Importaciones: lo urgente y lo estratégico

Durante casi más de cincuenta años, en todas las estrategias económicas implementadas, la necesidad de la sustitución de importaciones ha figurado como un elemento esencial de las aspiraciones de crecimiento y desarrollo de Cuba.

Hace unos días, en la reunión del Consejo de Ministros, las dificultades con la importación vuelven a aparecer como uno de los factores que obstaculizan los propósitos productivos del país. Lograr importar es hoy una urgencia; importar para crecer, importar para exportar.

Esta historia comenzó hace ya mucho tiempo, cuando la Corona de Castilla decretó el monopolio comercial sobre sus colonias de América y solo permitió a los puertos del sur de España el comercio con sus nuevas posesiones. Desde entonces las importaciones han sido decisivas para la dinámica de nuestra economía. Casi desde entonces comenzó en Cuba el “comercio de rescate” –la “importación por la izquierda”, diríamos en la actualidad– ante la incapacidad de la corona de surtir de los productos necesarios a la Isla.

Lo cierto es que la dependencia de las importaciones ha sido y es una característica estructural de la economía cubana desde antes de 1959. Su condición política de colonia y su condición geográfica de isla y territorio pequeño, junto a aquella otra de ser un país económicamente atrasado, con una débil industria y una agricultura mucho más dedicada a cultivos de exportación que al mercado doméstico –pequeño en sí mismo–, hizo que la economía cubana desde sus orígenes “modernos” fuera altamente dependiente de todo tipo de importaciones.

Desde 1960 y solo con una excepción en uno de los años de esa década, el balance comercial de bienes de Cuba ha sido negativo.

Luego, en la primera mitad del siglo XX, la cercanía a la economía más poderosa del mundo, la subordinación política a los intereses estadounidenses, los llamados “Tratados de Reciprocidad” y los fuertes intereses de una burguesía comercial importadora, permitieron la consolidación de esa “cultura de la importación”. Práctica que se profundizó años después con la ventajosa relación comercial que mantuvo Cuba con la URSS y los países del Campo Socialista, mediante créditos a la importación, precios resbalantes y una decisión política de garantizar los suministros necesarios a la naciente economía socialista isleña.

Si bien es cierto que en la primera mitad del siglo XX, en términos de política económica, las estrategias de sustitución de importaciones estuvieron prácticamente ausentes y que la llamada “industria nacional” apenas tenía espacio para sobrevivir a partir del esfuerzo de algunos industriales cubanos y de las filiales estadounidenses en la Isla, sobre todo concentradas en la capital del país, otra realidad muy distinta fue la existente a partir de 1964 en Cuba, pero especialmente a partir de los años 80.

Fue entonces cuando se invirtieron centenares de millones de pesos en la expansión del sistema industrial nacional, se creó una industria relativamente poderosa y mejor distribuida en términos espaciales. A pesar de ello, el síndrome importador permaneció prácticamente inalterable.

También es cierto que son historias diferentes, que responden a factores también diferentes, en condiciones muy diferentes; pero el resultado, en términos de dependencia importadora ha sido el mismo, y quizás eso es lo paradójico de la situación.

Sin duda una de las causas de esa dependencia importadora fue la propia estructura vertical de nuestro sistema industrial, un muy poco desarrollado tejido productivo, su gigantismo y su falta de complementariedad. También influyó la incapacidad del sistema de planificación para poder captar y resolver las múltiples relaciones entre todas la empresas estatales cubanas y lograr de esa forma aprovechar mejor las posibilidades nacionales. Habría que sumar la “facilidad para importar” que la distorsión cambiaria (la relación entre el rublo convertible y el peso cubano) propiciaba ya en aquellos tiempos.

Luego, el llamado Período Especial, por eso de que toda crisis es una gran oportunidad de cambio y mejora, parecía propiciar que la cultura importadora perdiera espacio ante la cultura productora, más que todo porque apenas había recursos para importar lo esencial.

Pero tampoco funcionó y solo podemos identificar algunos ejemplos exitosos como el del turismo y su esquema de prefinanciar producciones competitivas para el sector a través de FINATUR, un loable esfuerzo por encadenar la producción nacional a la expansión del sector.

