Muere en Cuba el “prisionero 88” de Auschwitz

Sigmund Sobolewski, el “prisionero 88” del campo de concentración de Auschwitz, murió en un hospital cubano a los 94 años a causa de una neumonía, según anunció uno de sus biógrafos, el periodista canadiense Byron Christopher.

Sobolewski, cuya esposa Ramona nació en Cuba, falleció el lunes en la ciudad de Bayamo, al sureste de la Isla. Hasta allí se había trasladado hace cuatro años procedente de Canadá, país en el que residió durante varias décadas dedicado al negocio hotelero.

Conocido como el “prisionero 88” por su orden de entrada en el campo de concentración, fue recluido en Auschwitz cuando tenía 17 años por su vinculación al Ejército de Polonia. En ese lugar pasó cuatro años, según explica Christopher en una investigación publicada en su página web.

Tras el fin de la II Guerra Mundial, Sobolewski destacó por su lucha contra los grupos negacionistas del Holocausto y los movimientos neonazis.

El fallecimiento de este superviviente “es una noticia bastante triste porque quedan cada vez menos testigos de aquella historia terrible de Europa”, declaró a la agencia EFE el jefe de la sección política y económica de la Embajada de Polonia en Cuba, Adrian Chrobot.

“Lamentamos la muerte de una persona tan activa después de la guerra, que contribuyó a que el mundo se entere de los hechos terribles cometidos por los alemanes en la Polonia ocupada durante la II Guerra Mundial”, aseveró el diplomático polaco.

Los restos de Sigmund Sobolewski, quien también padecía la enfermedad de Alzheimer, fueron cremados en Cuba y su familia tiene previsto trasladar las cenizas a Canadá, según su última voluntad.

Una vida contra el Holocausto

Sigmund Sobolewski nació en la ciudad polaca de Toruń en 1923. Tras ser detenido y enviado a Auschwitz a los 17 años, en 1940, prestó servicio como traductor por su dominio del idioma alemán.

El "prisionero 88". Foto: The Fort Macleod Gazette.
El “prisionero 88”. Foto: The Fort Macleod Gazette.

“Sobreviví también porque era joven”, comentó en una ocasión Sobolewski. “No me di cuenta de la gravedad de lo que estaba pasando, la mayoría de las personas que sobrevivieron eran gente sencilla, obreros, campesinos de pueblos polacos que no sabían leer y escribir, pero que estaban acostumbrados al trabajo duro. Abogados, médicos, técnicos, graduados universitarios: muchos de ellos después de tres o cuatro semanas en Auschwitz se suicidaron porque se dieron cuenta de que sus posibilidades de sobrevivir eran muy, muy escasas.”

Cuando la revuelta de un grupo de prisiones judíos en Auschwitz-Birkenau, el 7 de octubre de 1944, Sobolewski estaba en la brigada de bomberos y se le ordenó apagar el fuego provocado por la explosión de un crematorio. Fue testigo de la ejecución de centenares de judíos en represalia.

Al finalizar la guerra se estableció en Canadá, donde fue conocido como Sigmund Sherwood o Sigmund Sherwood-Sobolewski. A partir de entonces se convirtió en activista contra el neonazismo y un acusador de los horrores del Holocausto. Participó en actos masivos, organizó homenajes a las víctimas y dictó conferencias.

En 1990 volvió a Auschwitz-Birkenau para hacer campaña por la creación de cuatro “jardines de meditación” en ese campo de la muerte. Un año después estuvo entre quienes acusaron en Chicago al cardenal polaco Józef Glemp, de visita allí, de ser insensible a los sobrevivientes del nazismo.

Sobolewski viajó por todo el mundo narrando sus experiencias en Auschwitz y advirtiendo contra la negación del Holocausto y sobre los peligros de su regreso si la humanidad borraba su memoria. Su vida fue el tema de varias biografías, entre ellas “Prisionero 88: el hombre en rayas”, de Rabbi Roy Tanenbaum.

EFE / OnCuba

Comentarios

El pobre salio de un campo de concentracion para entrar en otro,que ironia tiene la vida verdad?

Bienvenido

10 agosto, 2017

Hay que averiguar si el polaco antes o despues de la demencia se quedo sordo…Al parecer han empezado a experimentar un arma subsonica que le destruye el aparato coclear a los empleados de Obama y Tadeu,que se estan quedando sordos como tapias en agradecimiento por el restablecimiento de relaciones diplomaticas.Ya el departamento de estado ha obtenido una comunicacion del senor Parrilla donde orienta a sus diplomaticos en USA a usar tapones en los oidos las veinticuatro horas del dia.

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