Se muere de sed la tía

Se muere de sed la tía,
dale un vaso de agua fría…
(De una canción de los Van Van)

Intentaba hacer humor
sobre la crisis del agua
pero estoy seco, no fragua,
tengo sequía interior.
Debe ser por el calor.
Debe ser por la sequía.
Será que la cañería
del humor se reventó
y, como La Habana, yo,
estoy seco todo el día.

 

Ni sentido del humor
Ni décimas. Estoy seco.
La mente cuarteada. Un hueco
de versos. Prendo el motor
del viejo improvisador
pero que va: no bombea.
No me llega ni una idea.
No se me ocurre ni un chiste.
La falta de agua es tan triste.
La escasez de agua tan fea.

 

Me veo con una jaba
y diez “pepinos” vacíos,
con varios vecinos míos
haciendo cola. Y se acaba.
“¡Se acabó!” “Lo que faltaba”.
“Que pasó”. “Hay una rotura”.
“Qué desgracia”. “Qué locura”.
“¡Y ahora con qué yo me baño”.
“Y en qué época del año”.
“No es fácil”. “¡Ñoooo!” “¡Sabrosura!”

 

Me veo con la manguera
de un amigo jardinero
invocando un aguacero
en actitud mayombera.
“Se formó la sudadera”
(otro hit: Gente de Zona).
“Oye, el rubio no perdona”,
dice alguien mirando al sol.
“Asere, pero hay alcohol”,
dice una voz socarrona.

 

Me veo con un “pipero”
intentando hacer negocio.
“Véndeme un cubo, mi socio,
te cambio agua por dinero”.
Me veo con un bombero
Intentando negociar.
“No me vas a sobornar”.
“Bróder, que estoy en candela”.
“La jeva que no te huela”.
“Ñooooo, qué forma de sudar”.

 

Con el calor veraniego
imagino –¿te imaginas?–
las enormes sobaquinas,
los “bueno… me baño luego”.
Junio. Mediodía. ¡Fuego!
“Reventó una cañería”.
“La cisterna está vacía”.
“Cargar agua te hace fuerte”.
“¿Un bache en tu calle? ¡Suerte!
Ni baches hay en la mía”.

 

Me imagino boca arriba
tirado sobre la gleba
rezando para que llueva
pero tragando saliva.
Me imagino a la deriva
sobre mi propio argumento,
sudado, triste, sediento,
entre un coro de vecinos
que parecen ser beduinos
en las dunas del cemento.

 

Dicen que bajó la venta
de jabón y detergente.
Y que el sudor a la gente
la está poniendo violenta.
Dicen que la sed aumenta
Y que el calor debilita.
Dicen que el padre Laffita
de San Miguel del Padrón
está paliando con ron
la escasez de agua bendita.

 

“Se muere de sed la tía”
la orquesta Van Van cantaba
y todo el mundo coreaba
“dala un vaso de agua fría”.
Ahora, tras esta avería,
¿prohibirán esta canción?
Porque es casi subversión
que bailen y canten esto,
parece un chiste indigesto,
una cruel provocación.

 

“Se muere de sed la tía”
en lugar de un estribillo
parece un cruel latiguillo
que invita a la rebeldía.
“Dale un vaso de agua fría”.
¿Es una provocación?
Pues toda la población
que vive y que muere alerta
baila con la boca abierta
al ritmo de la canción.

 

“Se muere de sed la tía”,
canta un pez del Almendares
Y se oyen voces dispares:
“Dale un vaso de agua fría”.
Burlesca coreografía
de jureles y merluzas,
de clarias con botas rusas
Bailando desaforadas,
cantando desafinadas
y quitándose las blusas.

 

“Se muere de sed la tía”…
Cantan el padre, la madre,
los abuelos, el compadre,
la novia tuya y la mía.
“Dale un vaso de agua fría”…
“Pero qué vaso, ni hay vaso”.
“Llegó el agua”, “No hagas caso”.
“Llegó la pipa, vecino”.
“Oye, préstame un pepino”.
“El agua es un mal escaso”.

 

“Se muere de sed la tía”
cantan en el noticiero.
Y con voz ronca un “pipero”:
“Dale un vaso de agua fría”.
Los peces de la bahía
quieren –yo no he dicho nada–
revender agua salada
para el consumo doméstico.
(y aquí la rima “anapéstico”
quedaría muy forzada).

 

“Se muere de sed la tía”
cantan sobre el malecón
los vendedores de ron
a granel. Coreografía
líquida, gran energía,
improvisada verbena.
Pero en una guagua llena
a las cinco de la tarde
la nariz te hace cobarde,
te suicida, te condena.

