La soledad de la mujer pez

…como algo ante lo que uno tiene que quitarse la mirada
Lina de Feria

En unos pocos meses Milagros Guerra Vila cumplirá 57 años. Si mira atrás, un día tras otro, un día interminable, tendría que sufrir. Si mira adelante, ciega como está, no alcanzaría a ver ningún futuro. Pero ella no maldice las circunstancias, no culpa a los humanos, no responsabiliza a Dios, no se compadece a sí misma. Uno tiene la odiosa certidumbre de que Milagros, entre las cuatro paredes de su casa sin luces, alcanza una parte de felicidad. Y uno, por oposición a todas las razones posibles, sabe que las medias esperanzas de ella dejan sin sentido los conflictos banales de todos los demás. De un tajazo.

Milagros nació en 1959, en Guaracabuya. El centro geográfico de la Isla había sido siempre un destino desgraciado para nacer, incluso en el año de la Revolución victoriosa. Ella nació con ictiosis, una enfermedad que reseca la piel. Donde debía tener la epidermis tersa tiene la cubierta escamosa de los peces. Nació sin pelos, con colmillos exagerados, con párpados al revés.

Enseguida la maledicencia culpó a su madre por el fruto de su vientre: dicen unos que Consuelo Vila, en un intento desesperado por detener el ascenso de su prole, bebió petróleo. Y otros más, apelando al principio de la crueldad universal, recuerdan que todo el mundo tiene lo que se merece: si antaño Consuelo no hubiera calmado la lujuria de sus patrones tampoco hubiera contraído el mal. Pero lo contrajo, y enfermó la sangre que enfermó al feto. Como quiera que sea, el miércoles 7 de septiembre de 1959, a la luz de las cuatro de la tarde, la niña inconcebible nació. Y su madre, para protegerla, la dejó en casa.

Milagros no tenía ninguna discapacidad física diferente al estigma de su piel escamosa. Pero porque los otros niños le temían, porque los adultos preferían evitarla, no entró a las aulas ni tuvo maestros ambulantes. Aunque la campaña de alfabetización enseñó a leer y a escribir a miles de personas, ella sigue analfabeta. Hasta 2010 apenas existía: por más de 50 años una tarjeta de menor —y nada más— aseguraba ante las leyes que Milagros había nacido, y que existía olvidada en un barrio de Guaracabuya.

El día que Bruno, el hermano, solicitó la prueba actual de su existencia, Milagros no acudió a la oficina del carné de identidad. No firmó. No estampó su dedo en el papel. Como si no fuera, como si nunca hubiera sido, un ser lógico. Milagros no se imagina qué mundo existe después que se diseminan las últimas casas en el paisaje rural de Guaracabuya.

Bruno, médico veterinario, supone que ella padece cataratas. Pero, ciega como está, sola como vive, Milagros no es capaz de llegar hasta el oftalmólogo. Todos sus hermanos, incapaces, agobiados en sus propias desgracias de vida o muerte, temen subirla a un superbús. Dicen que asusta a los niños. Dicen que ni siquiera los médicos quieren verla.

Foto: Carlos Alejandro Rodríguez
Foto: Carlos Alejandro Rodríguez

Volví a llegar a su casa, después de varios años. Hablé para que me reconociera. Y otra vez, al instante, recordó que yo le tenía miedo, que le salí huyendo, cuando era un niño. Esquivé el recuerdo. Ahora nada le alegra más que las visitas, las pocas, poquísimas visitas que recibe.

—Entonces, dime: ¿qué quieres saber de la vida mía?, se adelantó enseguida.

—¿Por qué no fuiste a la escuela?

—A mí me hubiera gustado ir. Mi mamá puso a mis hermanos en la escuela, pero a mí nunca me llegó a poner. Como yo digo, si no me llevó, que me hubiera puesto a alguien aquí en la casa que me enseñara a leer y a escribir. Ya a estas alturas con la vista que tengo no puedo aprender a leer y ni a escribir, ni a discutir…

“Mi mamá a lo mejor lo hacía para que los muchachos no se burlaran de mí o algo, a lo mejor ella lo hacía por eso…”

—¿Pero tú sí querías ir? ¿A ti te hubiera gustado…?