Por eso de ser un país de extremos, hoy en Cuba importamos aire (latas y botellas) para vender luego cervezas en el mercado nacional y rones en el mercado nacional y extranjero. La capacidad para conseguir importar botellas se ha convertido en un cuello de botella para la comercialización del que es hoy el mejor ron de Cuba, el Ron Santiago, que reposa añejándose en la solera Don Pancho de Santiago de Cuba pero no aparece en los comercios y tiendas de los aeropuertos cubanos.

Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida.
Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida.

Sin embargo, a mi mente vienen los proyectos de construcción de la fábrica de latas y de la fábrica de botellas, todos con inversión extranjera, todos demorados, todos necesarios.

¿Cuánto ha costado la demora? Pues sumemos año a año el valor de la importación de botellas vacías y de latas y por ahí anda. Solo la marca Havana Club exporta 4 millones de cajas de botella de ron al año, así podemos tener una idea.

Pero más allá del hecho puntual, lo que resulta indiscutible es que importar será algo de lo cual no podremos prescindir, aun cuando algún día logremos una estrategia exitosa de sustitución de importaciones.

Lo otro que resulta determinante es el tipo de bienes o servicios que se importan: ¡Dime lo que importas y te diré lo que eres!, pudiéramos decir. En el caso de Cuba la estructura de las importaciones por tipo de bienes se ha comportado de la siguiente forma:


¿Qué nos dicen los datos?

1- Que en los años que van entre 2011 y 2016 hemos perdido más de 2,300 millones en importaciones.

2- Que las importaciones de bienes de consumo han crecido durante este período.

3- Que las importaciones de bienes de capital también han crecido.

4.-Que el peso en la reducción de las importaciones se concentra en los bienes intermedios.

El comportamiento creciente de los valores de importación de bienes de consumo y bienes de capital es cierto que puede deberse a cambios en los precios de estos; pero también refleja la imposibilidad de reducir el consumo así como la dependencia que este tiene de la importación. En el caso de los bienes de capital –y esta es una muy buena noticia– ese incremento se debe también a políticas asociadas a inversiones importantes para el desarrollo del país.

Los bienes intermedios son bienes generalmente utilizados para producir otros bienes, para completar procesos productivos.

Entonces es posible darse cuenta de lo crítico de la situación, en un doble sentido, de una parte porque esa categoría, que permite cerrar o completar ciclos de producción, se ha reducido en casi un 50 por ciento (lo que en parte puede explicar la reducción de los volúmenes de exportación); de otra, porque a pesar de esa reducción, los bienes intermedios importados siguen siendo más del 50 por ciento de nuestras importaciones, lo que puede explicarse por la debilidad y falta de complementariedad de nuestro sistema productivo.

Esto último también nos permite entender cuán crítica para nuestras aspiraciones de crecer es la situación de los adeudos a suministradores extranjeros y entender las palabras, más de una vez repetidas por las autoridades cubanas, agradeciendo la comprensión de aquellos ante la demora en los pagos.

Sin embargo, también los suministradores enfrentan problemas con las fábricas que los proveen y con sus bancos que financian la producción de esos bienes.

En Cuba necesitamos un política industrial que en el mediano y largo plazos permita cambiar esta situación; pero en el corto plazo, lo cierto es que la importación de bienes intermedios es vital para la economía nacional ante la secular debilidad del sistema productivo cubano.

Ese ciclo –importar-producir-exportar-importar– puede ser un círculo perverso o un círculo virtuoso.

La batalla se gana en la eficiencia en el aprovechamiento de lo importado y en la capacidad para convertir una parte de esos bienes en productos exportables. Mientras no se logre, estaremos encerrados en ese círculo perverso.

Convertir en virtuoso ese círculo, no es el más fácil de los ejercicios, requiere de cambios importantes, más bien decisivos en las “reglas del juego”, cambios que abarcan a todos los agentes económicos, que generen incentivos para la producción nacional y la exportación. Requiere también de tiempo, el más escaso de todos los recursos con los que cuenta el ser humano.

En la historia de la economía nacional, el debate entre el “síndrome importador” y la necesidad de producir internamente lo que necesitamos ha estado siempre presente, el desenlace casi siempre ha sido favorable al primero.

