Les presento una escuela

No sé cuántos planteles de La Habana funcionarán tan bien como la escuela primaria Gonzalo de Quesada. He huido de la guataquería toda la vida por eso he demorado en escribir sobre esta escuela que conozco tan bien. He observado con detenimiento la manera en que las maestras y maestros se comportan, el trabajo de las auxiliares pedagógicas, los matutinos, los actos políticos, los días de fiestas, la calidad de las clases, y las quejas que acumulo solo van en busca de la perfección.

Hablar mal de la educación cubana es un acto doloroso. Por eso siento un alivio tremendo de que esta haya sido mi experiencia. Tal vez las que conozco en el presente no sean las maestras de mis días de escuela, tal vez algunas de las que ahora miro sean mejores que aquellas, me es imposible recordar detalles de hace más de treinta años. Pero sí sé que las personas que en 2017 se dedican a la enseñanza en escuelas primarias, secundarias y preuniversitarias, no pueden ir con su salario al mercado Centro donde antaño se compraba con 300 pesos la comida del mes.

En las escuelas de estos tiempos las maestras tienen que asistir a la misma cantidad de reuniones que antes o más, pero al salir de ellas el transporte está más difícil de atrapar que en los años 80 y en la casa no espera el jamón de 6 pesos ni el friísimo refresco de botella.

En las aulas del tercer milenio es más difícil enseñar que antes. Las tizas no son de colores y los mapas no pueden colgarse porque todavía en ellos domina la Unión Soviética.

Ahora hay que tener más ganas, más vocación, más respeto por la educación y por su importancia. Y por eso ahora deberíamos respetar más a las maestras y maestros, que trabajan en un oficio que la mayoría de los educadores abandonó en los años 90 para poder sobrevivir.

La escuela Gonzalo de Quesada es una maravilla de orden, color y alegría. Estoy seguro de que hay muchas escuelas como esta en Cuba, pero también sé que así no son todas. Pero hay un día que sobresale entre todos. El 4 de abril las maestras y profesores, de cualquier edad, religión y estado de ánimo, se disfrazan, bailan, cantan, actúan, todo para las pioneras, pioneros y sus familiares, que son su público por unas horas.

He quedado esperanzado cada vez que he visto a esta escuela funcionar así. He sentido la tranquilidad que da saber que hay tanta gente buena cuidando a nuestros hijos e hijas, dedicados a ellos todo el día, sin recibir riquezas a cambio, sin que los espere un auto nuevo ni la perspectiva de un viaje al extranjero. Por eso prefiero luchar por esta gente, por la que no se cansa de trabajar por nosotros.

La escuela Gonzalo de Quesada es un lugar seguro para llevar a nuestros hijos. Tranquila, modesta, llena de maestras simples y alegres como madres devotas. La tristeza de cualquier día se deja en la puerta de la escuela cuando llega el 4 de abril. No hay derecho a la desesperanza este día. Ojalá en mis veinte años de docencia hubiera encontrado un lugar tan hermoso para enseñar como esta escuela.

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Comentarios

Nicolás Estevanez Murphy en el Vedado, es también de esas escuelas

Caramba!, finalmente un artículo constructivo sobre el sistema de educación cubano. Si, problemas hay, y muchos. Si, malos profesores hay (faltos de aptitud y actitud). Si, indolentes también los hay, y hasta “mercenarios”, directivos que practican la desidia y unas cuantas deficiencias más, que cual moscas en la leche, desgraciadamente esos pocos empañan la labor de aquellos tantos que si dejan el alma en el empeño de , no solo instruir, sino también, educar a nuestros hijos. Que bien por esas tantas escuelas que si hacen realidad los sueños de Martí.