—A mí sí me hubiera gustado. Antes yo cogía las libretas y me hacía la idea… Yo escribía siempre algún numerito… y a veces me guiaba por otro papel y escribía. Si yo aprendí sola a cocinar y aprendí a lavar, aprendí a coser…

—¿Y cómo fue tu infancia, si no pudiste ir a la escuela?

—Ná, vivía normalmente aquí, trabajando, barriendo, fregando…

—¿No te gustaba salir a jugar con otros niños, salir al barrio?

—Yo jugaba con las muchachitas de una vecina. Una de ellas a veces hacía el papel de maestra y se ponía a darme clases. Mira, si ella no se hubiera ido pa’ La Habana, me hubiera enseñado a leer.

—¿Tú sentiste alguna vez que la gente te rechazaba?

—Sí, alguna gente sí. Una vez vino una artista a cantar aquí en Guaracabuya y no sé si es que me cogió miedo, o no sé… Y una vez, en una fiesta, había una muchacha que cada vez que me veía cogía y se escondía. Pero no importa, otras me saludaban, y me abrazaban y me daban besos.

—¿Ya tú no vas a las fiestas? ¿Te gustaría ir de nuevo?

—Ah, eso es lo que más quisiera yo. Mira, mis hermanos salen por la noche y yo me quedo solita aquí. Yo cojo y tiendo la cama y me acuesto a las 9:00 de la noche, porque ¿qué hago yo aquí sentada?, sola aquí…

—¿Y volver a ver? ¿Eso no es lo que más tú quisieras también?

—Bueno, si tengo posibilidad y el médico ve que puedo operarme. Si no, bueno, seguiré así hasta… A mí lo que más me gustaría es tener la vista bien, ser independiente de mí misma, no tener que estar arreguindá de nadie. A mí me gusta hacerme mis cosas.

—Milagrito, ¿nunca te has enamorado?

—Mira, te voy a decir una cosa: hombres, enamorados, he tenido yo unos cuantos.

—¿Y se lo has confesado?

—Bueno, se lo he demostrado de otras formas.

—¿Cómo?

—Cuando los abrazaba les daba muchos besos.

—Dime ahora, ¿qué te hubiera gustado estudiar?

—¿Estudiar? Bueno, si yo te dijera una cosa: ya que tanto me han dicho que yo soy una abogada, me hubiera gustado estudiar leyes.

Foto: Carlos Alejandro Rodríguez
La casa donde vive Milagros/Foto: Carlos Alejandro Rodríguez

nadie hablará de ti pero te quedas
Lina de Feria

Hace un par de años, Consuelo Vila se levantó con fatigas. Se arregló como pudo y caminó a rastras hasta el consultorio médico de la familia. No volvió jamás a su casa: murió por descuido, por vejez, por malnutrición. No tuvo tiempo, aunque fuera en agonía, para asegurar el futuro de su hija.

Sin la madre, el círculo alrededor de Milagros comenzó a cerrarse. Ella era beneficiaria de una pensión por asistencia social, pero perdió esos favores. Milagros no clasifica ahora porque en los papeles reza que su hermano Lázaro —un hombre que la amenaza con “meterla en el asilo”— ya recibe una pensión bajo aquel mismo techo.

Todos sus ingresos son los 240 pesos del retiro de su padre, fallecido hace años, que su hermano Bruno logró que le transfirieran.

“Si no entrara ningún salario en el núcleo entonces se le abriría un expediente y se le aprobaría una chequera de asistencia social. Ya una vez ella tuvo esa pensión, pero se la quitaron antes de que yo trabajara aquí”, recuerda Marisleidys, la trabajadora de Bienestar Social encargada de los “casos más necesitados” de Guaracabuya.

Aun así, en las vidas más adversas la incoherencia fundamental entre el desamparo mismo y las categorías creadas para proteger a los desamparados, no alcanza ningún sentido. La burocracia no importa cuando el miedo común a “lo nunca antes visto” apartó a Milagros del sistema de Salud Pública. Ningún enfermero, ningún doctor, ningún asistente social de ningún hospital, se encarga habitualmente de ella: ni Milagros va al médico, ni el médico (especialista) viene a Milagros.

