“El diablo no tiene la razón, pero…”

Durante los años en que trabajé junto a él, Roberto Fernández Retamar me enseñó una máxima que siempre trato de cumplir: “El diablo no tiene la razón, pero tiene razones que vale la pena escuchar”. “Escuchar”, en este caso, parecería un antónimo de descalificar: enfrentados al diablo, es más cómodo señalarlo con el dedo admonitorio que sentarnos frente a él para atender lo que tenga que decir, aun en contra nuestra, y después, sabia, selectivamente, aprovecharlo.

En el campo político cubano (o que se mueve en torno a este archipiélago), la descalificación se prefiere, con mucho, a la atención, y hay dos palabras que funcionan como talismanes que sacan de inmediato al adversario del juego.

Para cierta zona radical de la derecha, esa palabra es “oficialista”. Basta con endilgarle el adjetivo a cualquiera que defienda ideas de izquierda, sobre todo si es un intelectual, para que toda su obra, todo su pensamiento, quede en entredicho. No importa que esa persona haya hecho aportes sustanciales al conocimiento de Cuba, de su historia, a sus procesos culturales. Si es “oficialista”, se deberían tomar todos sus libros, todas las páginas de las publicaciones periódicas donde colabore, y colocarlas en ese index aberrante. De acuerdo con tal modo de descalificar, oficialistas son el mismo Roberto Fernández Retamar, Ambrosio Fornet, Graziella Pogolotti, Fernando Martínez Heredia, por solo citar cuatro a quienes mucho debo, y que han prodigado saberes y enseñanzas durante décadas. A la lista pueden añadirse pintores, músicos, cineastas, dramaturgos, bailarines… Lo más nocivo de ese modo de sacar del juego al oponente es que no se apela a ideas (que sería lo natural) sino a la manera como se relacionan con las instituciones o el gobierno cubanos. Esta categoría puede tener, incluso, diferentes grados: algunos son “pro-oficialistas”, es decir, simpatizan con lo que llaman “el régimen” pero no pertenecen a sus estructuras.

Puedo suponer que esa “zona radical de la derecha”, colocada en las antípodas del gobierno cubano, no solo querría tomar el poder en Cuba, sino que una vez en él establecería otro “oficialismo”: un orden ideológico y cultural tan o más excluyente que el que hemos conocido hasta hoy.

La otra palabra es “contrarrevolucionario”. El modo de emplearla es muy similar (ya sabemos cómo se tocan los extremos). Se aplica con mesura en textos públicos, donde se suelen calificar así solo quienes pertenecen a esa oposición declarada u organizada al gobierno. Pero es muy peligrosa cuando se desliza en rumores, se deja caer en reuniones, a veces tan solo a manera de gesto, de broma pesada, para sacar del juego a quienes tienen (y expresan públicamente) opiniones que no se acoplan milímetro a milímetro con los preceptos o, peor aún, con los intereses de algún dirigente de mayor o menor categoría.

Puede ocurrir que, la descalificación se ejerza desde el espacio público y bajo la innoble máscara del pseudónimo. Una o varias personas, con la anuencia de los que detentan el poder en órganos de prensa, protegen sus nombres propios a la vez que prodigan adjetivos a quienes han escogido como enemigos políticos. De nuevo los extremos coinciden: algo similar ocurre en las publicaciones de la oposición.

Los que operan desde la descalificación por una u otra vía cometen una doble irresponsabilidad: la que implica no contar con el criterio del otro, y la de establecer, impune e inescrupulosamente, una imagen distorsionada del otro.

La descalificación lleva a la exclusión: a los estigmatizados se les limitan, de inmediato, las posibilidades de participar en proyectos de distinta índole. Nadie explica por qué no son convocados o consultados para trabajos relacionados con su especialidad. Una densa sombra de silencio se cierne sobre ellos.

En ocasiones, una misma persona, casi en el mismo momento, ha sido acusada de oficialista y de contrarrevolucionario, lo que viene a demostrar la enorme polaridad de nuestro campo político, y la excesiva intolerancia de ambos extremos. Ambas palabras, mal usadas, maltratadas, han ido perdiendo valor, eficacia. Lo revelador, más que saber si alguien es oficialista o contrarrevolucionario, es conocer quién se escuda en esos adjetivos para abrir trincheras que no son precisamente de ideas, porque se utilizan para sepultar el debate de ideas.

