La tentación de la carne

La esposa de un amigo mío, recién emigrada a Barcelona, pidió carne de res en una carnicería. Ahora bien, ella ignoraba que “res”, en catalán, significa “nada”, de manera que el dependiente escuchó una y otra vez, estupefacto, el metafísico reclamo. El malentendido se aclaró cuando la mujer señaló la pieza codiciada.

Carne de nada: un concepto interesante para ilustrar la relación del cubano con el ganado mayor. La falta de relación, en realidad, pues si aquellos que estamos un poco más arriba o un poco más debajo de la cincuentena recordamos todavía la novena de la carne –te tocaba cada nueve días, en años remotos– las generaciones frescas han crecido en un país donde no hay diferencia sustancial entre matar una vaca y una persona, entre comerse un filete vacuno y el canibalismo. La carne del gran rumiante no es para nosotros, y punto. A primera vista, lo raro es que las vacas extranjeras no emigren a Cuba.

Durante mi infancia coleccionaba el Pionero. Recuerdo allá por los tempranos 70 láminas recortables aparecidas en el semanario describiendo diferentes razas de ganado vacuno (Holstein, Jersey, Cebú, F1…) con las que formé un álbum que todavía debe estar en alguna parte. La idea subyacente era que nuestra industria ganadera crecía y se diversificaba, impetuosa, con reses de todas formas y colores. Evidentemente, el fuerte del Pionero no era la predicción del futuro: los jóvenes cubanos de hoy están mucho más familiarizados con los dinosaurios que con ellas.

Como tantas otras cosas, las partes blandas de la res desaparecieron en algún momento de galopante crisis para no regresar una vez rebasados los años más duros. La encuentras en un puñado de centros comerciales, tan cara y sucinta como la carne de una especie en peligro de extinción. Muy pocos nativos la compran ahí, naturalmente. Aunque el sacrificio de ganado mayor es un delito ferozmente castigado –no importa que la vaca sea tuya– la sustancia prohibida se mueve, como diría Galileo, ese gran matarife. De ahí la insólita demanda de tela roja en los hogares cubanos, de ahí que ciertos abultados vientres femeninos, al trasladarse su propietaria a La Habana, no contengan precisamente una nueva vida sino los restos congelados de una vida mugidora y rumiante.

Hace poco, un entrevistador me preguntaba mi opinión acerca del hecho de que la India y Cuba son dos países en que la vaca es un animal sagrado, bien que por diferentes razones. Claro, repliqué, pero en la India hay vacas, ellos lo tienen más difícil pues deben resistir la tentación de la carne, en cambio nosotros ya ni siquiera recordamos bien si son cuadrúpedos o artrópodos.

A menos que la compre con el dinero con el que no le pagan y que nunca alcanza, legalmente el cubano no come langosta, no bebe leche más allá de la temprana infancia, no come carne de res.

¿Alguien de arriba me enseña el plan, por favor? Porque, ¿cuál puede ser el problema? De acuerdo, hubo años de extrema escasez en que muchas reses murieron, en que sería necesario sacrificar y racionar, y tener pasaporte de colores para consumirla, pero ¿acaso no están ahí los pastos, los terrenos idóneos para la ganadería, los toros y las vacas sobrevivientes? ¿Recobraremos alguna vez el derecho a clavarle el diente a un jugoso ejemplar de bóvido artiodáctilo, o de pronto Dios se puso específico y añadió una enmienda a los textos sagrados, un nuevo mandamiento en el sentido de No comerás carne de res, cubano, y no discutas que yo sé lo que digo? ¿Tendremos alguna vez carne de res –y no en catalán– en el agromercado? ¿Alguien de arriba está haciendo algo, es decir, algo que no sea comer lo que nosotros no podemos? ¿Acaso los toros se volvieron impotentes, están en huelga de sexo o ahora el período de gestación de una vaca es de veinte años? ¿Es que se requiere de tecnología de punta o de un nuevo cable submarino para que la sufrida Pijirigua tenga el semental que reclama?

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Comentarios

El inagotable

21 marzo, 2017

No termine de leerlo, pero te felicito. De lee con mucho placer. Ahora, je, he. Espero que Manolo este contento

Eduardo estas atrazzz, la ganadería contribuye al cambio climatico y la carne roja da cancer!!! Nosotros siempre estamos alanteee, protegiendo al pueblo!!! jajajaj

El inagotable

21 marzo, 2017

Usar la lengua y la tentación de la carne, ¿Eduardo usa las frases con doble sentido o sin ideas mias?

Jaja, me acuerdo de aquel anuncio de Matilda va Matilda viene y suspirando se detiene…

En 1959 habia en Cuba 6 millones de cabezas de ganado y una pobracion de 6 millones y medio de habitantes lo que equivalia a casi una vaca por persona.

En 2017 hay 11 millones de habitantes y cerca de 3 millones de cubanos emigrados que de no haber emigrado serian 14 millones de habitantes en la isla. En 2017 hay 3,5 millones de cabezas de ganado en el pais.

Emigraron las vacas? El cambio climatico las fue matando? Las mataron los matarife? Se enfermaron? Las lluvias? Las sequias? La propiedad estatal? El Comandante? Las Cooperativas? Los campesinos? La reforma agraria? El marabu?