“Ella —dice Bruno sin alejarse de su hermana— no es un caso normal, aunque no quiera entenderlo. Milagros no puede salir en una guagua por ahí pa´llá cogiendo polvo, porque tiene los párpados abiertos. Si de todas formas yo la montara en el superbús, ¿qué haría todo el mundo? La gente la rechaza, los vejigos empiezan a dar gritos; es un espectáculo. Ella necesita un vehículo que la lleve y que la traiga”.

“Hace tiempo —prosigue Bruno— yo vi a un médico y me dijo que iba a venir por acá, pero nada. Figúrate, a nadie más le duele esta muela”.

Ahora mismo la ambulancia de Milagros no viaja hasta Guaracabuya.

Ni ella, la doliente, está demasiado interesada en su propio desamparo. Se va, deja la conversación. Comienza a barrer la casa oscura, a tientas.

Como todos los domingos, Bruno trae unos pocos alimentos: maní, azúcar, yuca pelada, plátanos maduros, arroz para los pollos. Se va pronto y Milagros vuelve a la escena goyesca de siempre: lanza los frijoles crudos sobre la mesa en penumbras. Por el más básico instinto de sobrevivencia tira cada (supuesto) frijol al caldero. Reconoce las semillas con sus dedos y no piensa que morirá sin haber sido amada jamás. Aparta las piedras y elude sus circunstancias. Tantea el fuego y olvida que la condenaron cuando nació.

Foto: Carlos Alejandro Rodríguez
Foto: Carlos Alejandro Rodríguez

Nota del autor: Al principio estuvo claro: este texto no tendría ánimos de lucro. Ahora no: este texto sí tiene ánimos de lucro. Cualquier retribución que genere será entregada, en la mejor forma posible, a Milagros Guerra Vila. Puede comunicarse con: alejandro91carlos@gmail.com

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Comentarios

Carlos Antonio Brito Marrero.

11 Mayo, 2016

Carlos, en el mismo Guaracabuya, conocí a Pedro Osés, lleno de limitaciones fisicas, y logró convertirse en un exelente profesional, en un tremendo pintor. Ya no está, porque por su enfermedad, su espernza de vida no era mucha, pero se realizó y tuvo su propia galeria, y en verdad el tiempo que vivió fué feliz, me lo confesó en más de una entrevista. En el caso de Milagros no se qué pasó o qué no funcionó, solo te puedo decir y tú lo sabes, que las condiciones mínimas, se les garantiza a esas personas. Conózco asistensiados a los que se les entregan de manera gratuita colchones, ropa y hasta casas, y luego las venden, ellos o sus familiares, y continúan en su situación de miseria, no digo que con Milagros ocurra lo mismo.

ROLANDO

27 Abril, 2016

NO CREO QUE ESTA SEÑORA NO HAYA TENIDO NINGUNA OPORTUNIDAD DE RECIBIR ATENCIONES MEDICAS EN CUBA.ESTOY SEGURO QUE SOLO HAY UN RESPONSABLE SUS FAMILIARES.Y SI NO ASISTIO A LAS ESCUELA FUE POR TODA RESPONSABILIDAD DE LA MADRE.POR QUE SI EXICTEN LAS ATENCIONES MEDICAS Y EDUCATIVAS EN ESTOS CASOS.EJEMPLO DE ELLOS ESA CASA QUIEN LA FINANCIO LA FAMILIA NO ESTOY SEGURO QUE FUE EL GIBIERNO.A POR QUE ESO SI LE INTETESABA A LA FAMILIA Y HAY SI USAN TODA LAS TECNICA DE SU CONDICIONES FISICA.DEJEMONOS DE TANTA HISTORIAS .EN CUBA HAY NECESIDADES .PERO QUE ESAS COSAS NO FUNCIONAN .YO VIVO EN EL EXTRANJERO PERO NO PUEDO DEJAR DE DECIR CUANTO POLITUZAN ESTOS CASOS EN VES DE ENVIARLE AYUDA Y NO ESTAR USANDO CASOS COMO ESTOS PARA SUS INTERESES MESQUINOS.CUANTO LES COSTO LAS ATENCIONES MEDICAS LOS ESTUDIOS EN CUBA.Y SOBRE TODA ESA SEGURUDAD QUE TANTA FALTA EN LOS RESTOS DEL CONTINENTE AMERICANOS.NI SOY CATRISTA NI MENOS COMUNISTA PERO NO TOLERO QUE HABLEN TANTAS PORQUERIAS.