Alfredo

12 abril, 2017

Genial… Lindo y sentido… Gracias

Hola, soy un seguidor recurrente de sus post, unos los disfruto más que otros pero en sentido general me parece loable lo que hace desde este espacio. No somos un país con cultura legal porque no somos un país de leyes. Quizás por allí, se nos escapen uno tras otros los partidos en el 9no inning, si se me permite la analogía deportiva.
Profesor hoy los profesionales de nuestro país enfrentamos nuevos retos que, una vez más, dejan al descubierto nuestros silencios legales. Luego de muchos años pidiendo participar de la dirección del país se viene abriendo paso una dirigencia joven que no siempre, por no absolutizar, está a la altura de la responsabilidad para con el país y su futuro. En no poco casos he escuchado a muchos colegas quejarse de que la nueva dirigencia carece de sentido pertenencia, de respeto por el subordinado e incluso de compromiso con la nación. Prima en muchos de estos nuevos directivos una ambición insana lo que se traduce en una falta de escrúpulo que llega a niveles alarmantes. Proliferan por doquier los excesos y abusos de poder que, unido al pésimo estado de nuestro movimiento sindical, van dejando al trabajador cada vez más desprotegido y, por tanto, a merced de estos nuevos señores y señoras de horca y cuchillo que vienen a más. Uno de los fenómenos más extendido es el de robarse el trabajo del subordinado y presentarlo como propio, desde sus cargo omnipotentes estos seres omniscientes silencian a los especialistas, los hacen invisibles y así van convirtiendo empresas, instituciones culturales , centros de investigaciones, cátedras universitarias, etc., en cotos personales, sin dar espacio a la realización de otra carrera que la suya. El sueldo, ese vilipendiado y bueno para nada ser casi inexistente, se convierte en una suerte de chantaje para los creadores, científicos, intelectuales que por estar empleados y, por ende, asalariados, las instituciones, entiéndase los dirigentes, se atribuyen el derecho de disponer a su antojo de la producción de estos trabajadores al punto de robarla. Todo esto sucede sin que podamos actuar ya sea por desconocimiento de nuestros derechos o sencillamente porque no existe un marco jurídico que nos proteja. Por todo ello le ruego que escriba sobre ello para ayudarnos a combatir un mal que nos amenaza a todos. Muchas felicidades por su trabajo y esperare ansioso su post.

Sin temor a caer en la guataquería, pues mi sobrino ya está terminando el 12 grado, puedo decir que hace 12 años atras mi sobrinito matriculó, para felicidad nuestra, en esa escuela Gonzalo de Quesada, era otra la Directora, pero el sentimiento que nos dejó es el mismo que el de este comentario, una escuela como la que los padres deseamos para nuestros hijos, limpia, disciplinada, ordenada y alegre, mi sobrinito no quería faltar ni aunque estuviera enfermo y eso habla del excelente trabajo de su colectivo de dirección y pedagógico, la actual directora era profesora en aquel entónces, pero fue educada en las doctrinas de aquella a la que los padres no queríamos permitir que se jubilara, por la excelencia de su trabajo y como ven la escuela sigue siendo la misma, hace tantos años atras, el 4 de abril era la fiesta que los profesores, disfrasados de los mas hermosos personajes, dedicaban a sus alumnos y a los padres y todos los demás días era la fiesta del saber y del aprendizaje, por eso desde este comentario me sumo al agradecimiento eterno a todos esos profesores de la Escuela Gonzálo de Quesada, auxiliares pedagógicas y trabajadores en general, por haber escrito en el alma de nuestros hijos y sobrinos, a una edad tan importante, un mensaje de amor y de cultura

Me gusta mucho su pagina. Recordar viejas epocas de Cuba y en general el diario vivir de los cubanos. Sigan enviando anecdotes y vivencias de cuba

CubanoenArgentina

12 abril, 2017

Simplemente hermoso…, gracias.

marisol

12 abril, 2017

Gracias por su comentario como soempre tan atinado profesor.Me ayuda a repensar cuestiones de Cuba que había cuestionado duramente.Hoy más que nunca ser maestro en Cuba se ha convertido en un trabajo sólo para valientes.Por muchos años vimos con un poco de desdén la profesión , y si venías de un IPVCE lo menos que se esperaba era que dentro de las diez carreras por optar pidieras Pedagógico.Somos nosotros mismos culpables de la desvalorozación en todos los sentidos de esta profesiòn.

TM.61

Mi hijo ha pasado ya por tres escuelas primarias (está en cuarto grado). Este curso, por suerte, tiene una maestra que valga la pena. ¿Tendré tan mala suerte que me tocaron durante tres años “esos pocos (que) empañan”?

