis palabras: El Hombre piensa como vive.

Creo que es lo más lindo que leído en mucho tiempo. Dentro de tanto despojo, nos queda la poesía, tu generosa poesía. Muchas gracias.

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