Rolando Almirante: “criando” para el cine en Cuba

Una nueva Ley de Cine para Cuba sigue en su compás de espera. La propuesta que ha venido “empujando” el equipo del llamado g20 pareció haber encontrado interlocutores en los decisores políticos tras las sesiones del pasado Congreso del PCC; pero los reclamos y urgencias de los cineastas cubanos continúan hoy sin respuesta, cuatro años después del primer encuentro. Y contando.

El respaldo legal a los creadores audiovisuales independientes así como el reconocimiento de sus productoras son algunos de los puntos defendidos durante todo este tiempo en sus asambleas. Gran parte del cine producido en la Isla en los últimos años, con mayor o menor fortuna, es resultado de los esfuerzos de productoras independientes “que existen, trabajan, hacen películas, pero se mantienen en un limbo de alegalidad”, como ha dicho la directora Rebeca Chávez.

A propósito de esta realidad, el cineasta Rolando Almirante cuenta a OnCuba sobre su experiencia al frente de Alma Films, una productora independiente creada en 2001: “Lo más justo sería reconocer que existe ese potencial creativo, que puede llamarse lo mismo Alma Films que 5ta Avenida, porque en definitiva se trata de cubanos que invertimos técnica y espiritualmente en la reproducción de nuestra sociedad. Y eso es algo atendible. Ahora estamos mirando de cerca los procesos que están impulsando la ley de cine en Cuba, y cuando finalmente llegue, quienes han “criado” estas estructuras tendrán entonces una posición muy oportuna para crear audiovisuales de calidad”.

Alma Films y Rolando Almirante en la Fundación Ludwig de Cuba. Foto: Javier Coello
Alma Films y Rolando Almirante en la Fundación Ludwig de Cuba. Foto: Javier Coello.

Alma Films se nucleó alrededor de mi trabajo como realizador al atraer a algunas personas más, porque ya ninguna de estas cosas se hacen solitario. Cuando uno se desprende de las amarras del Estado, empieza a plantearse una estrategia de vida dentro de su propio país y a pensarse una realidad posible. Nuestra apuesta es por los contenidos y el capital humano, no tanto los medios. Tengo asociados con las mejores cámaras, pero invierto más en las personas que trabajan con nosotros y en el análisis de la evolución o involución social, para ser eficientes en eso. Esa es una definición cardinal de nuestro trabajo”, confiesa Almirante.

¿Qué esperan las productoras independientes de una nueva Ley de cine?

Hay algo fundamental que es la legalidad y su legitimidad para hacer operaciones comerciales concretas, justas y serias, dentro del marco del audiovisual; tener capacidad legal para distribuir, pedir préstamos, hacer inversiones, como cualquier empresa común del mundo. La Ley de cine es absolutamente necesaria, tanto como la Ley de medios, porque ambas contribuirán a organizar nuestras rutinas productivas.

¿Cuán beneficioso es para el audiovisual cubano que los creadores escapen del tutelaje institucional y emprendan sus producciones independientes?

Eso es siempre una decisión personal. Hay personas que nunca llegan a desprenderse de eso y te miran desde la barrera, pero al final yo creo que es un anhelo de muchos. Cada cual debe intentar ser el dueño de su destino y pensar entonces en cómo arreglarse su propio trabajo en un contexto como el cubano, lo cual siempre será un desafío. Indefectiblemente tienes que armarte una estrategia para sobrevivir, en la que estén contemplados quiénes te van a acompañar en esa aventura, cuáles instituciones te van a apoyar, y desplegar entonces una inmensa energía para convertirte en un productor eficiente.

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Rolando Almirante, antes que cineasta es periodista; con un recorrido muy particular que comenzó en el año 1990 en Ucrania, donde se licenció en Periodismo y como traductor e intérprete de ruso. Tras su paso por distintos medios radiofónicos y televisivos, en algún momento el periodismo se convirtió en un lugar demasiado pequeño para albergar sus necesidades creativas, pero a su vez, en el salto a la realización audiovisual se quedó mucho de su hacer periodístico.

“Eso es una buena ecuación. Yo empiezo a hacer en el periodismo aquello que me interesaba: programas completos, documentales radiofónicos, todo lo que conllevara una búsqueda formal y una buena investigación. Después me interesé mucho por el audiovisual cuando llegué a Cubavisión Internacional e inmediatamente comencé a hacer miniseries. Creo que no había nada definido, porque nunca me planteé “quiero ser tal cosa”. Yo iba fluyendo en esos terrenos y así se fue construyendo mi realidad artística.

Cartel del documental Enriqueta y Adela, de Rolando Almirante.
Cartel del documental “Enriqueta y Adela”, de Rolando Almirante.

¿Por qué privilegias el género documental, y desde allí qué conflictos sociales te interesan?