El Socialismo!!!!!!

brandys

21 marzo, 2017

Eduardo excelente artículo aunque es delito casi hablar de eso, remember tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que habla de la vaca. soy de la generación que alguna vez disfruto comer de la 9na de carne que venía y la vieja me mandaba a la carniceria y se compraba algun bistec de higado, hoy solo me queda el triste recuerdo de aquel largo viaje (como decia farah maria en su canción), pero si te digo una cosa amigo parafraseando a bonifacio el poeta:
Si desecha en menudos pedazos
llegara a comer carne algun día
te aseguro que los dientes de abajo
la sabran masticar todavia.
saludos

El problema de la carne de res… tronco e problema!!!
Yo tampoco se como fue que los puercos sobrevivieron aquella fiebre porcina y hoy abundan como mamífero nacional
O tampoco puedo imaginarme aquellos grandes pastizales del Camagüey que abarcaban hasta donde se perdia la vista… los cogieron para sembrar caña… y para sembrar piña… hoy no hay ni una cosa ni la otra y los pastizales llenos de marabú… a ver si por lo menos en vez de exportar el carbón de marabú mejor hacemos trueque de carbón x vacas americanas

“Si al Sahara llegara el socialismo, muy pronto escaseará la arena”

Gabriel

21 marzo, 2017

Es este Eduardo del Llano con sus bufonadas y critiquillas al atraso del cubano el mismo que genialmente aniquila a burócratas, policías, segurosos y hasta al proceso mismo en sus Cuentos de Nicanor y que escribió el guion más visceral de la historia del cine cubano? Cada vez se me distancian más.

Les aconsejo que vean ¨Ramona¨ un cortometraje que habla sobre el tema. Está comiquisimo

Livio Delgado

21 marzo, 2017

Tenemos la misma edad así que nos es imposible recordar que a nuestros 3 años el líder de la revolución triunfante vaticinaba “En Cuba se sacrificaban unas 600 000 ó 700 000 cabezas; en el futuro sacrificaremos más de 2 millones de cabezas todos los años y podremos aumentar el consumo y podremos exportar. Hay que decir que este año se han hecho ya las primeras exportaciones de carne. ¡Qué sorpresa para los imperialistas!” Discurso de Fidel el 7 de junio de 1965. Desgraciadamente los sorprendidos fuimos aquellos niños que hoy con media rueda en las costillas consideramos nuestra Juventud como el mejor periodo de esa revolución, se añora y recuerda hasta las novena de carne dime tu. Además nos ha tocado ver como nuestros propios hijos esos que mayormente nacieron en lo que erradamente llamamos periodo especial, siguen machacándose con tantas promesas incumplidas y presente indefinido.

El inagotable

22 marzo, 2017

!Mira! Conformense con que les saquen un apendice de gratis, o los operen de la hernia,
que eso cuesta un ojo de la cara, Ja Ja Ja Ja. Te presentan ahora la factura para que no te quejes.

A olvidarse de tarifas razonable de acceso internet, !Comparte un auto?
Ni lo pienses, Te olvidas de tu vasito de leche, Y de la carne de res,

?Camarones y langostas ?Estas borracho?

eduardo del llano

22 marzo, 2017

Gabriel, el de los cortos y el que escribe en OnCuba son uno y el mismo, que a la vez soy yo. Es decir, soy una especie de Santísima Trinidad, así que no jodas y adórame.
E.

No entiendo nada. Del llano escribe este articulo como si esto hubiese comenzado ayer por la mañana. 60 año, llevamos 60 año sin comer carne, ni langosta, ni cafe, ni pescado, ni leche y un largo etc. Y todavia hay gente con esperanzas. Tenemos lo que nos merecemos, ni mas ni menos.

Aurora Miguelez

22 marzo, 2017

Excelente su historico-comico-triste-desesperanzador escrito. Me encanto. Es usted un profesional del resumen maravilloso.

El capitalismo hace maravillas, mira lo rapido que empezo Eduardo a extranar la carne de res con solo 15 dias en Miami.

G.Aperez

23 marzo, 2017

A la verdad que para encontrar un grupo de personas mas inconformes que nosotros (los cubanos) hay que colonizar Marte. Primero, molieron a Del Llano por Miaming 1 y 2, lo tildaron de cuantos adjetivos tiene el Espanol. Y ahora que escribe un articulo realista sobre la situacion en Cuba, lo vuelven a moler a pedradas!
La carne hace dano! Coman hiervas… partia de Chivos!

la santísima trinidad! jajajaja, qué bueno quedó eso!

Recuerdo que llegue a la carniceria un dia y estaban bajando huesos de res a los cuales los habian dejado pelados y todo el mundo esperando para por lo menos hacer sopa y digo: Ah van a dar “huesos por carne”,ya que daban algo que se llamaba “pollo por carne” muchas veces y me salta una vieja “cederista” y me dice : Companero,aqui nunca se ha dado huesos por carne…!!! y le dije : pues ahora si ya que alguien se comio esa carne que le falta a esos huesos…!!!
Que gente hay en Cuba como esta vieja indigna.Yo en realidad me fui por gente como esa chivata que esperando huesos pelados aun defendia la Robolucion…!!! ya que Fidel y Raul saben muy bien que su sistema solo servia para mantenerlos en el poder…pero se comian la carne que le faltaban a esos huesos…!!!

Albio

Leyendo tu comentario recorde cuando pasaba en mi bicicleta frente alguna carniceria y veia la fila de ancianos para la ternilla o sea los huesos de res sin carne y ahora me digo Manolo que bueno que te largaste porque si te hubieras quedado hubieran sido 30 años o mas de trabajo como profesional y parabla fila luego a buscar los huesos como un perro viejo.

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