Cinco negros ñáñigos, anónimos y mártires

Hace ya 11 años que integrantes de la Asociación Abakuá de Cuba recuerdan a cinco miembros de la Sociedad masacrados mientras intentaban rescatar a los ocho estudiantes de Medicina que fueron fusilados en La Habana el 27 de noviembre de 1871. Uno de los estudiantes condenados era también ñáñigo.

Han recordado con ello un “hecho que fue escamotado, cuando no negado, por la historiografía”, dijo el periodista y escritor Serafín “Tato” Quiñones, estudioso de temas relacionados con la religión y la cultura afrocubanas.

Hace ya más de una década, mientras la Federación de Estudiantes Universitarios realiza su recordación tradicional a los estudiantes, otros llegan hasta la intersección de las calles Morro y Colón, cerca del Memorial Granma, en La Habana Vieja.

Allí fue colocada una pequeña tarja en el muro de un parque. Sobre el fondo blanco, reza en la inscripción: “A los abakúa anónimos que murieron en el intento por rescatar a los estudiantes de medicina. 1871-2006”. En este sitio, con música y poesía, se evoca la proeza.

“Es un homenaje a los estudiantes y a la memoria de los cinco negros ñáñigos anónimos que ese día fueron asesinados por los voluntarios de La Habana, después de que protagonizaron una protesta armada”, explica Tato.

Los sucesos ocurrieron antes del famoso fusilamiento de los jóvenes estudiantes en la explanada de la Punta, en la pared del llamado Cuerpo de Ingenieros. Los estudiantes de Medicina fusilados en 1871 fueron Alonso Álvarez de la Campa (16 añ­os), Anacleto Bermúdez (20), Eladio Gon­zález To­ledo (20), Ángel Laborde (17), José de Marcos Medina (20), Juan Pascual Rodríguez (21), Car­los de la Torre (20) y Carlos Verdugo (17). Los condenaron bajo la acusación de haber profanado la tumba del periodista español Gonzalo de Castañón.

La veracidad del asesinato de los negros fue sometida a discusión durante mucho tiempo, pero según Quiñones “logró demostrarse con pruebas suficientes” y evidencias documentales, de ahí el pedido de que se recuerde a 13 víctimas y no solo a 8.

El Che Guevara mencionó el hecho el 27 de noviembre de 1961, cuando pronunció el discurso conmemorativo del aniversario 90, invitado por los estudiantes universitarios.

“No solamente se cobró en esos días la sangre de los estudiantes fusilados. Como noticia intrascendente que aún durante nuestros días queda bastante relegada, porque no tenía importancia para nadie, figura en las actas el hallazgo de cinco cadáveres de negros muertos a bayonetazos y tiros. Pero de que había fuerza ya en el pueblo, de que ya no se podía matar impunemente, da testimonio el que también hubiera algunos heridos por parte de la canalla española de esa época”, dijo.

Incluso, Emilio Roig de Leuchsenring, historiador de la ciudad de La Habana, solicitó la construcción de un monumento para recordar a los cinco hombres. Su petición ocurrió en una carta del 18 de enero de 1943, dirigida al Ministro de Obras Públicas, cumpliendo un acuerdo de la Sociedad de Estudios Históricos e Inter­na­cionales. Nunca se construyó.

Los presentes en el homenaje este año recordaron el vínculo de la Sociedad Secreta Abakuá con momentos importantes de la historia de Cuba. Cuando Antonio Maceo estuvo en peligro, explicaron, “estuvieron las manos de nuestros hombres salvándole la vida”. En la lucha de los obreros portuarios dirigidos por Aracelio Iglesias había no pocos de ellos.

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Comentarios

Interesante. No lo sabía. El racismo también se da a través de silenciar.

muy bien, otro echo de nuestra historia silenciado a conveniencia.Hay que recordar la historia toda.

En la prensa impresa salió hace unos años un artículo sobre este hecho.

Que buena historia. Gracias por compartirla. Ah!, y yo soy ateo.

Tuve el placer, hace algunos años de dar a conocer ese hecho, con la inestimable colaboración del hermano Tato. Recientemente recordé el hecho ante un auditorio integradopor personas letradas y sólo una dijo saber de esa acción. Coincido en que el hecho sigue silenciado. Pese a que nuestro proyecto social es ajeno a cualquier forma de discriminación, no hay que olvidar que aunque el colonialismo fgue abolido, quedan, personalmente, colonizadores con el látigo en el bolsillo. Y no sólo el caso de los nobles ñáñigos que se inscriben en el martirología patrio, hay que recordar, al menos, los Batallones de Pardos y Morenos, de lo que sólo se ocupó Pedro Deschamps. Cuando impartí la asignatura de Historia, al evocar personalidades de la cultura cubana, un alumno me preguntó que si en el siglo XIX ya existía la Camerata Brindis de Salas, cuando en realidad me refería a ese virtuoso violinista cubano que llevó su talento y a arte a diversas latitudes europeas y , aquí, en su Patria, luego de una presentación fue objeto de una brutal discriminación por un dependiente gastronómico que seguramente no abarcaba los horizontes culturales de Caludio José Domingo Brindis de Salas, a quien los elementos dominantes de la época lo reconocieron como el Paganini Negro y no como el Paganini cubano. Tenemos mucha tela por cortas y mucho camino por avanzar, contra los prejuicios y discriminación raciales. Lo fundamental es que se reconoce el hecho, pero el tema requiere de más divulgación y concientización. Es necesario que el debate llegue a los barrios, a las cuadras. Y que en nuestras escuelas se enseñe, se divulgue la Historia con la participación de todos sus actores.

Hola, saludos.
En mi comentario de ayer se me olvidó un significativo detalle de nuestra historia. El Pacto del Zanjón ha sido calificado como una vergonzosa rendición después de 10 años de bregar por la independencia de Cuba. Sin embargo, ninguno de quienes suscribieron ese documento era afrodescendiente. Sin embargo, la mayoría de los participantes en la honrosa Protetesta de Baragué estaba constituida por generales negros y las estrellas que lucían en su cuello habían sido ganadas en las cargas al machete, ya que su humilde procedencia no les permitió salir al campo de batalla con grados militares sin haber olido la pólvora o haber sentido el choque de los aceros. Vale.

Isbel Díaz Torres

4 diciembre, 2017

Comentario del colega Dmitri Prieto:
“Este texto lamentablemente una vez más deja fuera la historia de cómo fue que comenzaron esos homenajes en 2006, e incluso parece adelantar la inverosimil hipotesis de que la tarja se materializó sola en el sitio o de que siempre estuvo ahi. El rescate de ese fragmento de la historia cubana y su asentamiento en el paisaje urbano (que no en los cronogramas de las conmemoraciones del establishment oficial, que mostrando ciertos rasgos de cobarde racismo, se ha mantenido alergico a concebir una conmemoracion conjunta en homenaje a los conocidos estudiantes-MARTIRES y los anonimos negros-HEROES del 27 de noviembre de 1871) fue obra del colectivo autonomo “Catedra Haydee Santamaria”, del cual Tato forma parte.”
Y yo agrego, por mi parte, que se silencia la labor de otros colectivos que han luchado por sacar estos hechos a la luz, como Observatorio Crítico, que en más de una ocasión organizó la conmemoración

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