Carlos Alejandro

25 Abril, 2016

Alex aquí, Anónimo en mi blog: Me da gracia que te empeñes en estudiar e intentar mellar mi psicología. Pero te había respondido antes en mi blog (http://guaracabuya.blogspot.com/2016/04/por-que-escribo.html). De todas maneras, en algo estamos totalmente de acuerdo: ya no hay marcha atrás. Nunca la habrá.

Cuidado Carlos.
Una cosa es denunciar, decir, hablar. Otra es convertirte en asistente social. Es muy noble lo que has hecho, pero el dinero no tiene amigos.
Ella no es la única persona en Cuba con esa enfermedad. Le has preguntado a ella qué es lo que quiere en realidad?. Le has preguntado si quiere que su vida se vuelva un infierno cuando la gente comience a envidiar el dinero? Le has preguntado si acaso quiere a cientos de personas encima de ella, indagando por la historia? Le has preguntado si quiere que sus hermanos se lleven peor aun por causa de dinero? Le has preguntado si quiere a más fotógrafos tomándoles fotos? Ya le leiste a ella todos los comentario de OnCuba? Crees que tendrá una vida mejor repleta de dinero, y con poco amor? Crees que su vida será mejor por estar recibiedo intrusos y periodistas frecuentemente? Crees que su vida será mejor porque una ONG ahora aparezca todos los meses a convertir su vida miserable en un espectáculo de masas? No crees que su propia soledad también es parte de su poca felicidad?
Al final, si has estudiado la enfermedad sabrás que, desgraciadamente, todo el que la vive tiene muy poca vida.
Cuidado Carlos, esa entrevista te catapulta a la fama, pero a ella le entierra más en el lodo por mucho dinero que pueda recibir en lo adelante.
Cuidado Carlos. Eres muy valiente. Solo piensa detenidamente en todo, desde el principio hasta hoy.
Lo mejor es que la Iglesia, o quizás la seguridad social se ocupen de ella, sin tanta fanfarrea, sin tanta gente convirtiéndose en héroes a causa de su estado. No metas las manos en eso. Te lo aconsejo. No toques un centavo, o no tendrás vuelta atrás.
Un abrazo.

Pedro M Glez Reinoso

20 Abril, 2016

Ante todo decir que el tono de la entrevista despierta unas sospechas lacrimógenas adheridas ex-profeso, como las escamas de aquella piel. Las preguntas son demasiado sosas, insistiendo en demostrar la frustación educacional de la protagonista que pudo llegar a “algo”. Sin, por supuesto, mostrar culpables. Pues no hacen falta. Resultaría demasiado atrevido parangonar sobre el texto al conocido dedo incriminante que lideró por años las tribunas y los actos.
Todo es aquí sencillamente conmovedor, pero no es el único caso del que oimos noticia. En el Punto donde el agua se congela no suceden estas feas cosas. En la isla esmirriada cohabitan millares de desconocidos y desconocidas que sufren pequeñas tragedias diarias desde siempre, y nadie se entera siquiera en la conchinchina donde sobreviven. Hasta que aparece un relator. Y un periódico sufragado frugalmente desde fuera, que difunda tal descubrimiento. Y encima, le pague por la historia y las imágenes crudas Quizá luego donará e$os 10 a la entrevistada, en plan de darle un primer empujonazo a la filantropía. Como un accésit.
Los comentaristas avezados y los imperturbables habituales -de súbito- (esencialmente médicos “tocados” o dileantes, todos fuera de la isla en novo afán escapista disfrazado de humanidad) quieren mandar algo. Mejor medicinas y alimentos que dineros, porque esa familia y/o estado escabullidizos ya demostraron su desamparo más la usurpación masivas del sino ajeno. Cosas de esta vida insularizada e impura, en temas de filiaridades impuestas.
Pobre mujer, resulta enaltecedor que, según el periodista, ni se tenga lástima de sí. Tal vez lo que haya conseguido ese ser superior -a fuer de incesante dolor- es burlarse de todos nosotros, lectores frívolos que nos regodeamos en el morbo ajeno, con lástima-perdona-vidas. Habrá que contarnos, purificando filas, los pelos de puntas. Desenmascararnos y arrancarnos la piel.
Nada de acudir a gobiernos sordos ni ministerios correctísimos en son de alivio. Ni esperar por el cielo.
Mejor llamen al Cardenal de La Habana, toquen a su aldabón, a ver si la sacra Iglesia toma Partido (si es que ya no lo ha tomado, tiempo ha).