El uso de las palabras varía con los años. En una escena de la película Memorias del subdesarrollo, Elena (Daysi Granados) pregunta a Sergio (Corrieri): “Y tú eres… ¿revolucionario?”. Él se ríe: “No”, responde, “Pero aquí estoy bien”. Sergio detesta cada vez más a la esposa y a su amigo Pablo, que han marchado a los Estados Unidos, pero se sabe incapaz de integrarse a la Revolución, de ser revolucionario. Sergio, el no-revolucionario, sin embargo existió, existe, y es el protagonista de la película más vital del cine cubano: una obra que trata sobre ese “otro” cuya mirada ha sido imprescindible para conocernos un poco mejor.

Cuando Elena pregunta a Sergio, ser revolucionario implicaba participar en un proceso de cambios radicales en pos de la soberanía nacional, y con y para los humildes. El personaje de la película (y de la novela de Edmundo Desnoes de la cual parte) no es un contrarrevolucionario, es decir, no estaba contra el nuevo orden establecido. En los 60, para todos era más fácil definir la Revolución, sus límites, sus oposiciones.

En el 2002, en la película Lista de espera, Jacqueline (Thaimy Alvariño) propone a sus compañeros de infortunio transformar la terminal de ómnibus, el espacio donde la realidad los ha obligado a vivir durante muchos más días de los previstos. Durante la puesta en escena, cuando todos los personajes van en busca de útiles de limpieza y pinturas, uno de los actores improvisó un bocadillo: “Si van a cambiar esto, cuenten conmigo”. Juan Carlos Tabío, director y coguionista de la película, conoce muy bien su país. Llamó aparte al actor y le pidió que grabara otra frase para, si fuera necesario, sustituir la anterior. Y fue necesario. La autoridad cinematográfica que vio la primera copia de Lista de espera saltó de su asiento al escuchar “cambio”, aun referida a aquel microcosmos.

En poco más de tres décadas, esa había pasado de un extremo al otro de la permisibilidad política. Quizás en 2016 aquel mismo directivo hubiese aplaudido la voluntad del personaje de Lista… para participar en las transformaciones que su realidad necesita.

Transcurridos varios años del final de la Revolución Mexicana, asentado el PRI en el poder, se estampó una frase que recuerdo con frecuencia: aquella fue “la Revolución que se convirtió en gobierno”.

El “oficialista” Ambrosio Fornet nos ha advertido recientemente “Preguntémonos si el socialismo ‘eficiente y sostenible’ al que aspiramos no debe ser también cada vez más democrático y participativo… Una vez desaparecida la dirigencia histórica del país, ¿tendrán los nuevos gobernantes la autoridad moral necesaria para suscitar de antemano el consenso de la mayoría, como ha ocurrido hasta ahora?”

Un gobierno que se considere de izquierda debería estar en manos de revolucionarios, para lo que, ante todo, sería imprescindible redefinir, en el aquí y ahora de Cuba, qué es ser revolucionario. Y esos revolucionarios tendrían que saber que las ideas, los principios, las necesidades de una nación siempre están por encima de los intereses de los individuos, y son variables, como son los contextos en que se realizan.

La autoridad moral que necesitan ya los nuevos dirigentes no se adquiere por decreto, ni ejerciendo y exigiendo obediencia ciega. Y si los dirigentes son en verdad revolucionarios, tendrían que abrir el camino para ese socialismo participativo y democrático al que jamás nos hemos acercado.

Artículos Relacionados

Comentarios

dos países hay aquí, uno, el del imaginario construído en la tv, los textos, los discursos, el pleno del partido que me ha dejado de una pieza, y otro, el real ,con el que nos vemos a diario la mayoría y lo sufrimos y no podemos cambiarlo sin que nos pase la cruzada, porque los mecanismos están pensaos para que nada cambie y nadie sin previo palabreo se vaya del plan. no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que to va a quedarse igual ,porque es conveniente, porque hay pavor al cambio revolucionario, al ímpetu de la juventud. No más citas falsamente optimistas. Machado Ventura vice otra vez? De espanto la cosa. Cambio y se quedan los mismos históticos 5 años más dirigiendo un país, que está en manos de PCC, de un gobierno que se debe a él en primer orden? Arturo es genial, un poco ingenuo, supongo que por exceso de confianza.

Las descalificaciones han sido muchas en todos estos años:gusanos, apátridas,escoria,mercenarios.

