Ángel Boligán, sin concesiones a la risa fácil

El caricaturista cubano-mexicano Ángel Boligán recibió un nuevo reconocimiento, suceso casi cotidiano en cuanto evento internacional asiste. Esta vez, alcanzó el tercer premio en la 19 edición del PortoCartoon World Festival, en la ciudad portuguesa de Oporto.

Con su dibujo “El muro de Trump”, continuó su idilio con el prestigioso evento competitivo del humor gráfico, que organiza el Museu Nacional da Imprensa, bajo la dirección de Luiz Humberto Marcos.

Boligán ya suma 172 entre menciones y premios, y se reafirma como el caricaturista latino más premiado. Pero su historia con el PortoCartoon World Festival tiene más capítulos exitosos.

El muro de Trump, obra premiada de Boligán.
El muro de Trump, obra premiada de Ángel Boligán.

Con la obra titulada “Libre”, ganó el Gran Premio en la edición del año 2000. En esta singular representación, se observa un hombre que se va despojando de su ropa, el teléfono móvil, las llaves de su casa, la oficina y el auto; de su reloj, su ordenador portátil, su bolígrafo, su tarjeta de crédito y su ropa, mientras asciende a la cima de una colina, desde donde, desnudo y bajo la sombra de un árbol, contempla la ciudad sumida bajo una nube de contaminación.

Pero en esta ocasión, “El muro de Trump”, es una denuncia a una de las más sonadas ideas del mandatario estadounidense.

“Fue realizado para mi espacio de opinión en el diario El Universal de México, debido a las noticias sobre la intención de Trump de construir un muro en la frontera con México. En este lugar existe un flujo alto de personas, principalmente familias que viven en ambas partes de la frontera, hijos nacidos en Estados Unidos de padres indocumentados, que serían deportados. El muro en forma de guillotina me pareció una metáfora fuerte, oportuna e impactante para denunciar, alertar y mover la conciencia sobre este tema”, dijo.

El caricaturista gallego Xaquin Marín, miembro del Jurado, entrega el premio por su dibujo a Ángel Boligán en el XIX PortoCartoon. Foto: Francisco Puñal Suárez.
El caricaturista gallego Xaquin Marín, miembro del Jurado, entrega el premio por su dibujo a Ángel Boligán en el XIX PortoCartoon. Foto: Francisco Puñal Suárez.

Boligán continúa aumentando su ya abultado currículo. Ha sido admirado y aplaudido en certámenes de países tan dispares co­mo Bulgaria, Italia, Perú, Cu­ba, China, Turquía, Canadá, Colombia, Brasil, Estados Unidos, Portugal, Alemania, Irán y México, entre otros.

Reside en Ciudad de México hace 25 años pero nació en Cuba en 1965, en el pueblo de San Antonio de los Baños, a donde regresa siempre para participar en la Bienal del Humor organizada allí.

Graduado de profesor de artes plásticas, trabaja como caricaturista editorial e ilustrador en El Universal, preside la agencia Carton­club (el Club de la Caricatura Latina) y es miembro de la agrupación internacional Cartooning for Peace, con sede en París.

Para quien cultiva todas las ramas del humor gráfico, la publicación de un dibujo diario es esencial para que el público se vea reflejado y se descubra a sí mismo. Su objetivo es indagar un poco más allá de esa primera impresión para ver en el trasfondo de lo que ocurre.

“La caricatura es un arma que apunta a la sonrisa para pegar en la cabeza. La caricatura no es un arte menor”, afirma quien recibió, en 2008 y 2013, el Premio Nacional de Periodismo de México en la categoría de caricatura.

Su obra se caracteriza por un estilo sutil, el trazo elegante y una narrativa inteligente; además, por el uso preciso del color, la ausencia de tex­to y la influencia del cine.

Con su mirada universal aborda temas candentes como la contaminación, la mercantilización de la sociedad, la violencia, la censura, el autoritarismo, la religión, la corrupción política o el narco­tráfico.

A su condición de obser­vador constante y agudo de la sicología humana, de las contradicciones económicas y los conflictos sociales, no escapan asuntos como la vida sedentaria, el hambre, la guerra, el abuso infantil, las nuevas tecno­logías, el amor y la televisión basura. Sus dibujos no necesitan traductores.

En 2016, expuso por primera vez en España, con la muestra Sin Palabras, junto al español Andrés Rábago, como parte del Otoño Cultural Iberoamericano OCIb 2016. Sin Palabras fue presentada primero en Huelva y luego en Sevilla y Cádiz.

Ahora está previsto que la exposición se inaugure en el Instituto Mexiquense Bicentenario, en Texcoco, el 23 de agosto próximo. También se pretende llevarla a Ciudad de México, en el Centro Cultural de España.

Boligán recibió otra alegría con el premio “La Catrina”, durante el Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Este reconoce el valor satírico y la mordacidad de los ganadores, y la sonrisa para reflejar el mundo y los vicios de una sociedad corrompida.

En sus dibujos editoriales, el caricaturista denunció la masacre de 43 estudiantes de magisterio en Iguala, cometida por una banda de narcotraficantes en contubernio con la policía local y el gobierno de ese pueblo.

“Cuba me dio la formación, México el espacio, el ritmo. Quiero recordar a mi amigo mexicano Rogelio Naranjo, padre artístico de muchos de nosotros, quien desde nuestra llegada a su patria nos brindó su mano, la misma que lo había convertido en leyenda. Rogelio nos ayudó a aprender más rápido sobre este México confuso que tanto amaba y nos recordó que la caricatura no es un arte menor, que ser profesional requiere de compromiso”, dijo Boligán al recibir La Catrina.

En 2017 lanzó su libro El amor y otras mentiras, editado por Almadia, el cual agrupa unas 120 caricaturas realizados en los últimos tiempos.

En estas refleja diferentes asuntos asociados al amor, desde el romanticismo, la seducción, la traición y el placer, hasta el machismo. Es el amor como pretexto para abordar los más diversos matices del alma humana.

El volumen cuenta con textos del trovador Silvio Rodríguez y del ensayista y crítico de arte cubano Iván de la Nuez, residente en Barcelona.

Con su obra llena de imaginación, astucia e ingenio, Boligán ratifica que la caricatura es uno de los lenguajes más universales, una vía de libertad íntima, un arte terapéutico y nutritivo, y una fuerza capaz de destruir estereotipos.

 

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