La solución no está en exigir y esperar cambiar la mentalidad de ser importadores a ser productores y exportadores; la solución está en generar las políticas adecuadas para que ese cambio se produzca.

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Comentarios

eloy dominguez

30 abril, 2018

cuba sigue exportando alcohol,mientras el proletariado cubano tiene que ver como los hogares se les vienen encima sin poder hacer mucho,los alimentos y medicinas siguen estando en falta,unale la currupcion,la apatia y el envejecimiento poblacional.el dia a dia del cubano es con dolor.

Estan al tanto lo que importan los encargados de las TRD en cuanto mercancias de bienes de consumo sin calidad, el caso de la ropa y la cantidad de bebidas y licores extranjeros en un paìs que necesita comida y no alcolizar a sus ciudadanos. En que medida las comisiones d eproveedores, reglos e invitaciones a funcionarios de los organismos y OSDE que tienen qu ver con ello estan implicados y favorecidos en sus intrereses personales que no son los del país. Es decir que hasta la importación de bienes de consumo tiene probelmas. Cómo se explica que personas comprando en Panama, ecuador, rusia, paìese del Caribe, puedan traer coas de mayor calidad y se vendan a precios mejores quel gran comercio estatal, no le hechen la culpa a un Estado anonimo , todo esot tiene nombre , apellidos, familias y amigos bien conocidos, nada tiene qu ever con el bien publico que se dice defender

Rigo el “bibo”

30 abril, 2018

Muy acertado el análisis. Cuanto nos gustaría a los lectores ver un análisis similar de cuanto dinero se genera en Cuba en un año y a que se dedica. Pues pareciera que se depositan en un barril sin fondo. Son miles de millones cada año y el cuartico está cada día peor, no se invierte en nada grueso (a no ser algún hotel o campo de golf y pagar la deuda). Qué pasa con el resto??

Pandiame

30 abril, 2018

Hace pocas horas leí un artículo donde se relata que el mayor productor de carne de cerdo de la provincia de las Tunas ha sido arrestado. El hombre era delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular de Puerto Padre y era muy querido entre sus vecinos los cuáles recién lo eligieron en su circunscripción, además de por las autoridades que elogiaban su producción y que muchas veces le facilitaron lo necesario para incrementarla. Dedicado a este negocio desde antes del año 2003, tenía convenio con la empresa gubernamental porcina a la que le ha entregado durante todo este tiempo miles de cerdos y ha ganado gracias a su esfuerzo cientos de miles de pesos pagados por su único comprador, el estado cubano. El último lote, en enero pasado, entregó 1800 puercos de más de 100 kilogramos cada uno. Este campesino además entregaba al Estado 80 litros de leche diario. Ha caído en desgracia acusado de cohecho en una aparatosa operación policial que incluyó hasta algún dron según cuentan los habitantes de la zona.
Cuento esto para mostrarle al Señor Cordoví lo que es la economía, esto es economía y este es el país cuyo sistema económico usted defiende y al cuál busca soluciones artículo tras artículo.
La propiedad privada como generadora de bienestar y desarrollo para la sociedad debiera ser uno de los derechos consagrados en el futuro de Cuba y el Estado para crear los mecanismos jurídicos para protegerla y no para torpedearla cada vez que un ciudadano tiene algún éxito en su labor.
Con el tiempo este esforzado campesino y los trabajadores que le ayudaban y que han perdido su trabajo, hubieran sido capaces no solo de abastecer el mercado tunero y aportar al nacional, sino también poder quizás exportar ya como empresa, parte de su producción cárnica a otros países , esto mismo extiéndase a otros renglones de la economía y verán como la relación exportación-importación iba a resultar positiva, Cuba y su gente tiene potencial para eso y mucho más, pero con otro sistema, con el actual es misión imposible.

