Vivir bien

En Alicia en el pueblo de Maravillas (1991), cuyo guion (en composición del grupo NOS-Y-OTROS y colaborando con Daniel Díaz Torres) tuve la suerte de ayudar a construir, un personaje le grita “¡Vivebién!” a otro para escarnecerlo. El pasaje está inspirado en una anécdota, kafkiana donde las haya, de los oscuros días de la crisis del Mariel: Fulana se largaba y, entre otros insultos los que la repudiaban le gritaron: “¡Fulana, escoria! ¡Te vas del país porque quieres vivir bien!”

La premisa es inquietante: aspirar a vivir bien, conseguirlo, tener un alto nivel de vida, resulta un crimen en sí mismo. Un verdadero revolucionario, según la retorcida ética del personaje, está conforme con lo que le dan, con lo que le toca, incluida su ración de sacrificio. Solo los débiles, los flojos, los gusanos, quieren otro tipo de bienestar. Nótese, por otra parte, que la Fulana en fuga no pretendía vivir mejor, como es normal en cualquier contexto y circunstancia, sino meramente bien, lo que a las claras implica que en el aquí y ahora se vive mal.

¿Vivíamos mal? ¿Vivimos peor? ¿Es todavía el repudio a las aspiraciones de Fulana expresión de lo políticamente correcto? Hay ahí mucho de relativo: aunque la salud y la educación hayan devenido argumentos eternos para autoconvencernos de que nuestra existencia es privilegiada, lo cierto es que tienen un valor efectivo que el cubano a menudo desdeña o da por sentado. Ahora bien, el tiempo pasa, las sociedades evolucionan, y si en el marco de la América Latina de los años 60 un elevadísimo porcentaje de la población se habría dado por satisfecha con educación y salud eficientes y gratuitas a todos los niveles, hoy la región ha avanzado de manera tal vez desigual pero significativa, y la realidad de muchos países no se corresponde ya con esa imagen de desolación y pobreza absoluta que nos mostraban antaño (aunque se agravaron otros problemas, como la inseguridad, la corrupción y la violencia). Dicho de otro modo, en nuestra vitrina política seguimos exhibiendo los mismos productos –un poco deteriorados, faltos de lustre y con errático funcionamiento a estas alturas– pero ya no somos los únicos del barrio en ofrecer esa o parecida mercadería, así que ya no impresionamos como antes.

La clase media, nos guste o no, ha estandarizado sus valores, los indicadores de prosperidad-normalidad ad usum (que también se hallan, cómo no, en la mente de muchísimos compatriotas): un auto o varios, casa lujosa, montones de dinero, tecnología. En la Cuba de hoy coexisten aquellos a quienes esas cosas les tienen sin cuidado, pues llevan otro estilo de vida, con otros que “por dichos o por hechos”, por razones que van desde la consanguinidad oportuna al auténtico talento han conseguido su pequeño paraíso material, pero la mayoría de nosotros tiene que inventar para ganar cada palmo de progreso e incluso, como la Reina Roja, para no rezagarse… sí, enfrentando aún el arraigado criterio (que ha mutado como un virus, pero mantiene algunas robustas cepas) de que la prosperidad ajena es sospechosa, pues aquí no se puede hacer fortuna sin embarrarse. La verdad es que las leyes y regulaciones no ayudan mucho, no te dejan prosperar a fuerza de habilidad para los negocios más allá de cierto límite, así que si te comportas como un rico, algo habrás hecho.

La ostentación es irritante para quienes la observan desde la impotencia. Durante el Período Especial había gente encumbrada que preparaba asados en el patio, al aire libre, mientras sus vecinos solo podían esperar al domingo para, por todo festín, tragar ávidamente un par de tortas de pasta de oca. Ahora, cuando empresarios privados o reguetoneros se pasan de la raya según la legislación vigente, a los consabidos cargos de malversación, desvío de recursos, cohecho o lavado de dinero a menudo se suma la horrenda acusación de “ostentar un alto nivel de vida”. No discuto que hayan cometido auténticos delitos y merezcan punición por ello, pero tengo para mí que, por muy mal que te caiga un tipo que sube fotos a Facebook ostentando fajos de billetes en ambas manos, eso lo convierte en un comemierda, no en un delincuente.

