Hablemos de violencia obstétrica

Mi amiga Saraí está gestando a su bebé hace poco más de unas 30 semanas. Ella en Nuevitas (Camagüey) y yo en La Habana, con mi criatura de 29 semanas, intercambiamos impresiones, soluciones, sueños y esperanzas siempre que Etecsa nos permite hacer uso del celular, cuando no da el ya infinito “Error en la red”.

Con Saraí nos conocimos en 2014, en su tierra que adoro, durante el evento Hieroscopia, que organiza el Movimiento Audiovisual Nuevitero (MAN). Yo protestaba por la escasez de mujeres realizadoras en el grupo, como reflejo de lo que sucede en la isla entera. Ella, con alma de directora, se las ingenió para que yo actuara en su primer corto de ficción. De ahí salió Ansias. Mi debut como actriz. Mi estreno como mujer alada.

Desde entonces hemos estado conectadas por la amistad, por la sororidad. Hoy los vínculos son cada vez más fuertes. Hoy, que ya no creo en simples coincidencias.

Sara me cuenta cómo, mientras su ginecólogo considera no ha subido de peso lo suficiente, su nutricionista asegura que está bien; cómo ha logrado, con su alimentación y algunos suplementos, aumentar su hemoglobina que andaba por los suelos, y cómo, ahora que ha sumado una buena cantidad de glóbulos rojos con todo el “sacrificio”, no le creen y repiten el examen de sangre: “es imposible que haya subido tanto, debe ser un error de laboratorio”. Más pinchazos.

Ella me asegura que se siente bien físicamente. Se alimenta bien. Duerme bien. Descansa. Trata de disfrutar cada instante.

Hace pocas semanas me tocó a mí. Discutía en tono amable con una doctora (últimamente pareciera que discutir es pelear, gritar… pero sabemos que es tratar de exponer puntos de vista diferentes, aun cuando no haya consenso final) sobre mi embarazo. Iniciaba yo mi tercer trimestre y ella sugería enérgica ponerme de reposo obligatorio: bebé en posición fetal (de cabeza, listo para salir), cuello de útero corto, mi bajo peso, y mi trabajo, no eran compatibles con un parto a feliz término.

Yo argumentaba: me siento bien, los parámetros de mi criatura están bien (siguen bien… la semana última recibí los resultados de los exámenes complementarios de este período y pude verla en un ultrasonido reglamentario, cuyos parámetros están correctos para el tiempo de gestación), y, si no trabajo, muero, moriremos de inanición, también de tristeza.

Su respuesta fue lapidaria: “el embarazo no es fisiológico”. Yo discrepo: el embarazo es en principio, en esencia, fisiológico. No niego la importancia de las prácticas médicas (ginecobstetras, genetistas, mi médico de familia, enfermeros, laboratoristas… han sido buenos aliados para mí y para mi bebé) en este proceso.

Sin embargo, quiero que mi experiencia personal me permita ser crítica con el tratamiento que la medicina occidental y patriarcal da a mi cuerpo embarazado, al de mis amigas, al de todas las mujeres y nuestros hijos. Condeno el paradigma invasivo, intervencionista, y patológico. Me declaro en contra del abuso de la medicalización, de la patologización de un proceso natural. Necesito desterrar ese estrés, quiero gozar mi experiencia con placer, usar mis instintos.

La jurista feminista costarricense Alda Facio (también presidenta del Grupo de Trabajo contra la Discriminación de la Mujer del Consejo de Derechos Humanos de la ONU) contaba en una conferencia que dictó en La Habana a inicios de año, que 80,000 de nosotras morimos anualmente “por abortos inseguros” y cinco millones somos incapacitadas como consecuencia de “negligencias”, “violencias obstétricas” o, en su defecto, por “la falta de servicios de salud reproductiva”. A todo eso se llama violencia, a todo puede ponerse el calificativo de género.