Livio Delgado

30 abril, 2018

Profesor usted me hizo recordar todos aquellos años que trabaje entre la fabrica de camiones Rosello y amistad Cubano Soviética con el motor Taino, creyéndome que la historia de la falta de industrialización nacional podría ser diferente con mí trabajo, aquellos años de la ANIR con las innovaciones y racionalizaciones con que nos entreteníamos mientras éramos jóvenes. Hoy, muchos años después, usted nos recuerda que Cuba sigue más pendiente que nunca de aquello que llamaban cadena-puerto-transporte-economía interna que traían las cosas de afuera. Pero Profesor la solución no esta en cambiar la mentalidad, es cambiar a los que piensan de esa forma y así salimos de los dos de un palo, pero mientras eso suceda que no me cabe duda que demorara un tiempo, me alegro poder leerlo y disfrute del magnífico Ron Santiago, aunque sea directo en la boca si no hay forma de embotellarlo.

javier

1 mayo, 2018

Profe me encanta leerlo, siempre me hace recordar por que me largue. El discurso de la exportacion y la importacion, no es mas que eso, (Discurso y palabras vanas) El problema nunca ha estado en lo que se importe o se exporte. Esta en lo que se dilapida, lo que se malgasta aun sin tenerlo, las malas politicas, las decisiones (fatales) sobre todo en inversiones sin estudios reales de Factibilidad (vaya como el Mariel, el canpo de golf de Pinar del rio, el hotel de 23, la manzana de Gomez “que no se me pega el nombre”, la UCI, los Gabinetes de Etecsa y otro par de miles de proyectos mas sin ton ni son, la refineria de Cienfuegos… etc….etc.. etc…), el proteccionismo de una industria totalmente inproductiva, la inflacion (falsamente) reprimida y a un coste estratosferico by the way. La burocracia, o mejor el exeso de burocracia (como guste) y las SA…. el exceso de SA, que nadie tiene idea de quienes son los duennos, que no le rinden cuentas al parlamento (ni a nadie), que nadie sabe si generan millones o si gastan trillones y mucho menos se sabe a donde van a parar esos millones… si a RAFIN a Panama a Andorra a Bahamas o a la conchinchina…..
No le llama la atencion que todas las empresas en Cuba son Sociedades ANONIMAS. (vaya que yo conozca, perdon por el absolutismo) en cuba no hay otro tipo de compannias (Ltd, Llc, SC, Corp, LP, PC, Inc., Co, SAS, SCA, SCS, SNC, SCOP…. y decenas mas de tipos de compannias que se usan en el mundo “sin necesidad de ser anonimas”)

Jose Ramon

2 mayo, 2018

Lo importante es la última oración. Por ejemplo, una política de que si Juan, Pedro y Ramón (tres cubanos de aquí o acullá) quieren poner una fábrica de botellas a tres cuadras de la fábrica de ron Santiago ¡Se lo permitam! Y con una política impositiva lógica y sin inspectores que busquen un soborno. Pero nooooo es mejor que vengan del fin del mundo y ponga la fábrica a mil kilómetros y luego se lleven las ganancias.
Peor que eso… Solo hace perdido el equipo de voleibol que teníamos…y si vienes a ver, la causa fue la misma.

Lazarito

3 mayo, 2018

Profe Cordovi mis saludos,Ud y yo sabemos,que el día que se le entregue al campesino cubano medios de producción modernos,se le dé plena libertad de producir y comercializar sus productos,se desaparezca de una ves por todas el ineficiente Acopio,yo le garantizo que en menos de 6 meses se acabó el hambre en Cuba y no va a ver qué importa ni una cebolla más de Chile,Guira de Melena,Quivican,Alquizar,Guines,Bejucal,Melena del Sur, y Nueva Paz poseen las mejores tierras productivas de este país,y tiene los mejores campesinos con experiencias dé siglos de generaciones dedicadas a las actividades agrícolas,démosle los recursos y veremos qué pasa.

Lazarito

3 mayo, 2018

Ahh y que disculpen mis amigos guajiros de San Antonio de los Baños que no los mencione en el comentario.