 

Pintoresco Centro Habana.
“¡Señores, llegó la pipa!”
Y to’ el mundo participa
de esta actividad tan sana.
Molotera ciudadana.
Cubos. Botellas. Pepinos.
Discusión y desatinos.
Porque “yo llegué primero”.
Y hoy el Tipo es el Pipero.
El Héroe de los Vecinos.

 

No hay agua en La Habana Vieja.
No hay agua en Playa ni en Plaza.
La sed es una amenaza,
fregar, una acción compleja.
Y todo el mundo se queja.
Y todo el mundo “se moja”
(qué léxica paradoja,
líquido contrasentido).
“El agua es un ciervo herido”.
(Bro, no te pases, afloja”).

 

Y dicen que en Luyanó
la guerra ha estallado ya
porque hay gente que no da
agua ni en el dominó.
Que se formó el titingó.
Que la escasez hace daño.
Que todo se ha vuelto extraño
y todo huele muy mal
porque hay Huelga General
del Sindicato del Baño.

 

Y como tal situación
el ahorro nos enjagua,
ya nadie le grita “agua”
al que transporta un colchón.
Todo es una confusión.
Todo parece maldito.
Pero aclarar necesito
que alguien gana en la tormenta:
se ha disparado la venta
de la colonia Bebito.

 

Yo recuerdo en los 80
situaciones parecidas
(sin cañerías partidas,
sin rotura tan violenta).
La Pipa en cámara lenta
llegaba a la zona mía.
Y todo el mundo corría
con cubos, a lo tremendo.
me parece estarlo viendo,
como una fotografía.

 

Alrededor de un camión
cisterna, la molotera.
La pipa como si fuera
el Santo Grial. Hay unión
de intereses, comunión
de sedientos, cofradía
de sedientos, compañía
de sedientos, todos juntos,
Hidrópico Aleph con puntos
comunes: la cañería.

 

Una señora en chancletas.
Un pelotero en bermudas.
Dos colegiales. Dos viudas.
Dos niñas con motonetas.
El que arregla bicicletas.
El banquero. El licenciado.
El que revende pescado.
El que compra en bolsa negra.
Un jinetero. Una suegra.
La pipa los ha juntado.

 

Un mecánico. Un artista.
Un barman. Una doctora.
Un bebé que a gritos llora.
Una monja. Un carterista.
Un chofer. Un maquinista.
Una ingeniera. Un soldado.
Un joven enamorado.
Una manicura. Un cura.
Esto es democracia pura:
El agua los ha juntado.

 

Un escritor de novelas.
Un torcedor de tabaco.
Un ciego. Una gorda. Un flaco.
Un reparador de suelas.
Dos taxistas. Dos abuelas.
Un travesti del Vedado.
Un guacho recién llegado.
Un enfermo. Una enfermera.
Y uno que vino “de afuera”:
La escasez los ha juntado.

 

Un calvo. Un rasta. Una china.
Un albino. Un negro-azul.
Un guagüero de Viazul.
Una joven bailarina.
Un yabó. Un guapo-rutina.
Un médico. Un abogado.
Un piloto. Un “soy casado”.
Un adúltero. Un “me voy”.
Un “no estoy pa’ nadie hoy”.
La crisis los ha juntado.

 

A todos los ha juntado
una cañería rota.
Y yo no estoy. ¿Se me nota?
Tal vez por eso he logrado
Escribir, desenfado,
Esta crónica que nace
de un cerebro sin envase.
Entenderé que alguien siga
Leyendo y al final diga:
“¡Maldita gracia me hace!”

 

Crisis del agua en La Habana.
“Súbeme la radio”, un canto.
“Despacito”, no es pa’ tanto,
“porque aquí el que pierde gana”.
En la capital cubana
solo se habla de “avería”.
“Se muere de sed la tía”,
se oye en versión reguetón
y el coro, junto al camión:
“Dale un vaso de agua fría”.

Artículos Relacionados

Comentarios

pedrito

2 junio, 2017

HABANA CIUDAD MARAVILLA SIN AGUA EN LA ALCANTARILLA!!!!`

Rolando Leyva Caballero

5 junio, 2017

Se muere de sed la tía,
dale un vaso de agua fría (…)
(De una canción de los Van Van)

De una canción popularizada por los Van Van pero que si mal no recuerdo, es de la autoría de Rodulfo Vaillant, actual presidente, desde hace muchísimos años, de la UNEAC en Santiago de Cuba.

LAS NOTICIAS EN TU BUZÓN

Suscríbete a nuestros boletines para que estés al tanto de los artículos más relevantes publicados en OnCuba.

[mc4wp_form id="83321"]

Publicidad

La carta bajo la manga

La caricatura