Más allá de los pormenores de algún caso concreto, lo que preocupa, e inspira estas líneas, es el rechazo instintivo al éxito personal –es decir, al éxito personal ajeno– la persistencia de esa filosofía que postula una saludable medianía y sueños en blanco y negro como receta para no señalarse, como la meta individual recomendable; que, si tienes dinero o viajas, prefiere que sea por haberte destacado al servicio del Estado, que se trate de dádivas y no del producto de tu esfuerzo independiente e incontrolado. Un cretino que ostenta y blasona sus propiedades y su dinero mal habido es exactamente eso, pero de su actitud no puede colegirse que la corrupción y el egoísmo sean consustanciales a la aspiración de vivir mejor, que todo aquel que muestre iniciativa sea un felón huidizo con los días contados.

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Comentarios

Eduardo, te referiras al rechazo instintivo al exito personal de los de abajo, de la gente que siendo de a pie tratan de levantar cabeza, unos de forma ilegal y otros dentro de la ley, no?. Porque al parecer esa lupa no detalla a la nueva clase pudiente de arriba, esa relacionada con el gobierno y sus familias, amistades y algunos artistas comprometidos hasta el tuetano. Nadie menciona a esa high class que pasea en yates por el Mediterraneo o juega golf o hace compras en la Quinta Avenida de New York o que tienen tiendas de antiguedades en Barcelona o sus hijos en La Sorbona de Paris, que se acojen a otras ciudadanias por matrimonio o ancestros relegando a un segundo plano el patriotismo barato que le tratan de inculcar a esa misma gente de a pie.

Eduardo, la expresión “vivebién” es anterior al Mariel y la Revolución. Se refiere a los que les gusta la vida fácil, el dinero fácil, “vivir bien” sin esforzarse.

Asociar el deseo de progreso individual y mejora de vida al egoísmo, o al robo, es una hipocresía tremenda (A excepción de los masoquistas, nadie quiere pasar dificultades. lo que pasa es que la mediocridad externaliza todas las causas de sus problemas, con o sin razón. Si yo no tengo esto, es por culpa de X, Y o porque no es posible ni justo. Por tanto si otro lo tiene, algo habrá violado…)

Y si algo podemos exportar en Cuba es hipocresía, porque a veces algunos de los más furibundos “sacudidores de mata” no comen precisamente harina con boniato, ni viven en apartamentos con goteras y cocinas de queroseno. Ni ellos, ni sus descendientes. Como diría Nietzche, muchas veces quienes persiguen con tanta fuerza la sensualidad, o voluptuosidad, o promiscuidad, o desviaciones sexuales de lo tradicional, es porque no pueden dominar su demonio interior, y necesitan reafirmarse atacándolo en los demás.

La frase: “el genio es masivo” alude creo yo a la sabiduría popular, a la probable existencia de ideas acertadas en un conjunto grande o masa de personas. Pero la mediocridad también es masiva. Y no hablo de talento artístico o técnico. Hablo de espiritualidad, valores humanos. Las personas por naturaleza no son malas, pero tampoco fuertes. La fortaleza se cultiva. Y cuando hablo de debilidad y fortaleza, hablo de debilidad ante sentimientos negativos tales como envidia, soberbia, deseo de ser aceptado en un grupo a costa de las propias convicciones, interés material, superstición, deshonestidad. Esto tampoco es de la Revolución. Ya antes de 1959, los ricos cubanos ostentaban mucho más que sus equivalentes brasileños o argentinos.

Pero compadre, ya hay mucha gente asociando al socialismo y la sociedad cubana a la “vigilancia mutua” y 1984.
No digo que no haya su dejavú, pero eso también ocurre en otras sociedades, aunque tome otras formas. No es un problema del socialismo, ni de la revolución, es como dicen en fresa y chocolate “es la parte de la revolución que no es revolución”. Yo seguiría, es la parte de la gente que no es gente. Que es fiera. Del color que sea.

