Escambray

Hay quien le dice “sierra”, pero una sierra es una cordillera pequeña. En realidad, se trata de un macizo montañoso que lleva el nombre aborigen de Guamuahaya. El Escambray es una porción de tierra ubicada en el centro de la Isla que se yergue en picos, y se despeña en barrancos y cascadas. A sus pies, la villa colonial de Trinidad, y los pueblos de Cumanayagua y Manicaragua. Por la costa sur discurre la recién remozada carretera, cuyos puentes curvos rebasan las playas de piedra y sedimento, donde desembocan en el Mar Caribe los urgentes ríos escambrayanos. La mayor elevación es el Pico San Juan, con 1140 metros. Del lomerío, el hombre extrae café, madera y miel, y en sus entrañas se encuentra el yacimiento de uno de los cuarzos más puros del mundo.

Tres provincias comparten esta geografía: Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spíritus, pero todos los caminos conducen a Topes de Collantes. Allí se encuentra desde mediados del pasado siglo el monumental sanatorio de tuberculosis, hoy Kurhotel Escambray. A menos de dos horas de marcha, se llega a los saltos Vegas Grandes y el Caburní. Un tanto más alejados –accesible preferiblemente en vehículo– las cascadas de Guanayara y el Nicho. Este último es uno de los sitios de acampada más populares entre la juventud cubana. El Escambray se pasea en camión o en jeep, pero se conoce andando senderos que llevan a cuevas, a saltos de agua, a los bosques, y a la casa del campesino donde se tuesta al sol el grano del cafeto, o zumban las abejas sobre el panal cercano.

Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí
Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí

Los ríos Guanayara, Negro y Jibacoa alimentan el embalse Hanabanilla. En sus aguas hay pesca y paseos en bote; en sus riberas: excelentes senderos para practicar trekking. Son una experiencia las noches en el hotel Hanabanilla, donde se mezclan la imagen de un cielo oscuro y estrellado con el extraño sonido –futurista acaso– de los generadores de la mayor central hidroeléctrica de Cuba. A continuación, tras un acopio de paciencia o de espíritu madrugador, contemplar el amanecer desde el balcón será otra sensación inolvidable.

Porque el Escambray se vive con los cinco sentidos. Sabe a café serrano, a fruta fresca y a comida hecha con ingredientes naturales. De noche se escucha el canto de las cigarras. De día, el repicar de un pájaro carpintero y el viento se cuelan entre los árboles del bosque. El paisaje se enturbia a veces, pero no es neblina, sino una nube traviesa que envuelve la montaña y se marcha como mismo llegó. Uno se queda andando entre helechos arborescentes, envuelto en el olor húmedo del eucalipto, del pino, y de mariposa blanca. Luego, la sensación de agua limpia del arroyo que se escapa entre los dedos.

Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí
Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí

 

Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí
Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí
Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí
Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí
Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí
Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí

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Comentarios

leduar

1 abril, 2015

A tanta belleza como la que describes hay que agregarle su singularidad geológica. El Escambray es un pedazo de Yucatan adosado a Cuba; el cual se formó originalmente adjunto al margen caribeño del Golfo de México, y llegando a su posición actual al final del Cretácico; es decir alrededor de 60 millones años coincidiendo con la extinción de los dinosaurios

agniel

1 abril, 2015

Muy bello lugar, viví allí por más de 30 años. A veces, cuando llevo tiempo si ir a cuba, sueño con esa aroma de natura que rodea mi casa entre tanto lomerio. Gracias por compartir el artículo.

Julia Alvarez

3 abril, 2015

Hermoso lugar

Leduan

3 abril, 2015

las fotos, impresionantes, me hiciste recordar muchas veces que estuve ahí, pero vi las fotos y de pronto me pareció mucho mas bello que como yo lo habia mirado, sencillamente un bello trabajo, bien escrito, y casi puedes sentir el aire caminando de nuevo por esos senderos

yordan

3 abril, 2015

felicidades por las fotos

Selene López Quiñonez

3 abril, 2015

Aun no conozco Cuba, pero sus reportajes y lo poco o mucho que he buscado de su país me han enamorado, Felicidades por sus reportajes, por su país, que siempre sucuceda lo mejor.

mayer marquez

4 abril, 2015

naci alli y me crie´hasta los 4 años, pero pasaba todas mis vacaciones en el pico san juan, correteando montes, cafetales y rios…y siempre digo que no voy a morir sin antes no volver a ese lugar tan maravilloso, con tanta naturaleza linda…

Yurisdan

30 abril, 2015

Me gustó muchísimo tu escrito Carlos Ernesto, excelente, cada detalle me hacía volver y estar allí por todos esos lugares… estuve andando por esos parajes junto a ti pues me crié en ellos, yo era de Manicaragua, ahora Cienfueguero, he estado en el Hotel hanabanilla, bajé a la hidroeléctrica que comentas y el año pasado subí el Pico San Juan hasta el mirador jeje, todo lo que imagino hayas hecho tú… gracias por el post.!!!

rodney

31 mayo, 2015

gracias por describir de forma singular el paisaje que existe en la zona, lo mas impresionante es disfrutar al sur el mar y a tus espaldas,el imponente macizo Guamuhaya.

Lo acabo de leer con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. Me encanta y me emociona leerlo. Parte de mi infancia transcurrió en el monte. Escuchando estos bellos sonidos, oliendo este aroma que tan bien describes. Estas sensaciones no se pueden olvidar. Sé que mi vejez será en Cuba rodeada de esta naturaleza. No puede ser de otra manera.

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