Qué me cuentas Manuel? tengo una en sexto y la otra en 2do de pre. También pasé trabajo pues lo que no se puede negar de que les un problema la calidad de los maestros, y que hay escuelas que, ya sea por falta de gestión y exigencia de la dirección de la propia escuela, ya sea porque la condiciones de trabajo no son las mejores, lo cierto es que la permanencia de los maestros no es estable y generalmente los que encuentran otras plazas, en el mejor de los casos en el magisterio, son los mejores, o mejorcitos, y van quedando, lo que va quedando.
Nuestros propios hijos no quieren estudiar magisterio, en buna medida por la propia “cuerda” que nosotros les damos. Y es que la vida del maestro de hoy es difícil, y es por ello que no encuentro justo que los justos paguen por los pecadores. Al Cesar lo que es del Cesar, que en esas mismas escuelas donde estudiaron mis hijas también habían muy buenos maestros, solo que no estaban en el año que cursaba mi hija. En fin, mala suerte, puede que también tenga que ver, pero sobre todo baja valoración del trabajo del maestro, para mí, el eslabón primero y principal de todo el desarrollo del país.
Ojala mejore tu suerte.

Rolando Leyva Caballero

13 abril, 2017

Hace un par de años, en un evento organizado por la UNEAC en el Teatro Heredia de Santiago de Cuba, incurrí en la herejía imperdonable, delante de muchos maestros de larga data y otros algo más jóvenes, de enumerar, no ya las virtudes cada vez menos visibles que referencia el autor, sino las muchas vicisitudes que atraviesa el sistema educativo cubano, en especial el déficit de profesores, la formación defectuosa o limitada de los que estudian la especialidad en la actualidad, el casi nulo reconocimiento económico, material o social de los maestros, la recurrencia de lo que denominé entonces la estimulación extra salarial, consistente en regalos y prebendas habituales por parte de los padres acomodados. La reacción hormonal de parte de los maestros y profesores no se hizo esperar. Como si acaso los hubiese ofendido. Si el maestro, el pedagogo, no es capaz de reclamar su derechos laborales delante de los que tienen la capacidad y el deber de tomar decisiones al respecto no hay mucho que hacer. La comunidad pedagógica cubana está muy politizada por un lado y en extremo desmovilizada por el otro. Si seguimos sin entender que resultan determinantes como formadores de las nuevas generaciones estamos perdidos. No basta con una educación pública. También debe ser de calidad. Y los maestros y profesores deben recibir lo que se merecen con justicia. Mejores salarios y condiciones de trabajo. Se podría empezar por ahí. Una sugerencia apenas.

Completemente de acuerdo,esa fue mi primaria y los mejores recuerdos de mi vida estan ahi ,esa escuela es la principal responsable de mis valores y conocimientso,nunca se desaprovechaba el tiempo libre ,ademas de incentivar el estudio ,promovia actividades extraescolares como obras de teatro ,equipos deportivos y uno de los mejores equipo de exploracion a nivel provincial

Siempre geniallll.

Me siento aliviada con su crónica, porque cuando leí “Dime la dos” me resultó tan exagerado que me sentí hasta indignada.
Y sí, he tenido “suerte” en la educación de mis hijas, hoy la pequeña en 6to y la otra en 2do Pre. Cuando la mayor fue a entrar en 1er grado, cayó en un aula de una maestra emergente, 18 años, casi me da un “patatum”, y me dijeron-no la cambies, ese es el destino…. etc y !qué clase de maestra! qué ortografía! qué orden! qué entusiasta! qué disciplina! llena de valores, las tarjetas por Día de las Madres y demás las hacían los niños en el aula, inventaban sus propios poemas, ella era la Guía Base, todos los niños querían ser guía base cuando fueran grandes. Hoy siento mucho respeto por ella, y sé que en mi niña quedaron muchos de sus valores, y me siento orgullosa por ello. Y aprendí a no emitirme ningún criterio ni de emergente ni de nadie sin saber.

Que satisfacción que en estos tiempos haya escuelas así. Usted cuenta su experiencia de la Gonzalo de Quesada y le aseguro que la escuela Nicolás Estévanez Murphy es otro ejemplo en la educación cubana.

Si esa escuela funciona bien es a pesar del gobierno esa escuela funciona bien por que gobierno no hace nada para que así sea ni ni lápices nada todo los consiguen los padres la pintura de la escuela los regalos que reciben maestros de parte de los padre eso lo que hace que todavía queden escuela así en Cuba

Juan E Batista

4 septiembre, 2017

Me gusto’ como exponen sus ideas.
Aqui si es un forum en que se pueden intercambiar ideas a un nivel inteligente y receptivo.
Como un oasis en un desierto .
Pero ese desierto desgraciadamente
es parte de nuestra geografia, gran parte, y siempre sera gran parte de nuestro futuro. Por eso la educacion
de nuestros niños en la escuela y en nuestras casas es tan importante.
A los que enseñan mis respetos y admiracion.

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