José Darío, yo le hice la pregunta a Tony para algo serio, necesito esa encuesta, si ud quiere saber lo otro, pregúntele a Fornet. Déjese de estar saboteando en este sitio, ya todos saben q ud se dedica a parlanchinear, por favor, respete a las personas serias.
Gracias.

jose dario sanchez

16 Abril, 2016

Floro: cuando acabe de averiguar lo de Tony,mire a ver si puede averiguar datos de donde el sr.Fornet saco esta conclusion “Una vez desaparecida la dirigencia histórica del país, ¿tendrán los nuevos gobernantes la autoridad moral necesaria para suscitar de antemano el consenso de la mayoría, como ha ocurrido hasta ahora?”

floro por supuesto y con mucho gusto. este es el enlace con todas las preguntas, metodología y demás.
http://huelladigital.univisionnoticias.com/encuesta-cuba/

Tony, ud podría por favor indicar la dirección, el link donde aparece publicada esa encuesta a la q se refiere? Se necesita ser más preciso, apoyar nuestros argumentos con datos fidedignos, reales. Le agradecería por favor q me indique dónde puedo encontrar dicha encuesta.

Arango me pareció bien su articulo sobre todo en la primera mitad. Solo dos cosas. Una, la cita de Ambrosio Fornet cuando dice; “Una vez desaparecida la dirigencia histórica del país, ¿tendrán los nuevos gobernantes la autoridad moral necesaria para suscitar de antemano el consenso de la mayoría, como ha ocurrido hasta ahora?” ¿Que quiere decir Fornet por “hasta ahora?” Ayer, hace ya mas de un año, según la encuesta de opinión realizada en Cuba por el Centro de Investigaciones Sociológicas de México, permitida por el gobierno, pero que nunca sus resultados fueron publicados en la isla. Frente a la pregunta; “¿Que tan satisfecho esta usted con el sistema político que hoy existe en Cuba? Solo el 2% dijo estar “muy satisfecho” y el 37% “algo satisfecho” por un total de 39%, mientras el 34% dice estar “nada satisfecho” y el 19% dice estar “no muy satisfecho”, dando un total de 53%. ( el 8% no contesta o no sabe ). En el ámbito económico ni hablar, están muchísimo peor. ¿De que mayoría habla Ambrosio? Da la impresión que Ambrosio se ha quedado parado en el tiempo, no se si en las dos primeras décadas de la revolución o a lo mejor piensa que todavía estamos en 1959.

Lo segundo; Cuando es que se va a definir que cosa es una democracia-socialista y sobre todo una “democracia participativa”

EL BOBO DE LA YUCA

14 Abril, 2016

Cómo lo personal empezó a ser considerado contrarrevolucionario: de un discurso de Fidel Castro del 20 de diciembre de 1959 a los empleados de comercio (http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f201259e.html):

CMDTE. FIDEL CASTRO: Bueno, si ese es un señor que tiene algún problema y lo quiere discutir, que venga aquí a discutirlo (ABUCHEOS). Yo ignoro qué problema tiene ese señor, yo lo ignoro, pero si tiene algún problema y quiere discutirlo lo discutimos aquí, lo que no tiene derecho es a estar interrumpiendo aquí este acto (ABUCHEOS).
Barbero: Muy buenas noches, señoras y señores (ABUCHEOS).
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Vamos a ahorrar trabajo. ¿Cuál es tu problema?
Barbero: Bueno, el problema mío es un problema de trabajo en el giro.
CMDTE. FIDEL CASTRO.­- ¿Y cuál es el giro tuyo aquí?

Barbero: Bueno, tengo una barbería que la abrí por el Gobierno Revolucionario, bajo una ley del Gobierno Revolucionario… (ABUCHEOS)… en mi derecho de subsistir como trabajador que soy, que me han explotado toda la vida los dueños de la barbería…

CMDTE. FIDEL CASTRO.­- Tú abriste una barbería, ¿y qué problemas tienes con la barbería?

Peticionario: Bueno, que no hay… para poderla abrir… (ABUCHEOS).

