El crecimiento económico cubano no depende de Washington

El crecimiento económico cubano no depende de Washington

Hace apenas unos días la académica Emily Morris publicaba un artículo en que sostenía que Cuba no se enfrenta a un fracaso, sino a un desafío. El desafío es la reforma monetaria. En su texto defendía además la tesis de que el gobierno cubano había esperado a una mejora de las relaciones con Estados Unidos para dar el paso, largamente anunciado, pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca enrarece esa expectativa. Atinada o no, la tesis tiene una racionalidad difícil de contradecir.

Lo que me interesa destacar hoy es el aprendizaje necesario que debemos hacer de la sucesión presidencial en Estados Unidos. Adelanto además que Cuba no es el país que más afectado puede salir de esta nueva realidad política norteamericana que pudiéramos llamar TRUMPVOLUTION (TRUMP- REVOLUTION, TRUMP-EVOLUTION, TRUMP-INVOLUTION). La marcada propensión proteccionista del casi ya Presidente pone nubes muy grises en el futuro de muchos países, en especial de nuestra región. Mientras su genética xenófoba, de la cual además hace alarde, convierte la vida de millones de personas en Estados Unidos y fuera de ese país en un quebradero de cabezas.

Para poner las cosas en orden histórico me siento obligado a decir, primero que todo, que el proceso de transformaciones que nuestro país ha venido experimentando en los últimos diez años antecede con bastante tiempo los hechos del Día de San Lázaro del 2014, cuando todos fuimos sorprendidos con la feliz noticia de que ambos gobiernos se habían puesto de acuerdo para intentar reconstruir una relación rota desde décadas atrás.

Pienso que este punto es importante, Cuba tenía su propio programa de transformaciones desde mucho antes. De hecho el esfuerzo transformador comenzó antes de que el programa de la actualización (Los Lineamientos…) saliera a discusión pública.

El programa de las reformas cubanas fue, en primera instancia, una respuesta a urgencias que necesitaban ser reconocidas primero y solucionadas después. Luego ese propio proceso hizo evidente que se necesitaba algo más que una alternativa a la coyuntura, que debería contar en lo fundamental con nuestro propio esfuerzo y resultado. Hoy en algunos segmentos de opinión e incluso en algunos estudiosos de Cuba (aunque debo aclarar que ese no es el caso del artículo de Emily Morris)  ha crecido la visión de que el proceso de transformaciones estuvo siempre soportado en la idea de los posibles cambios en la política norteamericana hacia Cuba, algo estrictamente inexacto, en términos  históricos.

Muchos creímos que, con un gobierno demócrata, nuestra preocupaciones y problemas podrían haber sido menos, aunque tampoco es posible asegurarlo de manera categórica. Que el camino para continuar este proceso de reconstrucción de las relaciones entre ambos países podría ser más fácil, también sonaba más creíble. Pero la opción demócrata no fue la que triunfó, y ya hoy, luego de los primeros nombramientos de su gabinete y de los primeros tweets del presidente electo, nadie duda que la incertidumbre y la duda serán parte consustancial de este nuevo gobierno. Nada podemos hacer para cambiarlo, así que aprendamos a vivir con ello.

Para lidiar con la nueva circunstancia remarquemos algunos puntos que la elección de Donald Trump nos hizo más evidentes:

  1. Que debemos entender que las soluciones de nuestro problemas tienen que salir esencialmente de nosotros mismos.

  2. Que no hay por qué reeditar situaciones de dependencia con grandes países o esperar a que nuevamente aparezca un asidero externo.

  3. Que no hay manera de poder anticipar el día que dejaremos de ser un país bloqueado, por lo tanto, hay que incorporar a los Estados Unidos n nuestra ecuación de desarrollo como una constante con signo indefinido.

  4. Que podemos aprovechar la oportunidad de diversificar aún más nuestras relaciones económicas internacionales y hacer mas fuerte y variada la presencia de compañías de diferentes países en Cuba, tanto para el comercio, como para la inversión.

  5. Que de igual manera, debemos mejorar cualitativamente el rol de los agentes económicos internos, estatales y no estatales, y pensar en la economía nacional como un todo. Todavía recuerdo aquel eslogan de los inicios de los sesenta que decía “consumir productos cubanos es hacer Patria”. Pues bien, ahora debemos actualizarlo y decir “producir, exportar y consumir bienes y servicios cubanos es hacer patria”. Claro que para eso primero hay que producirlos y antes hay que incentivar a los productores.

