Este 2014 parecía ser un año de grandes expectativas para el deporte cubano, un año que avizoraba contratos para muchos de nuestros atletas y el inicio de una nueva etapa en este sector para Cuba. Pero la realidad fue otra y, tras 12 meses de puesta en vigor la Nueva Política de Remuneración, solo cuatro peloteros marcharon a certámenes foráneos.

En septiembre de 2013 fue anunciado el tan esperado paso que eliminó las trabas legales para que los deportistas cubanos pudiesen ser contratados por ligas profesionales de todo el mundo, y el funcionamiento pleno de esta posibilidad quedó fijado para el mismo mes de enero de 2014.

Junto a esta importante medida, se incrementaron los salarios de los deportistas de alto rendimiento y sus entrenadores —sustituyendo así la Licencia Deportiva—, y se estipuló que los premios en metálicos obtenidos en certámenes internacionales serían repartidos íntegramente entre los atletas y sus equipos técnicos. Hasta ese punto todo marchaba de maravillas.

Según cálculos realizados por el INDER, el organismo dejará de recibir por ese concepto un estimado de 337 mil CUC anualmente, y solo en el primer año de la política el Estado cubano destinó más de 75 millones de pesos a los salarios de los deportistas, acorde con lo establecido en las diferentes categorías de remuneración.

A pesar de que la fecha inicial prevista por la resolución indicaba que las nuevas disposiciones entrarían en funcionamiento desde enero, especificaciones del Consejo de Estado dieron como plazo hasta el 30 de marzo de 2014 para elaborar la documentación necesaria y poner a punto todos los detalles del nuevo sistema.

Finalmente, en el mes de abril, los atletas recibieron —incluyendo los tres meses anteriores de manera retroactiva— el pago prometido.

Por entonces se pudo conocer que una de las principales demoras para el erogar los salarios fue la confección y actualización de las listas de cobro por cada una de las 43 federaciones deportivas asentadas en el país, máximas responsables de presentar dicha información y más tarde gestionar los posibles contratos para los atletas que representan.

Sin duda, esta ha sido una acertada decisión con excelente acogida entre los cubanos y muy esperada por los atletas, quienes han expresado en múltiples ocasiones su satisfacción por las nuevas condiciones. Sin embargo, otra es la visión de lo sucedido con las contrataciones.

Hubo que esperar hasta el segundo semestre del año para ver concretados los primeros acuerdos y únicamente el béisbol se vio beneficiado con la Nueva Política, pues la cuarteta de peloteros —Yulieski Gurriel, Frederich Cepeda, Alfredo Despaigne y Héctor Mendoza— contratados por el Béisbol Profesional Japonés (NPB) fueron los únicos arreglos realizados por los especialistas del INDER.

Aunque tal morosidad podría parecer incapacidad de los diversos federativos, lo cierto es que buena parte de ellos han recibido solicitudes extranjeras para contar con los servicios de los cubanos, pero aún no han recibido la luz verde para iniciar conversaciones serias. En tanto, los deportes colectivos (baloncesto, balonmano y voleibol) fueron los más solicitados en los meses anteriores.

En el caso de balonmanistas y basketbolistas, sus respectivas federaciones poseen ya varias solicitudes de contrato, las cuales se han visto aplazadas por cuestiones ajenas a los propios Presidentes, quienes no poseen autoridad para iniciar, o bien aceptar, propuestas de contratación.

La MLB, un caso aparte

En cuanto fue anunciada la nueva posición de Cuba en torno a la contratación en el exterior, todos los ojos se voltearon a la Major League Baseball (MLB), institución que desde entonces fijó su postura al asegurar que aplaudían la decisión cubana, pero la organización se mantendría apegada a las leyes estadounidenses como siempre ha sucedido.

No existe otra liga fuera de la Isla, ni otro deporte, donde hayan participado y triunfado tantos jugadores cubanos, algunos de ellos convertidos en verdaderas leyendas de este deporte. Sin embargo, la inclusión de nuestros peloteros está mediada por las regulaciones del bloqueo, convertido en Ley desde 1996.

En fecha tan reciente como el pasado miércoles 17 de diciembre, la novedad del inicio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones destapó una ola de especulación sobre futuras negociaciones entre la MLB y la isla caribeña. Pero una vez más la Oficina del Comisionado de las Grandes Ligas volvió a pronunciarse, y se limitó explicar que seguirían de cerca los acontecimientos e informarían oportunamente a sus equipos de los cambios, si es que estos se producían.

El béisbol de Las Mayores constituye hoy el mercado natural de los más talentosos beisbolistas cubanos, y un acercamiento y normalización de las relaciones entre ambos países podría significar el retorno de Cuba a este certamen, del cual ha sido parte por más de un siglo.

Además, un futuro acercamiento reforzaría las nóminas de los equipos cubanos a los máximos eventos internacionales (especialmente los Clásicos de Béisbol) con figuras que hoy forman parte de los equipos que integran los Juegos de Estrellas de la MLB.

En cualquier caso, aunque parezca ingenuo y repleto de trabas internas, el mecanismo ya no se atasca —al menos de forma visible— en Cuba, pues el INDER y el Estado, desde hace más de un año “pasaron la bola” a sus vecinos.

¿Qué piensan los cubanos del deporte en 2014?