Ya esta creado el gofound para ayudar a milagros por favor busquen el link en el facebook del escritor

Frank Amores

19 Abril, 2016

Hola Carlos Alejandro. Esta vez no voy a comentar tu artículo, pues sabes que me agrada mucho sobre lo que escribes y cómo lo haces. Sencillamente me conmovió mucho la historia y quiero ayudar a esta pobre mujer. Por favor, si conoces el modo de hacerlo, me comunicas. Saludos

Carlos Alejandro

18 Abril, 2016

Por favor, tod@s aquell@s que hayan ofrecido ayuda a Milagros, lean mi último post:
http://guaracabuya.blogspot.com/2016/04/milagros-en-todas-partes.html

Barbara Perea

18 Abril, 2016

No se exactamente a quien puedo dirigir mi solicitud y ayuda en este sentido.
Creo que a estas alturas del desarrollo no es justo este sufrimiento humano y queremos ,al menos,aliviarlo.
deseamos ayudar a Milagros Guerra en todos los sentidos posible.Necesitamos su direccion en Cuba, telefonos o manera de contactos.
Varias personas Cubanas que recidimos en el exterior (Miami). deseamos crear la mejor forma de lograrlo.
POR FAVOR,informennos via e-mail como llegar a lograrlo.
GRACIAS

Mi hermana tiene esta enfermedad. Hasta ahora ha podido vivir normalmente gracias a que cuando nació muchas amistades se solidarizaron con mi familia y le enviaban cremas y otras medicinas. Me gustaría ayudar a esta señora. Por favor escríbeme y déjame saber a quién se le hace llegar la contribución.

Cmario.

18 Abril, 2016

Carlos,
una buena manera de contar mejor la historia, de hacerla más amplia y completa, es entrevistar a las autoridades del pueblo, sobre todo a quienes tienen que ver con la asistencia social y especialmente a los médicos, tanto al médico y enfermera de la familia, como los que trabajan en el policlínico más cercano,
saludos, Cmario.

Leí la historia hace días y me noqueó… pobre mujer, qué triste y duro su abandono, su desamparo… Este reportaje y el del internacionalista muerto por ébola han sido de las cosas de Cuba que me dan dolido tan hondo como si fuese yo la sufriente… me parece tan tremendo que ni siquiera sepa leer o escribir, para que al menos tuviera un alivio en la lectura… en fin, por favor, cómo puedo ayudar, no vivo en Cuba, pero tengo toda mi familia allá y viven en La Habana, a través de ellos, puedo hacerle llegar alguna ayuda, lo que sea, algo… Quiero estar segura que todo lo que se le haga llegar sea para ella, por favor este es mi correo personal, si se define la forma segura de canalizar los aportes para Milagros, me dejan saber… aduchasanchez@gmail.com

Carlos Alejandro

18 Abril, 2016

Acabo de entrar. No había logrado conectarme a Internet desde que OnCuba publicó el reportaje. Me conmueve que tantas personas de todas partes quieran ayudar. Estoy pensando cómo se puede hacer llegar la ayuda de la mejor forma posible. Ahora bien, creo que la prioridad ha de ser que Milagros recobre la vista. Ayer, una maestra de Guaracabuya se brindó para enseñarla a leer y escribir gratuitamente después que sea operada. Todo el mundo en todas partes quiere ayudar. Y vamos a ayudarla. Mantendré a tod@s al tanto. Gracias por leer. Gracias por conmoverse.
Por cierto, Dita, el DVD que ves en la foto pertenece a un hermano de Milagros, a ese que la amenaza con “meterla en el asilo”. La historia pudiera ser más amplia, pudiera estar mejor contada, pero ninguna línea es falsa.