CMDTE. FIDEL CASTRO.­- Bueno, está bien. Considerando todo el derecho que tú puedas tener a abrir una barbería, a resolver el problema, yo te voy a hacer una pregunta que es lo que yo quiero que tú me contestes. ¿Tú estabas oyendo lo que yo estaba hablando? ¿Tú me estabas oyendo?
Barbero: No, yo estaba hablando.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Tú no me estabas oyendo, ¿verdad? (EXCLAMACIONES.) Yo te voy a hacer una pregunta. ¿Tú crees que es correcto, que tú, como ciudadano, que debes tener las mismas preocupaciones que tiene todo el pueblo por su destino, por su patria, por los grandes problemas que tienen en estos momentos, tú debes interrumpir el acto, dime, para venir aquí a plantear tu problema particular? ¿Tú no crees que debías haber ido al sindicato? (ABUCHEOS.) Si tú no estabas oyendo, como has reconocido aquí, tú no tienes derecho a venir a interrumpir aquí al pueblo, en primer lugar; y, en segundo lugar, a un miembro del Gobierno que le está hablando al pueblo (ABUCHEOS). Ve al Ministerio del Trabajo, ve al Ministerio de Comercio, ve al sindicato y resuelve allí tu problema, no interrumpas el acto de un domingo, que hoy todo el mundo dejó de ir al cine, dejó de ir a la playa, para efectuar este acto (EXCLAMACIONES DE: “¡Que se vaya, que se vaya!”)
Barbero: Le pido disculpas al pueblo de Cuba, porque abrí mi barbería por las leyes fundamentales de la Revolución, que me dan todo derecho a abrir la barbería, ¿comprenden?, y están combatiendo a los dueños de las barberías; le pido perdón al pueblo este porque yo estaba… (ABUCHEOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Que se vaya!”)
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Cuando uno ve estos casos, no le queda más remedio que meditar sobre los problemas de los pueblos; no le queda más remedio que meditar en los infinitos obstáculos que un pueblo tiene que vencer para marchar adelante, porque hay personas que hasta sin darse cuenta hacen daño; hay personas que hasta sin darse cuenta hacen una tarea contrarrevolucionaria, hay personas que sin darse cuenta confunden, se dejan confundir, se preocupan por sus cosas personales. Comprendo que todo el mundo tiene problemas personales y comprendo que todo el mundo tiene sus grandes preocupaciones, pero creo que los cubanos debemos olvidarnos un poco más de nuestros problemas exclusivamente personales (EXCLAMACIONES), porque hay un refrán que dice, que una golondrina no compone verano, y los individuos no podrán resolver nunca por sí mismos sus problemas; la fuerza de los individuos está en el pueblo, en la agrupación; está en la fuerza de todos.

Even Fontaine Ortiz

13 Abril, 2016

Arturo,
Disculpa: te llame Claudio

Even Fontaine Ortiz

13 Abril, 2016

Claudio ,
Excelente!! En pocas palabras has descrito nuestro dilema y de un plunazo recetas su solution. Como podria entrar en contacto contigo?

jose dario sanchez

13 Abril, 2016

sr.Arango: para mi opinion,usted puede llenar un libro que tenga el tamano de sabiduria de la Enciclopedia britanica,pero no pudra ,despues de tanto decir y razonar,dar valor a lo que no lo tiene,la revolucion cubana,no se hizo para implanter un regimen totalirio comunista
.Eso no lo hubiera querido nadie,o al menos,la mayoria.Todo fue un gran engano.Pero saltemos ese problemita inicial,tampoco se podria en ese gran libro,dar sustento al echo de mantener sin derechos plenos,incluyendo su derecho soberano a escoger al pueblo de Cuba.Ese es el Gran Mal,eso no podra ser borrado y si no hacemos lo que dijo Obama,seguiremos en este desastre Nacional.Que dijo: olvidar,no es possible,volver a comenzar sin los errores iniciales,si,se puede.Libertad para el pueblo de Cuba,Instituciones que cuiden esas libertades,lo otro es el tiempo….No es que Obama sea muy inteligente,pero recogio el pensamiento liberal,el que necesita para curarse el pueblo de Cuba.Lo tro,es Baba,pura Baba…con mayusculas…

esteban

13 Abril, 2016

“A la lista pueden añadirse pintores, músicos, cineastas, dramaturgos, bailarines…” ¿Por qué omitió a los “periodistas”? Punto flaco de su nota

Internet

12 Abril, 2016

Pero José Darío, aun por aquí, tendrás verguenza hijo mío, no dijiste q ibas a desaparecer por el bien de todo el mundo aquí? Me lo dijiste en otro post, por favor, ten verguenza y no escribas más tus mamarrachadas.
Y otra cosa, tu y Tony son el mismo personaje, hazme el favor, no sigas ofendiendo la inteligencia de la gente, no todos somos tú.

Acaba de ir a ese monasterio budista y sana hijo mío, o espera a q haya injertos de cerebro.