  6. Que debemos fomentar el salto tecnológico necesario desde una perspectiva de diversificación, para alcanzar el mayor grado posible de independencia tecnológica.

2017 es un año que viene difícil, pero tenemos fuentes de crecimiento insuficientemente aprovechadas. Por ejemplo:

1-Estamos muy lejos de las fronteras de productividad y eficiencia. Incluso con la tecnología que hoy tenemos, una buena parte obsoleta, tenemos todavía espacios donde avanzar y casi un 100% depende de cambios pospuestos o semidetenidos.

2-Estamos muy lejos también de aprovechar la inversión extranjera directa que ya funciona en el país, y aún más lejos de aprovechar el interés de tantos inversionistas extranjeros en Cuba.

3-Seguimos sin resolver adecuadamente los incentivos a la exportación, en parte por la distorsión cambiaria, pero en parte también por prejuicios que no han desaparecido: ¿Será negativo que quien contribuye al incremento de las exportaciones gane lo que merece? ¿Es obligatorio lidiar todavía con empresas que cumplen con esa condición kafkiana de ser rentables en divisas e irrentables en moneda nacional? ¿Por qué todavía tenemos que circunscribir el esfuerzo exportador a las empresas estatales, casi exclusivamente?

4-¿Por qué seguir desperdiciando recursos fiscales y salario en supuestas empresas estatales que solo lo son de nombre, como las llamadas cafeterías y restaurantes estatales? ¿Qué tienen de socialistas en realidad? ¿Qué tienen de medios de producción fundamentales, de estratégicos para el desarrollo del país o la seguridad nacional? ¿Quién frena su transformación en otro tipo de empresa? ¿Quién o quienes se benefician con ello y quienes están siendo perjudicados? ¿Acaso no es mejor destinar ese fondo de salarios a nuestros maestros primarios, por ejemplo?

Para solucionar una parte de estos asuntos no necesitamos que Donald Trump sea un presidente más asertivo con Cuba. Tampoco es imprescindible que levante el bloqueo. No olvidemos que, en uno de sus primeros discursos como presidente, Raúl Castro llamó a dejar de culpar al Bloqueo por las ineficiencias propias. Esa idea sigue siendo fundamental para los años inmediatos, empezando por este 2017.

Volvamos a pararnos frente a nuestro espejo, mejor aún, sometámonos otra vez a un scanner intenso, como en los primeros años del proceso de transformaciones empezado en 2011. Hay que cambiar todo lo que sea necesario. Hoy tenemos además la ventaja de seis años de aprendizaje.

 

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Comentarios

Tic tac tic tac tic tac tic tac el tiempo pasa y los caimans y leones esperan ala sombra el momento oprtuno para dar el zarpazo,su dinero esta seguro en Caiman Island,Zurich,Paris,Bahama,y Moscu a buen resguardo de los paraisos fiscales.

Fernando Ramírez

20 Junio, 2017

Lo primero que habría que hacer para que este sea un país serio es arrojar luz sobre la real economía cubana.
Por ejemplo, darle valor de uso a la Mesa Redonda con una serie de programas dedicados a:
– Presentar públicamemte a Luis Alberto Rodríguez López-Callejas y demás mayimbes del poder real bajo las sombras.
– Explicarle a los ciudadanos cubanos qué es GAESA y a qué se dedica.
– Intentar justificar, si fuera posible, por qué dicho aparato, paralelo a la institucionalidad cubana, acapara el 80% de la economía rentable del país, sin subordinarse a ningún ministerio ni a la Asamblea Nacional, pasando por encima de la Constitución y las leyes.
– Luego del estupor general que lo anterior causará a los cubanos, tratar de convencerlos de que los ministerios que constitucionalmente debían regir y ejecutar las actividades absorbidas silenciosamente por ese “consorcio” cumplen alguna función a parte de la de mera fachada.