No obstante, me encantó tu artículo. Curiosamente Evo Morales habla del Buen vivir, vivir bien.

delarosa

10 enero, 2017

Exelente articulo,hace unos dias comentaba con un amigo sobre las palabras de Raul de no permitir acumulacion de riquezas,le preguntaba que pasaria si un cuentapropista ahorraba un millon de pesos,tendria este que cerrar el negocio y vivir del dinero ahorrado hasta que lo gastara y despues empezar de cero.

Delarosa

Cuando acumule un millon de pesos el cuentapropista yo creo que lo que debe hacer es compartirlo con los borrachos de su barrio, los cederistas mas destacados, las federadas , y darle claro esta una buena porcion de dinero a los militantes del Partido de su barrio y a los combatientes , ya cuando haya repartido todo pues a luchar de nuevo para acumular riquezas y volverlas a repartir entre los revolucionarios, un buen ejemplo de altruismo revolucionario, porque eso de acumular riquezas y ponerse a alquilar yates y navegar por el Mediterraneo y hospedarse en hoteles de lujo comiendo manjares y fumando habanos vaya que no es muy revolucionario, un amigo mio que rellena fosforeras y es un tronco de emprendedor pues comenzo arreglando fogones de leña y mira ya hasta rellena fosforeras me dijo ayer que cuando llegara al millon de pesos pues lo repartiria en el barrio porque el si es un buen revolucionario.

Roberto

10 enero, 2017

Buen artículo, me gusta conozco de gente que ha trabajado como animales pero con inteligencia, sobre todo campesinos, y tienen su tesoro, esos merecen aplausos y respeto, no hay nada que señalarles y la sociedad debe reconocerles, como dijo Silvio tener no es signo de malvado, pero de los otros, los tontos y fanfarrones hay que cuidarse

Excelente artículo. ..Solo me detendré en la frase vive bien..Alguien podría enumerar cuántos podrían existir en mi país? Infelizmente en todas las esferas los hay y por montones…No me detendré en los que venden,revenden y recontrarevenden en la bolsa negra..esos son archiconocidos de siempre e inmunes casi siempre..podría referirme a esos que alen de recibir un salario por su trabajo gozan de privilegios autorizados por el gobierno de su provincia, municipio y demás(jefes) para tener una vida mucho mejor que el propio obrero..Tal vez no sea rico pero vive bien…y no es llamado de escoria,gusano o antisocial (tampoco le tiran huevos)…

Argento

11 enero, 2017

Eduardo, dese una vuelta por Latinoamérica para q vea el estado calamitoso y desastroso de la salud y la educación en nuestros países, no hable de lo q no sabe. No le voy a poner datos estadísiticos, los veo a diario en mi durovivir. Ud no sabe lo q es llegar a un hospital y si no tienes seguro pues ser relegado al último en la fila así tenga las vísceras fuera producto de un tiro q te dieron en el barrio para quitarte el reloj. Y cuando digo el último en la fila es pq tuvo suerte, las más de la sveces tienes q irte a otro lugar o morirte.

Me duele como uds hablan y hablan y ciritican y critican su Revolución, sí, la critica es buena, cuando es sana, cuando es justa, pero ud no hace un buen ejercicio de ella, ya lo demostró quien se hace llamar Mabuya, ud desconoce los tiempos de las frases, las achaca a un tiempo revolucionario cuando en verdad eso se dice desde antes de la Revolución. Ud habla de logros q ya no son tales en su país y la verdad es q no existen auqí en el continente.

El día q pierdan su revolución, el día q les apliquen nuestras recetas, ese día se darán cuenta de lo q han perdido, y lo añorarán, pero ya no habrá vuelta atrás. La clase media no es mayoría en la mayoría de los países latinos y donde ha aumentado es gracias a los últimos procesos izquierdistas q se dieron en él, q llevaron a grandes masas a un aumento de su nivel de vida.

Hay q leer y esclarecerse, investigar concienzudamente para escribir cosas como estas, no se puede escribir a la ligera, no se puede decir tres frases q resultan bonitas, ud está escribiendo para masas, no está hablando en el porsche de su casa con sus amigos alrededor de una botella de ron. Y no se puede soñar con q se va a ser clase media en un futuro cuando en realidad la mayoría será pùeblo, del más profundo pueblo.

