Hollywood en carteles cubanos

Filmes clásicos de Hollywood como Cantando bajo la lluvia, Cabaret o el Silencio de los corderos fueron en su momento representados también por artistas cubanos en carteles cinematográficos.

Como recordatorio, el Pasadena Museum of California Art presentará la exposición Hollywood en La Habana: cinco décadas de carteles cubanos promocionando películas estadounidenses, entre el 20 de agosto y el 7 de enero de 2018.

“Antes de la Revolución, se mostraron películas principalmente de los Estados Unidos, México y otros países. Después de la Revolución se agregaron muchas películas soviéticas, pero siguieron mostrando películas estadounidenses”, dijo Carol Wells a Julia Wick, de LAist.

Wells, fundadora y Directora Ejecutiva del Centro para el Estudio de Gráficos Políticos, fue curadora de la muestra que agrupa obras producidas por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Según dijo a Wick, se emocionó por la gran cantidad de obras relacionadas con filmes estadounidenses, lo cual “rompe estereotipos en cualquier nivel”.

El sitio del Pasadena Museum describe como “sorprendentes en su composición, diversidad estilística y artesanía”, a los más de 40 carteles hechos en la Isla entre 1960 y 2009, para dar a conocer las famosas producciones de Hollywood.

Obras de Eduardo Muñoz Bachs, René Azcuy, Antonio Fernández Reboiro y Antonio Pérez González (Ñiko) confirman el boom del cine cubano después de 1959.

El cartel cinematográfico encabezó la experimentación formal de las artes visuales en Cuba en la década de los sesenta. Para ello se apropió de tendencias estéticas como el Pop art, Op art y el arte cinético.

Mientras la mayoría de los carteles internacionales se centran en la estrella de cine, para los cubanos la idea era otra.

“Las estrellas de cine no eran tan importantes para ellos. Les importaba más sobre qué se trataba la película, el concepto. Pero también fue una forma muy interesante y creativa de alfabetización visual, porque tenías que entender las obras. Te describen en símbolos e imágenes lo que son estas películas, te dan pistas sobre quién es el asesino o quiénes son los personajes principales”, explicó Wells.

Las películas fueron más que un entretenimiento en la Cuba revolucionaria, porque se usaron para educar al público y crear una especie de conciencia cultural y alfabetización, añadió Wells.

La colección de unos 3.000 carteles del ICAIC fue inscrita en el Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la Unesco, en julio de 2017.

Los carteles fueron tomados de http://laist.com.

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