Sólo después de ello podría Triana serle verdaderamente útil a la nación.

aurelio

18 Junio, 2017

Creo estar básicamente identificado con el texto, pero me resulta bien difícil ser optimista con lo relacionado a la economía interna. Más de medio siglo sobran para evidenciar la total ineficacia del sistema para generar riquezas. Yankis aparte cuba necesita un cambio total de su hacer económico pero ello conlleva además notables modificaciones políticas que no espero vayan a ocurrir ni siquiera a mediano plazo. Todas las soluciones en este país siempre han tenido una óptica política por sobre todo. He ahí nuestro gran problema. Ante está situación donald trump y sus estúpidas decisiones quedan en un segundo plano bien alejado. Gracias por permitirme

Magdiel

30 Mayo, 2017

Me parece que las cosas si están cambiando… no todo para bien, pero si en el sentido que la gente ha pedido… ojala después no se lamenten del resultado…

crisantemo

29 Mayo, 2017

el problema esta en que los que deciden no quieren cargar con la culpa de que toda la situacion existente en Cuba, es culpa de ellos, es por eso que no deciden ni le dan velocidad a ningun cambio aunque sepán que ayudara al pueblo y se pasan todo el tiempo echandole la culpa a los externos, eso solo le va a resolver el tiempo, sientense a esperar con mucha clama que llegara por el tiempo, no por ninguna solucion que le daran los que todo lo deciden

cualquiera

17 Enero, 2017

Hace mucho tiempo la juventud quería formar parte de algo, de algo real, de algo concreto; pero hace mucho tiempo también la se perdió la confianza en esa juventud; sino cómo se justifica cada prohibición en lugar de regulación, cómo se justifica un legado tan viejo sin poder disfrutarlo.

cualquiera

17 Enero, 2017

Hay temor al cambio porque nadie quiere cargar con la culpa de lo que pueda salir mal. Cómo es posible que hablemos tanto y se resuelva tan poco, acaso somos más los que vivimos y queremos seguir viviendo del cuento y muchos menos los que queremos un cambio real? Con más de 50 años me cuestiono que alguien tenga fuerzas para llevar a cabo un cambio real, sin embargo con 20 no los veo muy claros, pero la verdad que con de 35 ya me da lo mismo!!

emil gles

17 Enero, 2017

se pueden hacer mil analisis y los mejores economistas opinar pero solo una cosa resuelve,cambiar el sistema y punto despues veremos a como tocamos

delarosa

17 Enero, 2017

La empresa socialista no tiene ninguna estrategia ni le interesa producir,solo le interesa que los ciudadanos dependan del estado,mientras menos personas dependan del estado menos control tiene este sobre ellas,como convocar una marcha absurda a la plaza,que funcion jugaria el sindicato,las organizaciones de masa,para que quiero ser militante si tengo mi propio negocio,un buen ejemplo fue la despedida de Fidel en la plaza,miles de persona desfilando ante un cuadro y una caja vacia,la mayoria convocados por los centros de trabajos estatales y las escuelas.

No tengo mucho que comentar de lo que se ha dicho hasta ahora. Solamente destacar aun mas que el sistema “Político” y lo “Externo” son IMPORTANTÍSIMOS.

Eduardo

16 Enero, 2017

Si seguimos pensando solo en la inversión extranjera a nivel de país, esperando que la cartera de negocios se vaya utilizando por el Capital extranjero en macroproyectos, se presentan los niveles de riesgo país, del tamaño del negocio y las altas barreras burocráticas en todo el proceso de formulación y aprobación de proyectos. Ya ha pasado bastante timepo y no hay forma que se iplemente desde arriba las tranformaciones económicas.
Por que no apostamos más a las estrategías de desarrollo local bajo gobiernos locales comprometido con el desarrollo y que en el mismo se integre todas las formas económicas posibles y se fomenten proyectos de inversión extranjera desde lo local, la innovación tecnológica y las alianzas con los agentes económicos locales para el desarrollo Gobierno-Universidades y Centrso de Investigación- sistema emrepsarial (todo tipo de emrpesa y emprendimiento), sin intervención de los OACES que deben dedicarse a lo suyo y tratar de terner resultados sin mezclarse con las decsiones del gobierno local La vida dirá si con las iniciativas desde abajo, integrando y no excluyendo y realizando encadenaminetos producutivos se va a lograr incrementar exportaciones, dar solución a la snecesidades de la comunidad ypropiciar el desarrollo Laexperiencia internacional y nacional tiene importantes ejmplos realizados en la práctica

Diego Alberto Serrano

16 Enero, 2017

Que El gobierno cubano deje producir a cada cual lo Que desee ,dentro de la ley. Que cada cual exporte sus productos e importe la materia libre necesaria para su produccion pagando al estado El impuesto que se establesca. Cuando se haga asi se vera El deserto lo.