Vuelvo a situar mi maternidad como transhackfeminista, “subversiva, sexual y combativa”, como la nombra la argentina María Llopiz, frente a la violencia médico obstétrica. Quiero que colectivicemos nuestro conocimiento, nuestras prácticas. Quiero luchar por el aborto y el parto, libres, seguros. Quiero que se incluyan a las paternidades con todos los modos de serlo, no solo el heteronormado. Quiero que mis médicos dejen de estar estresados por mi gestación. Quiero que disfruten conmigo, con Saraí, con nosotras de este proceso que iniciamos desde ahora para toda la vida. Quiero que el bebé de mi amiga y el mío dejen de ser números para estadísticas triunfales. Quiero, pido y lucho como mujer alada.

Enlaces Relacionados

Proyecto Ginecosofía

Observatorio de la violencia obstétrica

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Comentarios

Roberto

28 agosto, 2018

En ocasiones uno se siente bien pero está mal clinicamente. Creo que deberías escuchar a la doctora y evitar riesgos innecesarios. Unido al artículo sobre las vacunas que publicaste anteriormente solo te falta decir que vas a dar a luz en casa, con una partera, para que sea todo natural y tener control total sobre tu cuerpo y tus decisiones.
Cito textualmente: “Sin embargo, quiero que mi experiencia personal me permita ser crítica con el tratamiento que la medicina occidental y patriarcal da a mi cuerpo embarazado, al de mis amigas, al de todas las mujeres y nuestros hijos. Condeno el paradigma invasivo, intervencionista, y patológico. Me declaro en contra del abuso de la medicalización, de la patologización de un proceso natural. Necesito desterrar ese estrés, quiero gozar mi experiencia con placer, usar mis instintos.”
La medicina y la ciencia no se basan en instintos, es el mismo argumento antivacunas. La ciencia y la medicina se basan en hechos, estadísticas, experimentos y sobre todo experiencias. Si es tu primer embarazo no tienes siquiera la experiencia de uno anterior para poder afirmar que está todo bien o mal.
Mi consejo, hazle caso a tu doctora, no tiene que ver nada con intervención patriarcal ni injerencia y control sobre tu cuerpo, se trata de la salud de tu hija o hijo, hay muchos factores que pueden influir en ello.
De todas formas, es solo un consejo, la decisión sigue siendo suya.
Saludos y le deseo un feliz embarazo.

Ernesto

28 agosto, 2018

Mamá: lo proximo que debes escribir es que no estas de acuerdo con la forma que toma tu cuerpo… o que el embarazo debería alojarse en un brazo… o que la ciencia debería ocuparse de otras tonterias… para que despues no digan por ahi medicos y cientificos que los niños saludables nacen gracias a ellos… tu no los necesitas Mamá, pero yo TU HIJO SI. Empieza a pensar en mi. Chao mamita.

delarosa

28 agosto, 2018

El embarazo es un proceso fisiológico,si la doctora dice que no es por que vive en Matrix,estas son las consecuencias de la masivida en algo que tiene que ser selectivo,si usted y su amiga se sienten bien y llevan un embarazo sin complicaciones siga haciendo vida normal.

Mirando la florecita amarilla me has dado muy buena idea, a partir de mañana vamos a iniciar una campaña de lazo amarillo para que todas las casas en Cuba donde viva un cubano que no le permiten entrar en Cuba por 8 años pues pongan en la puerta un lazo amarillo como simbolo de la espera por el ser querido, un hijo, hija, hermano, padre, sobrino, campaña lazo amarillo para denunciar el dolor y el sufrimiento de cientos de miles de madre que no pueden abrazar a una hija, un hijo a causa del fascismo del gobierno cubano.

Roberto, ¿qué se puede esperar de alguien que le pone el apellido patriarcal a la práctica médica derivada de la ciencia? Pensé que el artículo iba a denunciar malas prácticas en nuestros hospitales maternos que han tenido graves consecuencias. El caso es que la autora prefiere seguir en su burbuja y hablar de instintos y espiritualidad, lo mismo que mató a Steve Jobs quien no quiso someterse a la medicina occidental y “patriarcal” hasta que fue demasiado tarde.