Lazarito

3 mayo, 2018

Tranquilo compatriotas para el año 2300 resolverán sus problemas económicos,y al Profe Cordivi no pierda más su tiempo y su gran inteligencia en resolver o analizar los problemas económicos de Cuba,que mientras ese sistema político predomine en Cuba,jamás verán prosperidad,Cuba y su economía es como un cancer en estadio terminal,que se mantiene con quimioterapias,Profe le propongo que se busque un buen contrato con la Universidad de Texas,que está buscando profesionales de habla hispana,agarre para acá y termine sus últimos días de vida,tomando Cerveza Coronas y comiendo barbecue texano,y tire Cuba a la mierda,que aquello no lo arregla ni Mandraca el Mago.

jose dario sanchez

3 mayo, 2018

por que este senor tiene que definir la etapa antes de la revolucion como “subordinación política a los intereses estadounidenses” y los de la etapa revolucionaria no de subordinacion politica a la URSS hasta que esta sucumbio y de total caos y miseria despues de eso y hasta nuestros dias ??Esta postura es necesaria para ser Leal y revolucionario ??

eduardo

3 mayo, 2018

Cual es el criterio que predomina en las importaciones de bienes de consumo en las TRD?, es indudable que hay un manejo corrupto y lleno de comisiones para el funcionario que realiza las compras o la gerencia responsable, pues no es posible que se llenen los anaqueles con productos de conservas españoles a altos precios como pimientos de piquillo, cebollitas y otros vegetales, muchas latas de tomate y de distintos tipos de salasa ¡Pero a que se le echa todo eso , si falta el plato principal¡ ; Sin embargo nada de ello responde a productos basicos para la alimentación en cuanto a carnes, pescados, cereales y otros productos que no son complementarios. Entonces no servimos tampoco ni para importar alimentos y continuamos gastando la poca divisa inutilmente

Carlos

3 mayo, 2018

Este articulo tiene que vincularse con el articulo de la corrupción, la cual nos permite explicar muchas de las causas a las que se le quiere dar una fundamentación economica, pero la raíz es del sistema politico burocratico centralizado con una alta dosis de corrupción a todos los niveles y esferas

Raul Valdez

3 mayo, 2018

En nuestro país al parecer solo lo macro es difinitorio, y solo el extranjero puede… Un país con tierras fértiles listas para alimentar a sus casi 12 millones y exportar en gran medida parte de sus producciones de alimentos. Pero es lógico que una agricultura cautiva sin posibilidad de crecer teniendo en cuenta que va dirigida al consumo interno y de aumentar dicha producción traería consigo que bajaran los precios y por lo tanto los productores trabajarían más y ganarían menos.. ah pero si le permitieramos a cooperativas o agricultores y campesinos no asociados su propia gestion de exportación de sus productos luego de cumplir con lo pactado con el país… no sería estimulante a un creciemiento de la producción???… Ahora si viene un galleguito o un estirado frances a “Invertir en Cuba” si se le permite que realice exportaciones de sus producciones… Por favor es hora dar el valor al trabajo del cubano que al final lo que produce tanto en bienes como en finanzas se quedan en nuestro país. Está bueno ya de entrar tanto extranjero a llenar sus bolsillos de nuestros escazos recursos y explotar a nuestro capital humano.

Ireneo

4 mayo, 2018

Profesor Triana, no se rompa tanto la cabeza. Mientras persistan las dificultades monetarias y financieras de nuestro país se anulará cualquier efecto positivo de las transformaciones emprendidas al modelo de gestión economica.

Mike L Palomino

4 mayo, 2018

Pandiame;
Lo que ha pasado con el porquero de Tunas es el resultado de un cambio de presidente; el de ahora bajó la cuchilla aún más que el anterior… que es mucho decir.

Pandiame

4 mayo, 2018

Hola Mike, el sistema no tiene remedio, allí el que progresa un poco, le pasan la cuchilla como tú dices y eso que el tipo era delegado municipal del Poder Popular, le vendía al Estado, además con una producción bastante considerable, que a lo mejor podían antes hablar con él para aclarar las cosas, pero ni eso, lo detienen para que sirva de ejemplo. Según leí en el artículo su abogado después de 10 días de detención no había podido acceder a su expediente, es vergonzoso lo que pasa allí. Saludos

CIPRIANO

5 mayo, 2018

Señor Pandiame, cómo puedo acceder al articulo que usted refiere?