Cuqui Martinez

11 enero, 2017

Ciertamente nunca asumí literalmente la frase “vive bien”. Creo que el pueblo, antes y después del 59 lo ha achacado a los arribistas, a los depredaroes, a los más egoístas. Me gusó el artículo, en cierta forma hace una precisión con la que estoy de acuerdo, aunque por otra parte, creo que te excedes un poco al catalogar el avance de la clase media en A. Latina. Hay que conocer muy bien esas sociedades, no creo que la comparación sea buena ni en mil años…

Buen artículo. Creo que el real origen de la frase que da título al trabajo es la envidia, que es el peor de los sentimiento y que a corroído a la sociedad cubana en las últimas decadas. Es como aquello de que “yo no tengo nada pero tu tampoco tienes nada” Es lamentable.

Desde el principio la Roboilusión alentó desposeer a otros para, supuestamente, repartirlo a los que menos tenían. La natural envidia que muchos sienten hacia el bienestar ajeno fue estimuada paraa sumergirnos a todos en una medicridad que venía muy bien con las trabas que se impusieron desde el inicio a la inicativa y el esfuerzo individuales. Los países ricos no lo son per se sino porque la mayoría de sus habitantes tiene más o menos acceso al bienestar. Al demonizar las ansias de prosperar el régimen convierte al ciudadano en depndiente de las dádivas que quiera darles de acuerdo con su intereses. De esas forma se puede controlar al individuo de abajo porque, como han referido arios comentaristas, para los de arriba nunca hubo ni hay restricciones similares.

Para Argento. En Latinoamérica y otros lares se estará muy mal pero entonces para que se hizo una revolución hace casi 60 años, ¿Para hacer de Cuba un país mejor o para a estas alturas estarnos comparando con los peores? Algo asi como “yo estoy mal pero los hay que estan pores” Entonces la pregunta es: ¿De qué han servido estas últimas 6 decadas?

Cualquier persona que vive fuera de Cuba sabe que el que acá se dice llamar “Argento” no sabe nada de cómo funciona la salud en Latinoamérica. El que tiene servicio privado (‘prepaga’ en Argentina) no va a los hospitales públicos, ni viceversa. Ergo, imposible que se de la situación que el señor “Argento” describe. ¡Fuera los trolls!

¿En qué se diferencia un tipo en una parada de ómnibus en NY que ve pasar a otro tipo en un auto de lujo, de un tipo en una para de guagua en La Habana que ve pasar a otro tipo en un auto cualquiera? El tipo de NY se dice para sí mismo: “Yo voy a ser más feliz el día que pueda manejar un auto como ese”. El tipo en La Habana se dice a sí mismo: “Yo voy a ser más feliz el día que ese tipo que maneja ese auto tenga que esperar la guagua acá como yo”.
Este era un chiste de mi juventud. Nos decía en los discursos que estaba mal vivir bien, mientras ellos vivían mucho mejor que nosotros. Después aprendimos que nos mentían. Y que nos siguen mintiendo.

Esa envidia de la que se habla,no es más que la herencia que dejaron los españolitos en Cuba.En España también molesta que el otro tenga exito o sea feliz a su modo…Ah, coger la guagua en NY o en La Habana tiene sus diferencias,de entrada cerca de 40º …

Argento

13 enero, 2017

Roly, hacer una revolución en Cuba sirvió para tener lo q no tienen aun, después de 60 años las grandes mayorías latinoamericanas. Sirvió por ejemplo para aun decreciendo en su PIB el índice de desarrollo humano siga mucho mejor q en la mayoría de los países de la región.
Dominicana ha crecido en 2016 un 6.4 %, estratosférico sin dudas, uno se dice, wow, q bien, pero ve a ver cómo se reparte esa riqueza allí, Perú ha crecido en todala década pasada a altísimos niveles, pero ninguno de los dos países tirene la mortalidad infantil de Cuba, ni sus mismas expectativas de vida, ni su nivel de escolarizaicón, ni sus niveles de seguridad, ni sus logros deportivos, la gente muere de hambre aun en esos países y los demás, como los niños colombianos de la Guajira, no pueden ir a la escuela pq simplemente no las tienen, y son países q crecen pero el sistema tiene una muy baja equidad, para eso y mucho más se hizo una revolución allá, supongo.