Alina… cientos de miles ??? Que esos cientos de miles de hijos se movilicen y la lleven a pasear y a conocer el mundo :):) … no lloren tanto … de lo contrario, reuna a esos cientos de miles y vayan al único lugar donde le van a resolver el problema … EL CONSEJO DE ESTADO … sigan cortando florecitas y pensando en pajaritos de colores para que vean a donde van a llegar …

Uff!!! Entre la campaña antivacunas y ahora esto… creo que a esta mujer le hacen falta vitaminas.
Cuando tenga las primeras señales de amenaza de aborto, correrá a la medicina occidental y patriarcal.
Sospecho que engrosará las filas de extranjeras occidentales y naturistas que quieren tener su bebé en casa, con comadrona y natural y cuando empiezan las contracciones claman por una epidural.
Hasta aquí llega mi seguimiento a esta señora

jose manuel

29 agosto, 2018

Yo creo que entendió mal: El embarazo que no es fisiológico es el de ella, su embarazo.

Esto huele a acoso ya.
La mujer, embarazada añosa, no puede evitar preguntárselo todo, más si es madre soltera, activista, inteligente con acceso a internet y bloguera.
Demasiada carnaza para la turba.

NEO

Al consejo de estado? jajajajaja parece mentira que hagas una broma de tan mal gusto con un asunto tan delicado, a donde si muchos van a enviar denuncias es a todos los canales televisivos del mundo , pronti saldra al aire un documental de DW sobre el fascismo al que son sometidos todos esos cubanos para que el mundo conozca todos estos casos de violacion de derechos humanos, los vamos a denunciar en todos los espacios fisicos y digitales y claramente pediremos mano dura contra el gobierno cubano , no puede haber flexibilizacion y relajamiento de sanciones de ningun tipo con un gobierno paria que niega la entrada al pais a sus propios ciudadanos.

Alina, si ponen lazos amarillos lo más probable es que los confundan con independentistas catalanes…

jorgealejandro1

29 agosto, 2018

Desgraciadamente para ti los resultados de las ciencias duras no son solubles en ninguna ideología. No es la ciencia la que debe demostrar su compatibilidad con las ideologías, al contrario, son las creencias las que tienen que demostrar hasta qué punto son compatibles con la razón; y los predicados universales de las ciencias no son patriarcales ni feministas, ni de derecha,ni de izquierda. A la ley de la gravedad no le interesa cómo te sientas, si te subes a un décimo piso y te tiras, seas feminista o no, te pasa factura. Cuando leí “medicina patriarcal” ;”mi maternidad como transhackfeminista, “subversiva, sexual y combativa”, me doy cuenta de quer vuelves a las mismas mamarrachadas que inspiraron tu muy lamentable articulo sobre las vacunas, con la salvedad de que en este, que en esencia es igualmente lamentable, expones algunas de esas contradicciones monstruosamente absurdas de esa ideología de género que no te deja pensar, al extremo de querer adaptar los postulados de la ciencia a determionados disparates que no tienen la menor fundamentación científica y que están bien, perto bien despegados de la realidad. Te pongo un par de ejemplos bien simples: “Quiero luchar por el aborto y el parto, libres, seguros”, “Condeno el paradigma invasivo, intervencionista, y patológico.” ¿Así que “aborto seguro” ? Nada más por ser mujer y , por tanto, la que lleva a un niño en su vientre, debías saber mejor que nadie que eso no existe, aunque te lo hagas en el mejor hospital del mundo; y no hay un médico que sea responsable que pueda asegurarlo. Hablar de aborto seguro es de una absoluta irresponsavbbilidad y una prueba de desconocimiento que lleva aparejado el querer supeditar la ciencia a la ideología. Pero, además de esto, te das el lujo de despotricar contra el “paradigma invasivo”. ¿Defiendes el aborto que es uno de los procedimientos por definición más invasivos y sales con esto? ¿En qué quedamos? Por último ¿Cuáles son los conocimientos y las prácticas que quieres “colectivizar”? Hasta donde he leído no veo nada que merezca el nombre de conocimiento serio, ni apoyado en loos resultados científicos más actuales, solo teque y frases sacadas del Manual de la buena feminista, que para el caso, son lo mismo que papel mojado. Con la ciencia no se juega, no se hace ideología a costa de poner en riesgo un embarazo. Si tienes cuello de útero corto, el niño está en posición fetal, tienes bajo peso y andas trajinando demasiado, yo te aconsejo de todo corazón que, como decimos los cubanos “te acojas al buen vivir” y le hagas caso al médico que sí, sabe más que tú, pues, si por un disparate las cosas no te salen bien, el culpable no es el patriarcado, ni la medicina occidental, sino tú, por burra.