Orland

6 mayo, 2018

El sistema tributario de Ecuador es lógico, bello y simplificado al maximo. El de Cuba está diseñado para aplastar al sector privado, que obligado a sobornar al empleado público justifica que se lo quiten todo y lo metan en la cárcel.

victor

6 mayo, 2018

En los primeros años del triunfo de la Revolución existía un slogan que decía “Consumir lo que el país produce es hacer patria” sin embargo hoy día en los comercios en cuc es muy efímera la existencia de productos de procedencia nacional. Pero incluso, increíblemente, los precios de estos productos, casi siempre, son superiores a los de los productos de importación.
En la zona de La Virgen de Camino, específicamente en el barrio de la Fernanda, estaba la Fábrica de latas, que por demás ofrecía opciones de trabajo, en diferentes categorías a muchos obreros.
El tema de las importaciones .por la izquierda merece todo un capítulo en nuestra economía, hoy día este tipo de importación está ocupando un lugar decisivo para la solución de los problemas elementales de la población: Ropa, artículos de aseo, efectos electrodomésticos, útiles del hogar, artículos de albañilería y plomería, piezas para vehículos rusos y americanos, hasta motocicletas de batería y cualquier cosa que pueda ser deficitaria en el mercado son importados por la izquierda y suplen el mercado nacional, no obstante las restricciones aduanales y la prohibición de la venta de estos productos. Mi pregunta es; ¿Valdrá la pena ponerle tantas restricciones a este tipo de mercado o será mejor convertirlo en un mercado lícito? Por una parte deja de ser para nuestra estructura económica un renglón importante de importaciones y además permitiría el ingreso de efectivos por impuestos adecuados de importación. Este tema lo ley en otro artículo suyo. Se buscan soluciones, si, a veces las más equivocadas a mi juicio. Escuche por ejemplo que se construye una fábrica, no sé en qué provincia para ensamblar motos eléctricas. Eso traería por supuesto nuevos gastos de importación de los componentes, pero…. ¿Esto logrará que el valor de este bien sea inferior al de los que lo importan por la izquierda? Está por ver, pero no es lo que la experiencia me indica.
Pero no es menos cierto que hoy importamos una cantidad extraordinaria de bienes de consumo que en otros momentos suplíamos en el mercado nacional, probablemente esto sea una consecuencia de lo que pudo ser, como se plantea, una ventaja en el sistema de importaciones, mientras formamos parte del CAME importábamos hasta latas y pomos de vegetales y verduras que pueden y deben ser producidos en el país, y que por suerte hoy día se producen para el consumo nacional, para abastecer la industria turística (según creo, aunque he escuchado que también algunos hoteles importan estos productos) y probablemente también para exportar.
Vivo en Guanabacoa, donde existían infinidad de pequeñas fábricas que fueron cerrando paulatinamente a lo largo de los años, esto me entra en contradicción con el planteamiento anterior. La ropa interior, las medias, los trajes de baño, sobrecamas, pullovers, mayonesa, zapatos y no sé cuántas más fueron desapareciendo, no puedo negar mi desconocimiento de que sus producciones no pudieran satisfacer la demanda nacional, pero existían.
Agua pasada no mueve molino, dice el refrán, pero de los errores se aprende y eso es preocupante, se cometen errores estructurales pasa el tiempo se olvidan y volvemos a cometer los mismos errores.
MI pregunta es: ¿La industria turística será capaz de sustentar nuestra economía?
Una acotación; la cerveza por razones que desconozco, desapareció prácticamente del mercado nacional, solo aparecen cervezas de muy mala calidad por una parte y otras de gran calidad todas de importación y dónde están nuestras fábricas de cerveza.
No creo que resulte tan difícil estudiar, ya usted lo hizo en otro artículo, qué debemos importar y qué podemos producir en el país, solo que el asunto sería definir con exactitud si eso que se va a producir vale la pena que lo haga una empresa estatal o el sector privado, y no es redundancia, sector privado de iniciativa y acción.
Vuelvo a insistir que a estas alturas del juego, debe estudiarse muy detenidamente, que el sistema económico debe utilizar adecuadamente el sector estatal y darle un espacio adecuado al sector privado.
Ese círculo perverso queda agudizado cuando los niveles de corrupción en la economía, permiten que una buena parte de las importaciones vayan a parar a las manos equivocadas, pero cuidado no botar el sofá, la solución del problema no está en perseguir a los destinatarios inapropiados, si no a la causa que genera el problema.
Espectacular es su final.

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