ElZapo, el gran problema es q en Latinoamérica nuevamente las grandes mayorías no tienen servicio privado de salud, tiene q morir, literalmente ir a morir a los muy muy muy depauperados servicios de salud públicos, q son muy muy malos. Están a años luz del servicio público cubano, con todas las críticas q se le pueden hacer. Se ve muy bien q ud es quien no sabe absolutamente nada de servicios de salud en el continente, claro, si tiene seguro privado eso lo dice todo, eso como he visto y es costumbre, lo hace mirar por encima del hombro a los demás, dejando tras de sí la gran estela de pueblo q carece de esos servicios y de su posición. Sea un poquio más humilde y lea más estadísiticas de la OMS y la OPS.

El q se hace llamar Argento nació en Argentina, pero los azares de la vida lo han llevado a buena parte sino a todo el continente, incluso al más viejo de los continentes, adonde siempre estamos mirando nosotros los argentos.

Argento, no sé como se repartirá la riqueza en Perú pero es mejor que repartir la pobreza. En realidad no se de que país estás hablando, porque la educación y la salud en Cuba están, desgraciadamente bastante paupérrimas. Y mejor no alardear tanto que no eres el único que ha viajado.

Sigilia Mambisa

16 enero, 2017

—Tiene ud toda la razón, amigo Roly, sus argumentos, sí, sus argumentos, son demoledores, los datos q me cita y las fuentes son incontestables.

Le decía el Argento al señor Roly mientras degustaban una caliente y deliciosa taza de café en el Versailles, rodeados de personas muy liberales y democráticas, muy respetuosas de la opinión diferente e incapaces de quemar banderas norteamericanas ni formar perreta contra Obama ni contra ningún otro semejante q no esté de acuerdo con ellos.

Hoy si que se paso muy buen articulo y muy pertinente ahora que los envidiosos profesionales de OXFAN escupen bilis por la supuesta desigualdad en el mundo pasando olímpicamente por alto que la única igualdad que cuenta es la igualdad ante la ley si Bill Gates no puede violar las leyes solo por ser quien es si va a pagar por las mismas cosas y las mismas penas que si fuera yo , si su dinero como es el caso es totalmente legal pues a mí me importa un rábano que el solo tenga más dinero que el resto de la humanidad combinada es mas aunque el solo tuviera 10 veces más que el resto seguiría siendo irrelevante para el llegar a esa cifra tuvo que generar una inmensa riqueza para toda la sociedad en forma de bienes y servicios así que San Pedro se lo bendiga

Eduardo del Llano

18 enero, 2017

Argento, he viajado muchísimo y sé lo que digo. Tengo mi experiencia, y usted la suya. Por otra parte, el mero arranque de su comentario (dese una vuelta por Latinoamérica) demuestra que no tiene idea de lo que es ser un cubano de a pie.
E.

Argento

19 enero, 2017

Es q se lo dije a ud Eduardo, q ud se diera una vuelta por Latinoamérica, y ahora me dice q ha viajado muchísimo y después q no se lo q es un cubano de a pie, con esa frase, realmente contradictoria, ud me deja claro q no es un cubano de a pie, y le repito, lo invité a ud, no a los cubanos de a pie. Tengo entendido q los cubanos de a pie, los de bicicleta, los de autos y todos todos, tienen derecho a salud universal y gratuita, a educación etc etc, es lo q no abunda mucho por acá para las grandes mayorías q andan a pie, y cuando digo q no abunda es q no tienen posibilidad de ir a la escuela más allá d ela primaria, incluso de aprender a leer y escribir, solo hay q leer los datos.

Karen Yelin

7 agosto, 2017

Muy bueno! estoy de acuerdo, vivir mejor debe ser una meta de todos…. con nuestro trabajo y esfuerzo, no con lo que nos den o nos toque. Gracias Eduardo por tan buen escrito que retrata las mentes mediocres que por desgracia prevalecen en Cuba.

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