La nostalgia y el compromiso por el documental es algo que siempre está, tal vez sea porque es lo más cercano a lo que aprendí como periodista. Uno también se acerca a las rutinas que más conoce y el documental es un género en el que navego con mucha soltura. Y por otro lado me gusta trabajarlo porque nunca dejo de apartarme de la mirada social, me encanta ver hacia dónde va la sociedad cubana y no solo como un espectador pasivo, pues no se trata solo de registrar sino de involucrarse con los procesos, con los cambios, opinar desde nuestra experiencia vital sobre la validez de determinadas transformaciones de la sociedad cubana, una sociedad que en los últimos veinte años ha tenido unos cambios vertiginosos.

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Por camino independiente: de cómo llegar y mantenerse

“Los artistas cubanos del audiovisual hemos ido abriendo una brecha en determinados espacios para poder trabajar. Yo llegué a ser independiente porque trabajaba en Cubavisión Internacional y cuando presentaba mis proyectos no podían acogerlos, no por falta de voluntad sino de recursos, pero lo cierto es que las estructuras de la Televisión Cubana no pudieron entonces respaldar la energía creativa de muchos realizadores que en estos años han salido de allí para hacerse su propio espacio. Esa realidad influyó en el auge de un movimiento de creadores independientes, que comienzan a diseñarse otra estructura para poder trabajar”, cuenta Almirante.

Luego de quince años en la gestión y producción de audiovisuales con el el grupo Alma Films, Rolando explica algunas de las lidias y engranajes de una productora independiente para sobrevivir en el contexto cubano: “Por ejemplo, uno no puede iniciar un producto pensando en venderlo después. Hay que asegurar desde el comienzo un partner que asegure la distribución del material. Esperamos que con la nueva ley de medios la televisión cubana compre esos productos. Mientras tanto, es nuestra selva privada porque somos una empresa como cualquier otra y tenemos responsabilidades con la gente que trabaja con uno: compromisos de pago, amortizaciones, créditos que pedimos para poder producir… porque así funciona en el mundo entero, solo que aquí no tenemos una legalidad jurídica para ir al banco y solicitar un préstamo para un proyecto. El Estado debe confiar más en nosotros, que estamos aquí”.

Cooming soon… dos filmes de Alma

Con uno de los realizadores más prestigios de Japón actualmente, Junji Sakamoto, Rolando Almirante terminó de filmar en noviembre de 2015 la película Ernesto, que cuenta la historia de Freddy Maymura, estudiante de Medicina que se unió a la guerrilla boliviana y murió: “Es una película de relaciones humanas que cuenta la llegada de Maymura a la guerrilla, su trasformación ideológica y social, su relación con el Che. Creo que es una obra valedera sobre todo porque nos cuenta fragmentos de una historia que ya nos queda un poco lejos”.

Entre los protagónicos de este filme dirigido por Sakamoto intervienen los actores cubanos Carlos Alejandro Rodríguez Halley, Alejandro Palomino y Juan Miguel Valero: “La película se encuentra ahora en fase de postproducción y posiblemente se exhiba en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana de 2017”, adelantó Almirante, director asesor de la obra.

Y este año ya comienza a rodarse La saga de Daniel, primer largometraje de ficción de Rolando, un filme en construcción desde el 2014 que ha pasado por un complejo proceso de casting, reescritura del guión y búsqueda de los financistas adecuados.

Rodaje del video promocional del filme La saga de Daniel, de Rolando Almirante. Foto: Yuris Nórido
Rodaje del video promocional del filme “La saga de Daniel”, de Rolando Almirante. Foto: Yuris Nórido.
Bailarines de la compañía Danza Contemporánea de Cuba participan en el filme "La saga de Daniel". Foto: Yuris Nórido.
Bailarines de la compañía Danza Contemporánea de Cuba participan en el filme “La saga de Daniel”. Foto: Yuris Nórido.

 

 

 

 

 

 

 

 

“El proceso de selección fue muy farragoso”, cuenta Rolando, pues se trata de un filme donde ni siquiera la figuración es la tradicional, pues tendrá que bailar: “Hay una escena donde La Habana completa, desde el barrendero hasta el tipo que toma ron en la esquina, empieza a moverse al ritmo de la música, entonces eso implica una figuración especializada”.

“Este año empeiza la filmación. Nos hemos retrasado un poco, porque nunca tengo ninguna prisa en ver el resultado, apuesto siempre por disfrutar mucho el proceso. Además de La saga, tengo en proyecto un par de temas más, una comedia y un drama… Tú pensarás que soy el tipo más loco del mundo probándome en tantos géneros, pero realmente son cosas que están ahí, esperando su momento”.

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Comentarios

Ismario

6 Julio, 2017

éxitos Rolando!!!!!

Leonel Leblanch

5 Julio, 2017

Toda la buena suerte para ese gran realizador, que ademas es excelente persona.abrazos Maestro Almirante

Blanquita

5 Julio, 2017

Me encanta la gente trabajadora, luchadora y sin tantos tapujos. Soy admiradora de su programa televisivo.

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