Orlando.

17 Abril, 2016

Si esta historia triste y desafortunada se hubiera dado en otro sitio del mundo no dudo que seria un tema a tratar en la mesa redonda de la television cubana y seria la antesala para acto seguido mostrar los logros de nuestro sistema de salud y seguridad social. Cuba esta impregnada de casos similares..abandono , indiferencia y mas.
Debieran los periodistas(si los dejan) tocar y denunciar mas sobre estos y otros temas de profunda sensibilidad a nuestra sociedad.
Hace poco Raul Castro a raiz de la visita de Obama respondio a una pregunta sobre derechos humanos…quieres mas derechos humanos que educacion y salud gratuita para todos….estoy escuchando eso desde que naci, parece que con eso ya se resolvio todo. Esta pobre señora es solo un ejemplo. Ya estoy hasta la coronilla de tanta mentira.
No quiero politizar esto, lo importante es ayudar a esta mujer.. pero como hacerle llegar la ayuda, diganme la via mas confiable y hago incapie ..Confiable.”

Yindra Ayube

17 Abril, 2016

Milagros es el ángel de su pueblo que mujer que fortaleza es hermosa aceptó a ser entrevistada y sueña ser abogada así será gracias por compartir su vida

Hola periodista,agradezco te sensibilicen los problemas sociales,y tambien que algunas personas puedan ayudar en el caso que narras,y hasta puedan pues no todo el que quiere puede.
Personalmente pienso que faltan algunos detalles y seria bueno volver a escribir sobre esto cuando ya los hayas descubierto.En esta conmovedora y sensacional historia hay una victima y muchos victimarios,no puede echarse la culpa ni al sistema de salud ni mucho menos al gobierno cubano.Esta persona sufre una enfermedad que en Cuba la padecen muchisimos cubanos y se atienden sin ningun tipo de problemas,aunque es una enfermedad poco frecuente asi como otras enfermedades.Me extraña que si lo que te dijeron es verdad,la madre haya podido desplazarse en la forma que cuentas, hasta un consultorio medico,señal que de que esta cerca y sin embargo la protagonista de tu historia ho este dispensarizada y atendida,aunque sea minimamente.
Me preocupa mucho que esas donaciones y ayuda que los comentaristas van a brindarle no lleguen a Milagros,si no ha llegado la ayuda mas cercana que es la de un medico de familia,de un rehabilitador de un maestro,que todos sabemos se desplazan hasta las casas,cuando asi se requiere.
En que parte de Guaracabuya vive esta persona?,alli se realizan eventos como el de Ada Elba,viven personas cristianas,viven personas maravillosas que estoy segura hubieran querido y podido mejorar la situacion de Milagros.Algo fallo en todo esto,y solamente pensando en las caracteristicas del cubano: solidario con sus vecinos,con los debiles y necesitados ,desde tiempos remotos y no desde el 59,creo que hay algo que no fucniona en esta historia.Con quien vive ella que es ciega?,quien utiliza el dvd que se ve en la fotografia?,por que esa persona con un equipo que cueta comprarlo ni siquiera puede buscar ayuda en las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales?.
Sinceramente,quiero la historia bien contada.

Alberto

17 Abril, 2016

Muchacho mereces el mayor de los reconocimientos, que gran trabajo has hecho, tan grande que ni siquiera imaginas. Yo casi no podía escribir de la mezcla de sentimientos encontrados en mi pecho. No quiero mezclar en absoluto la política con esto tan desgarrador, pero es imposible, este también en uno de los frutos de nuestra “maravillosa” Revolución.