Manuel Zayas

12 Abril, 2016

Simplemente genial!!! Gracias Arturo, has expresado lo que piensa la inmensa mayoría, de ello no tengo la menor duda.

La chencha

12 Abril, 2016

Al cubano le encanta descalificar, hicieron trizas a Obama y son incapaces de hablar de la no aprobada ley de cine que quiebra los derechos de los creadores

jose dario sanchez

12 Abril, 2016

Tony,en ninguna parte del mundo el gobierno pude robar a extranjeros y nacionales,ok?? Quiere que le explique que es robar??

Esteban Morales, deberias leer este articulo y reflexionar, has estado en los dos extremos.

Pero este Guajiro: Qué clase de troglodita es? Es lo mismo con todo el mundo.

Mario una aclaración, en todo el mundo los gobiernos puede expropiar propiedad privada. Hasta en EEUU, donde le llaman de “dominio publico”, (public domain). Lo que significa es que si el estado va a construir una central hidroeléctrica en su terreno o una linea de tren que pasa por su casa, el estado tiene poder de expropiación por el bien común. Por supuesto tiene que pagársela. Nadie niega este derecho, lo que casi siempre pasa son las disputas sobre cual es el valor de la propiedad. De no haber acuerdo se va a los tribunales que son los que tasarían el precio final de la propiedad.
La situación en Cuba es diferente debido a que el gobierno no ha sido elegido democráticamente, no se le reconoce ese derecho. No existe expropiación “revolucionaria”, ( ni revolución eterna), solo expropiación por un gobierno legitimo que haya sido elegido por el pueblo.

Santiaguero

12 Abril, 2016

Cubano soy, trabajador de un centro “neuralgico” de Cuba, y crean sería capaz de asegurar que MUCHAS personas son de este “medio” incomprendido que para los de derecha somos “oficialistas” y para la izquierda “contrarevolucionarios”, pero que no hablan por no ser comprendidos y tener que sufrir los “embates” que trae decir algo como este articulo, defiendo: libertad de expresión, pluripartidismo, conservar al precio que sea necesario la tranquilidad ciudadana (no perfecta pero si mejor que en muchísimos países), la educación la salud, y el control del gobierno sobre los PRINCIPALES medios de producción, creo que ya es hora que de una vez y por todas se reconozca que tenemos cosas buenas y cosas malas y no persista ese criterio de los decisores de uno y otro bando que todo lo tenemos bien o que todo lo tenemos mal, con Cuba hasta la muerte…..

Leyendo tu articulo, recordé una conversacion que entable con un abogado amigo mio, en cuba el derecho se somete ante todo al paradigma de que con la revolucion todo vale, en contra nada esta legal, me asombro este epiteto tan inusual llegado de un defensor de los derechos del pueblo, o sea que si un propietario de una casa exige sus derechos por tener todo en orden y a la revolucion le hace falta ese terreno para hacer una obra, ya automaticamente el pierde su derecho de propietario, es sorprendente como se viola toda la idea de justicia social aprendida de padres a hijos y es chocante cuando has aprendido a confiar ciegamente en un estado, por eso creo que justamente tu articulo comienza a desempolvar la idea que una sociedad no es blanco y negro solamente, tambien tiene diferentes tonalidades que hay que respetar y unir en funcion de rescatar todos aquellos valores que se han ido perdiendo paulatinamente de nuestro horizonte social, aun creo que falta mucho trayecto para desandar el inmovilismo social de nuestra Cuba. un saludo.

Margaret Randall

12 Abril, 2016

Regularmente busco estas columnas tuyas, Arturo, que me gustan mucho. Y ésta no es excepción. Leyéndola, pensé en la época de los sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado. Para destruir a una persona–ya sea porque uno sospechaba realmente de él o de ella, por celos, u otra razón–el ataque más eficáz era acusarlo de ser “agente de la CIA”. Gobiernos así como indivíduos utilizaban ese método para ganar espacio, evitar discusiones de verdad, y deshacerse de quienes no seguían una línea a ciegas o preguntaban demasiado. De esa manera, más que una persona valiosa perdió la oportunidad de luchar constructivamente por una sociedad más justa. Los términos “oficialista”, “contrarrevolucionario”, “gusano” y otros jugaron y juegan el mismo papel. Apelando a los “ismos” y a las etiquetas fácilistas, se pierda la posibilidad de una discusión real y necesaria… en la que todos y todas tenemos parte. Gracias, una vez más, Arturo, por hacernos reflexionar.

