Cuba, entre los veinte países con menos mortalidad infantil

La mortalidad infantil en Cuba cerró 2016 en 4,3 por cada mil nacidos vivos, cifra que ubica a la Isla entre los veinte primeros países del mundo en esta categoría y en la primera posición de América Latina. Además, fue la novena ocasión consecutiva en que este país registra una tasa anual inferior a 5.

De acuerdo con las estadísticas divulgadas por el Ministerio de Salud Pública en los últimos doce meses ocurrieron 116.869 nacimientos, 8.195 menos que en 2015, y se produjeron 497 defunciones en niños menores de un año, 38 menos que en el año precedente.

Los territorios con mejores indicadores en el país fueron Pinar del Río e Isla de la Juventud, con 2,1 fallecidos por cada mil nacidos vivos, en tanto Guantánamo (6,2), y Mayabeque y Artemisa (5,4) reportaron el mayor número de muertes.

El Dr. Roberto Álvarez, jefe del Departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública, citado por la agencia Prensa Latina, señaló como principal razón de los fallecimientos a las afecciones perinatales, fundamentalmente como consecuencia de nacimientos pretérminos. Otras causas frecuentes de los decesos infantiles fueron las infecciones adquiridas en la comunidad y las malformaciones congénitas.

De acuerdo con el funcionario, en 2016 la tasa de mortalidad en menores de cinco años se mantuvo por debajo de seis y la de mortalidad escolar tuvo un índice de 2,2 por cada 10 mil habitantes de esa edad. Por su parte, la supervivencia de los niños y niñas a los cinco años se situó en un 99,4 por ciento.

Aunque priorizado desde hace varios lustros por el sistema de salud cubano, el tema de la mortalidad infantil y escolar ha ganado relevancia debido al envejecimiento poblacional que vive el país. El decrecimiento de la natalidad y la sistemática emigración han incrementado la preocupación del gobierno de la Isla sobre este particular en los últimos años.

A tono con ello, el Dr. Roberto Morales Ojeda, Ministro de Salud Pública, al hacer balance de lo ocurrido en los últimos doce meses, refirió un incremento de los niveles de actividad en la atención primaria y a nivel de hospitales, así como una situación epidemiológica mucho más estable respecto a la de años anteriores.

También se refirió a un programa de reparación y recuperación de la infraestructura sanitaria del país y señaló el reto que significa “cuidar y mantener esas áreas y equipos para que los mismos problemas de no haber contado con una política de mantenimiento, y de no haber garantizado la continuidad de esa recuperación, nos lleven a que tengamos nuevamente que invertir cifras millonarias de dinero, como ocurrió en los últimos años”.

La salud pública es en la actualidad uno de los aspectos más controversiales en Cuba, pues aunque técnicamente están garantizados los servicios indispensables para la población, persisten quejas e insatisfacciones por la calidad de la atención y la disponibilidad de medicamentos y recursos.

No obstante, Morales Ojeda afirmó que, a partir de lo logrado en 2016, el sistema de salud cubano está en condiciones de ser “un ejemplo en materia de eficiencia y de sostenibilidad”.

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