Liena M.

16 Abril, 2016

Carlos, la gente se espanta frente a la enfermedad, y más aún frente a la pobreza. A Milagros le tocó demasiado de ambas. MUYYYYY BUEN TRABAJO!!!!!!!!!!!!

Guillermo rojas leon (guillito)

16 Abril, 2016

Chama soy guillito de guaracabulla buen trabajo muchacho cuenten con mi constribucion economica escriveme a este correo guillermo.rojas89@yahoo.com y ahi nos ponemos de acuerdo.

La verdad se le rompe a uno el Corazon con tan triste realidad..nadie ya podra devolverle a la señora su Vida…Tanta Soledad… pero me gustaria ayudar aunque sea algo..por favor publiquen la direccion

LauraRF

16 Abril, 2016

Carlitos, mi niño, qué bueno tenerte tan cerca. Este trabajo lo lei antes de que lo acabaras y desde las primeras líneas sentí un estremecimiento doloroso, de esos que suelen enfermarte el alma. Eso es periodismo, lo demás es bobería. Te quiero, te amo…. Hay que vigilarte de cerca, que aún no sabes el talento que tienes…

ALAIN DOMINGUEZ

16 Abril, 2016

GRACIAS MUCHACHO POR ESTO TAN HERMOSO Q HAS HECHO ERES UNO DE ESOS TALENTOS Q SALEN DE CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO Y Q PLACER PARA MI Q SEAS DE MI TERRUÑO

yo soy sobrino de ella m consta lo q se dice aqui solo con la duda de como pudo suceder lo de su enfermedad opino q si alguie le quiere ayudar con alguna contribucion s la hagan llegar a BRUNO GERRAS (CLOTE ) el unico de sus hermanos q es coherente y gente seria tio mio,.. tambien yo soy de guaracabulla hijo de “cacaseno^ estoy en ecuador hace ya 5 años mis sueños son llegar a eeuu si eso se da sere fiel contribuidor a esa noble causa q es la familia agradesco a carlos alejandro este hermoso comentario y a toda persona q se sume a esta necesaria ayuda

Juan Carlos Roque Alonso

16 Abril, 2016

Carlos, te confieso hermano, en mis tantos años como periodista no habia leido una entrevista que me impactara tanto como esta. Gracias hermano por sacar a la luz a esta mujer. Gracias por el enorme corazón que tienes plantado en el centro del pecho.

Gracias Carlos Alejandro por sacar a Milagros de la oscuridad. Le has devuelto un poco de luz y haz hecho lo que poco somos capaces de hacer: Superar miedos y prejuicios .

Esta senora necesita ayuda como la necesita este pueblo perdido en el abandono donde la pobresa se puede apreciar desde que tu caminas por sus calles y de estos hay muchos en cuba que falta hace otra revolucion .

Como se puede ayudar si no pones la direccion de esa pobre señora? Escribela aqui para poder enviarle. Mas importante aun es que alguien alla le,pueda administrar las cosas que se le mandaran, pues si ella no ve, los prientes van a acabar y ella no tendra nada

Es primordial que el gobierno, la asistencia social, y otras instancias se sensibilicen. Ojala y este medio les llegue a ellos. Porq la ayuda nuestra sera solo un alivio…

Carlos Alejandro Rodriguez , en Facebook busquenlo el es ademas del autor un joven honrrado de buena familia , soy de ese pueblo y ayudare un poco , no nucho pues toda mi familia esta alla y la situacion no es la mejor . Pero nunca habia podido mirar a esa mujer hasta este dia

Beatriz Bigorra

15 Abril, 2016

Inconcebible en la “superpotencia medica”, que abandono, que disciminacion, pobre mujer estigmatizada desde que nacio y se evidencia la falta se sensibilidad de los medicos y del sistema de seguridad social que casi no existe. Me comunicare contifo para hacer algun aporte