A mi me parece un muy buen articulo, ya saben cada cual su opinion. Soy de la opinion, como tantos, de que todos los estremos son malos. La idea de que la autoridad moral de la dirigencia actual de la Revolucion es algo con lo que no cuentan la mayoria de los actuales dirigentes de segunda generacion, por eso coincido plenamente con eso de que esa autoridad no se impone por decreto, que en realidad no es otra cosa que liderazgo. Almenos no la mayoria del pueblo no conoce su forma de penzar y sus ideas por su propia voz, estan ahi, como han estado muchos muy buenos y otros coruptos y oportunistas, osea quien sabe de verdad como es? o como son? pues nada es una caja de sorpresa. y ya hemos tenido cada sorpresa, seguro les viene algun nombre a la cabeza ahora mismo, a que si? Pues esto es algo en lo que deberia pensar, abordar claramente. El socialismo democratico? Exite alguno que pueda dejar de ser democratico? O sera algo a lo que le llaman socialismo pero en en realidad es otra cosa? El socialismo de verdad, el real, el que deberia ser, ese debe discutir todos esos temas, todos los dias y en cada uno de los espacios con que cuenta, sobre todo en la base, sin autosensura y sin temor a ser tirdado de contrarrevolucionario, al final son los riesgos del presente para el revolucionario, si en definitiva no tienes nada que perder y ningun puesto o anvision personal que cuidar, si en definitiva eres un revolucionario. Esa democracia innerente al socialismo es la primera por la que se deberia luchar. Entoces surgiran lideres reales y autenticos.

Si, todo cambia y es que el “oficialismo” ya no es revolucionario. Es el oficialismo hoy el que esta poniendo las trabas para que una nueva revolucion surja en el pais

Cifuentense

12 Abril, 2016

Arturo, es absolutamente y fíjate que estoy usando un termino que de paso va en contra del paradigma que propones no asumir: absolutamente. Pero es que estoy tan identificado con este pensar tuyo, que estoy, repito; ABSOLUTAMENTE de acuerdo con TODA la línea de pensamiento que advocas.
Recuerdo que cuando llegue a los treinta y después de haber sido militante de la UJC por 15 o 16 años, me “tocaba” pasar al partido. Comoquiera que con el paso del tiempo y de ganar conciencia ya no era el mismo adolescente que creía a pie juntillas todo lo que me dictaban, me explaye en lo que le llamaban o le llaman (no se sí sigue siendo) la entrevista.
A los días me llamaron a mi celular. Acotar que en aquellos tiempos el celular costaba mucho más que ahora aún cuando sigue siendo muy caro. La llamada era del instructor del PCC “recomendándome” que me sometiera a una nueva entrevista y con esto sugería que cambiara mis respuestas. Sobre todo la referida a que me gustaría viajar. Vale la pena recordar que en esos años, no tan lejanos, un militante no podía viajar por decreto, y ya!
Primero le dije que mis respuestas no iban a a cambiar y segundo que mi celular lo pagaba yo y por tanto era una frescura llamarme sin mi consentimiento. Sabemos los cubanos que cuando te llamaban en esos años, hablo de 2005, pagaba el usuario de cubacel. Sigue siendo así si te llaman de un fijo, como era el caso.
Llegó la reunión definitoria y sin dilatar el “proceso” le dije al “compañero” que si yo trabajara en la agricultura (mi trabajo era en el turismo) ni siquiera me hubieran hecho semejante pregunta y luego le dije, sin tratar de ser premonitoria mi sentencia, ni una especie de no Nostradamus tropical; que lo el defendía a capa y espada como correcto y lógico dejaría de serlo algún día y él también aplaudiría lo contrario.
Llegó el 13 de enero del 2013 y cambió la ley migratoria en Cuba.
Con esta larga perorata quiero decir que la lógica del cambio dialéctico se impone a pesar de la inercia retrógrada de algunas gentes.
Poco a poco caerán los muros. Rezo porque sea paulatinamente y que nunca haya caos donde aún tengo a mis seres más queridos.

Aristides

11 Abril, 2016

Muy buen articulo! gracias

El Guajiro

11 Abril, 2016

Sr Arturo Arango, sin animo de ofender, su articulo suena ingenuo, creo que los lectores somos un poco mas inteligentes y me atrveria a decir que Oncuba se ha rodeado de un grupo de lectores medianamente informado y hasta pseudo informado, por favor honre a sus lectores.

Publicidad

Publicidad

Average

La caricatura