Hijos del maltrato

El poder de los padres sobre sus hijos legítimos consanguíneos, sobre los adoptados y arrogados, se llamó en Roma antigua patria potestas y ha sobrevivido en el sistema de Derecho romano francés, también conocido como continental europeo, de gran difusión en América Latina, África y parte de Asia, como patria potestad.

La patria potestad original incluía entre las facultades de los pater familia o jefes de familia, el derecho de vida y muerte sobre sus hijos, el poder de venderlos y el de abandonarlos o exponerlos, como cuenta el Derecho Romano.

Todas estas posibilidades del pater fueron poco a poco limitándose. El derecho de vida y muerte terminó en tiempos de Constantino convertido en delito de parricidio del padre que quitara la vida a su hijo. También perdía la patria potestad sobre sus hijos varones el pater que los vendiera por tercera vez y jamás podía vender a una hija. El derecho de abandonar a los hijos quedó limitado por la emancipación inmediata del expuesto, lo que lo convertía en sui iuris y por lo tanto en persona no sujeta a potestad alguna.

Si dentro de la propia historia milenaria del Derecho Romano la patria potestas fue cada vez más una suma de responsabilidades que de derechos sobre los hijos, el Derecho actual se llena de deberes de protección, vigilancia, acompañamiento de los padres a sus descendientes.

Cuba es el paraíso de la infancia. Los niños y las niñas no tienen chupa chupas de última generación ni aparatos electrónicos por doquier, pero viven en un estado de libertad y protección, que ha pasado de ser un asunto del Estado a convertirse en una ganancia de la cultura nacional, en este caso un aporte básico y mayúsculo de la Revolución.

Por eso no podemos aceptar que las peores costumbres, hábitos horribles de dominación, se siembren y crezcan en la sociedad cubana. Hay madres y padres cubanos que pasan, en un pestañazo, del amor y el afecto desmesurado a la paliza y en ambos casos lo consideran parte de sus derechos como padres dueños de los hijos.

Los padres y las madres golpeadores con los que hemos convivido siempre, no son mayoría, pero son suficientes para herir el alma de la nación como si fueran tantos. He sido testigo en mi vida de golpizas de madres y padres a sus hijos en lugares públicos, jamás con la intervención de la policía ni de nadie más.

La cultura de la violencia doméstica contra niños y niñas se arropa con un lenguaje de explotación muy interesante. En un parque infantil se puede escuchar esta advertencia a un hijo temerario: “Si te caes y te das, te voy a meter encima del golpe”. Si un niño se defiende de su madre agresora comete dos pecados capitales en Cuba: levantarle la mano a la progenitora y cubrirse de sus golpes. “Bájame las manos”, manda la madre ante la esquiva del hijo. Otra frase común es esta: “Si sigues llorando te voy a dar duro para que llores de verdad”.

Los adultos se alteran y pierden la compostura, a los niños que se ofuscan les dan perretas, degradación del desespero infantil a una conducta animal.

La propuesta no es que dejemos a nuestros hijos pequeños decidir si se bañan o no, si van a la escuela o no, si son vacunados o no. La propuesta es acercarnos al Derecho desde el amor a lo que más nos importa. No se trata de darles a los hijos la mejor mochila y la peor sonrisa cada amanecer. No se trata de cuidar a los hijos como cosas, de disfrazarlos de lo que quisimos ser, ni de golpearlos por nuestras frustraciones más recónditas.

Espero que podamos desterrar la horrible moraleja que nos enseña que la letra con sangre entra y que los que aprenden por las malas son hijos del maltrato.

 

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Comentarios

Adrián

25 Mayo, 2017

Todo tiene su medida. Tengo una prima que de chiquita fue criada muy “democráticamente” (excepto cuando le faltaba el respeto a mi madre: terminaba metida de cabeza en un tanque de agua). Resultado: Terminó vendiendo su casa en Argentina para irse a EEU y dejándo en la calle a su madre prácticamente (ella había vendido su casa en Cuba para irse a vivir con su hija). Ahora su madre vive alquilada en Cuba.
Asi que de vez en cuando un tapaboca ante la mala palabra aprendida no se sabe donde, o un chancletazo por malcriado/o no hace daño. Otra cosa es dar golpes por cualquier falta.

Muchas gracias por tratar este tema tan común y del cual nunca se habla. Quisiera saber más acerca d las leyes q protegen a los niños en Cuba

hermoso y necesario, gracias

El door de las golpizas quedq para siempre porque yo aún lo experimiento. Padres que no saben como resolver los problemas que los aquejan descargan su frustración en el ijo. Las leyes podrán decir mucho, pero hay que buscar en la realidad social las causas de ewsa violencia generacional y erradicarlas. Las familias divididas, la desesperación por tener que cubrir necesidades insalvables, la falta de futuro, llevan a ciertas personas a adpta ese tipo de actitudes violentss que se relejan en sus relaciones con otros miembor s de la sociedad en espacios públicos y dentro de la familia en privado.

Me gustó tu artículo.

soyelambia

10 Febrero, 2017

Maravilloso poder de sintesis… Mi vieja decía que no entendía la mujer que se sacaba de quicio con un hijo y le caía a palos como no se sacaba de quicio con quien se le pegaba en la guagua y lo caía a palos…

Italia Sánchez

9 Febrero, 2017

La cobardía siempre se manifiesta contra los más débiles.

Ese maltrato a los hijos no es más que ira acumulada buscando ser canalizada.

rosinqui

9 Febrero, 2017

no pocas leyes en Cuba son demasiado flojas, cuando debían ser tajantes, como por ejemplo, con los violadores, con los que manejan borrachos. En el primer caso, les doy cadena perpetua y ni pensar en reducción de pena por buen comportamiento. En el segundo, para empezar, quitarles el derecho a volver a manejar en buena cantidad de tiempo y una multa que sienta ganas de ahorcarse porque no sabe cómo la va a pagar o incluso, años de prisión. Pero el caso que nos ocupa ahora son los padres que golpean a los hijos.Tampoco hay rudas condenas para eso, en otrso países es bien penado , bastantes años de prisión por ello. Yo también he visto en medio de la calle , madres pegándole cruelmente a un niño y no pasa nada.
No sé qué día, de qué mes, de qué año, en mi país, todo eso cambie y se haga justicia verdadera.

Julito hermano( nos conocimos en la Facultad de Derecho, yo era de Lenguas Extranjeras y ambos somos grandes amigos de Ismael el de Viñales) como siempre tocas temas claves e intersantes con una prosa sencilla y desenfadada. Tu padre estaría más orgulloso de lo que seguramente estaba antes de dejarnos…Un abrazo

Creo que hay que hablar más y debatir sobre el maltrato moral, emocional, más que del físico. No es inusual ver en un niño de padres separados, que la madre – que generalmente tiene la patria potestad – lo use indiscriminadamente contra el padre como un instrumento de su rencor y su fustración…Eso sucede más a menudo de lo que nos imaginamos… Ese niño que se le desaprueba, que se le obstruye de mil maneras, a veces sutiles, la relación con su padre, es un niño maltratado, abusado casi hasta el límite… Esa personita llevará por siempre ese estigma…Creo que profundizar en este tema sería importante… Gracias.

narra azul

8 Febrero, 2017

muy bueno!

excelente articulo, saludos desde la facultad de Derecho

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