NO LE ECHEMOS LA CULPA A LOS MÉDICOS POR FAVOR ,EN ESE CASO LO QUE NO HAY UNA COMUNICACIÓN ADECUADA CON LAS AUTORIDADES DE ESE LUGAR QUE DEBEN OCUPARSE DE ESE CASO, ESTOY SEGURO QUE NINGÚN MEDICO SE NEGARÍA A ATENDERLA , ATENDEMOS A CUALQUIERA, TENGA LA ENFERMEDAD QUE TENGA, ESO NO LOS ENSEÑAN EN LAS FACULTADES DE MEDICINA

Ya verán q cuando comiencen a llegar las donaciones y el $$$ como aparecen los familiares, “amigos”y hasta “doctores”.Pobre mujer

Isabel Maria

15 Abril, 2016

Me gustaria la direccion completa del lugar donde vive y como se puede llegar hasta alla desde sancti spiritus, que triste que estas cosas ocurran, espero respuesta.

Daima Cardoso Valdés

15 Abril, 2016

Historias como estas dejan el corazón helado. No puedo creer- pero es cierto- que tanto desamparo se acune en mi Cuba después de más de 55 años de Revolución. Dónde está la acción de terreno que tiene que hacer el médico de su Consultorio. Cómo puede suponer alguien que con 240 miserables pesos se puede vivir en la Cuba de hoy, llena de tantas y tantas necesidades. Es formidable Carlos que crees la vía para ayudar a esta cubana. Gracias por el material. Gracias por existir.

Maivi de Guaracabulla

15 Abril, 2016

Ale , busca el medico que la atienda , busca el carro que yo lo voy a pagar
7862619935 , maivi151007@gmail.com avisame para que ella la vea un oculista , yo le mande unas cremas , pero tu sabes que mi familia es enorme

Ratsei Molina

15 Abril, 2016

Mi sobrino padece de esa enfermedad. Me gustaría ayudar a milagro en algo. Si pueden por favor algún dato para contactarle aquí está mi correo. Gracias.

Reinier

15 Abril, 2016

Esta historia también es Cuba… hay olvidos, desatenciones, discriminaciones, dolores que no nos pueden ser ajenos. Estemos donde estemos. Algo hemos de hacer para transformar si no se puede el mundo, al menos la realidad más próxima. Gracias On Cuba por estas historias que seguimos esperando en la prensa “anquilosada” y de “consignas”. Felicidades a Alejandro.

Por dios, que caso mas triste!!! Y pensar que ella no es la única. Pero lo peor es que no tiene el apoyo de la poca familia que le queda, sus hermanos.

Cuco Veneno

15 Abril, 2016

Debería ser una contribución en especie, dinero no le serviría de mucho a esta señora. Por favor, puedes poner (responder aquí) alguna dirección en Cuba a donde enviar cualquier tipo de donación, u otro contacto? En Cuba hay miles de caso menos, igual o más tristes, pero muy bueno este trabajo y ojalá que la sensibilidad no quede solo en letras.

¡Apabullante y desgarrador! ¡Felicidades al autor!

Aristides

15 Abril, 2016

Carlos, escribeme, voy a intentar ayudar $ mensualmente a milagros.
netodig@netosoft-project-group.com

Que historia triste, pero porque el medico de la familia , los trabajadores sociales no se ocupan y la llevan al oftalmologo,yo creo que a partir de este trabajo ese ser humano va a tener la atención que requiere , yo misma si estuviera en cuba me iba a ocupar de eso ,pero estoy de mision en brasil muy lejos,que alguien vaya aVla direccion municIpal de salud y de parte de esto, seguro resuelve

Una historia como para ponerla en un marco.

Cómo me pongo en contacto contigo Carlos Alejandro para hacerlo llegar a Milagros. Quisiera que fuera a través de ti.Vivo en Cuba pero muy lejos de Guaracabuya. Quisiera poder ayudar aunque fuera mínimamente.

Casos como estos mas que lastima dan verguenza. Miles de medicos cubanos en los confines del mundo y que no haya uno en Guaracabuya para atender a esta mujer. Mucha solidaridad hasta con el pipisigallo y por un simple burocratismo esta mujer tiene que depender de 240 miseros pesos y eso si el hermano lo desea. Carlos Leandro, como ayudarla?,

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