Pedro Monreal

16 Enero, 2017

Hola Triana, de acuerdo 100% contigo en cuanto a que el proceso de crecimiento económico del país y su estrategia de desarrollo deben estar sustentados en factores respecto a los que pudiera existir un margen de decisión interno amplio y efectivo. No hay duda de que, en condiciones de un pequeño país insular como Cuba, que por necesidad –no por opción- es una economía muy abierta, es crucial establecer mecanismos que permitan retener la máxima capacidad de determinaciones internas que sea posible alcanzar.

Sin embargo, como cualquier economía pequeña con una especialización internacional en un número limitado de actividades, los niveles de exportación son decisivos para alcanzar los niveles de inversión que se necesitan para crecer. En ausencia sectores que internamente produzcan medios de producción suficientes (maquinaria, materias primas, y energía), eso hay que comprarlo con divisas en el exterior. Sin eso no se produce crecimiento económico. Y esas divisas se originan en pocas fuentes: exportaciones, préstamos, remesas, donaciones e inversión extranjera, o sea, dependen del exterior.

En ese sentido, hay que tener en cuenta que el incremento de la inversión (que se estima que tendrá un incremento notable del 49 % en 2017) debe ser el principal factor que haría posible que la economía cubana creciera al planificado 2% en 2017.

Entonces la pregunta pudiera ser: ¿tienen las decisiones de Washington capacidad para afectar las fuentes de divisas del país? Hay por lo menos dos de ellas en las que es muy evidente que existiría tal capacidad de afectación: exportaciones de servicios (ingresos por turismo) y remesas. Entre visitantes estadounidenses y de la comunidad cubana en el exterior, EEUU es hoy el segundo país emisor de turistas hacia Cuba, solamente superado por Canadá. Las remesas no se saben exactamente a cuanto llegan, pero se sabe que son muy elevadas.

Estando de acuerdo con tu planteamiento esencial –visto en el largo plazo- me parece que habría que reconocer que el crecimiento económico de Cuba irremediablemente va a depender de lo que se decida en Washington (y también en Brasilia, Caracas o Beijing). Es decir, la necesidad que bien apuntas de crear un margen interno de maniobra para influir sobre el crecimiento y el desarrollo del país, va a coexistir con una influencia inevitable de lo “externo”.

En particular para 2017 las cuentas para el crecimiento son muy ajustadas. Cualquier variación medianamente significativa en las exportaciones cubanas (y también en las remesas) pudieran tener efectos multiplicadores que reducirían el esperado salto de 49% en la inversión, y si eso ocurriese, las probabilidades de que la economía del país crezca en 2017 se reducen considerablemente.

No estoy pronosticando nada, simplemente estoy apuntando que el crecimiento en Cuba es altamente sensible a los factores “externos”.

Bolívar

16 Enero, 2017

Estimado Triana, una vez lo conocí personalmente en la UCI, usted no se debe acordar de mí pues fui uno de los tantos que se quedaba preguntándole al concluir sus conferencias. He visto casi todas sus conferencias y leo asiduamente lo que pueda localizar en medios como este sobre su trabajo. Veo a través de la línea de sus ideas macroeconómicas, el inmovilismo crónico que el difunto sembró en Cuba desde casi los inicios del proceso Revolucionario o Involusionario. Nuestro sistema empresarial perdió la capacidad de tomar decisiones y aprovechar las oportunidades. Esa incapacidad se la debemos a muchos factores internos, políticos principalmente. Si la decisión no venie de arriba, las cosas no se hacen. Y cuando venimos ver de arriba y más arriba llegamos que el presidente de los consejos de estado y de ministros es el que tiene que prácticamente decidir lo que se hace en la cafeteria de la esquina. Cuba se mueve a la velocidad que le imprime su timonel. El pueblo se despera emigra, aguanta. El país se sigue desangrando y los cubanos siguen postergando su sueno de prosperidad.

por favor envíen una copia de este articulo al consejo de estado cubano! Los cubanos de a pie hace rato que entendimos, de que de eso, es de lo que se trata.

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