amy

Pues cuando los 5 espias estaban presos en EUA el gobierno cubano llevo a cabo una campaña de lazos amarillos y nadie dijo nada de los catalanes, asi que vamos con los lazos amarillos en todas las casas , basta de barabarie.

Jose Luis

31 agosto, 2018

Estimada Marta le recomiendo encarecidamente seguir los consejos de su dra., es ella quien sabe las mejores medidas que deben de seguir Ud. para un embarazo a término sin problemas. Es cierto que el embarazo es fisiológico, pero el de Ud. puede que no lo sea en el sentido estricto, cuando se valoran los riesgos, ademas sus instintos no son criterio para juzgar las conductas medicas. Piense que si las mujeres tuvieran su actitud negativista ante las indicaciones medicas serian pesimos los indicadores de mortalidad infantil, ademas hay que pensar en que ese bebe llegue a termino y tenga buena salud o es que no ha pensado Ud. en que una de sus indiciplinas puede llevar a que tenga un bebe prematuro, bajo peso, con insuficiencia respiratoria, retraso mental, y un largo etc. Por favor piense siempre primero en su bebe y luego en Ud.

La ignorancia puede hacer muchos daños. Detras de argumentos aparentemente liberadores puede haber un coservadurismo iletrado. Un embatazo no es una enfermedad, es un proceso de cambios y de mucha felicidad cuando es deseado como es el caso en la autora, pero tampoco es un experimento para atraer lectores

Negracubana

1 septiembre, 2018

Que violento leer a hombres opinando de lo que no saben ni ven!
Que violento Marty querida que te tengas que enfrentar a estos comentarios que te juzgan. La gente no deja de enkuiciar, valorar, etc.
Haz bella mia lo que te salga de tu irreverencia; es TU embarazo y en Cuba hay demasiasa violencia obstetrica amparada en una sobreproteccion extrema que convierte a las mujeres en recipientes. Fuerte ahi mujer entera!

jorgealejandro1

2 septiembre, 2018

Negra cubana:
Lo que sí es violento es oír a alguien en pleno siglo XXI decir que alguien no puede opinar porque es hombre. No sé tú, pero algunos pasamos por la escuela, hemos leído, hemos escuchado hablar a médicos,algunos somos padres y hemos vivido junto a nuestras esposas ese proceso maravilloso que es el embarazo y hasta algunos también se han graduado de medicina. lo que de verdad es muy, pero muy violento es leer a alguien que nunca va a quedar embarazada decirle a una gestante: “Haz bella mia lo que te salga de tu irreverencia; es TU embarazo “, o sea, en buen castellano , “haz lo que te dé la gana, que lo de menos es lo que llevas en el vientre”. pero sucede que ese niño, en tanto ser humano, tiene ya dignidad y tiene derechos; y, si por seguir esos atorrantes consejos de feminista resentida y conflictuada, ese niño tiene problemas, la madre puede enfrentar hasta una sanción penal. Una vez más constato lo malsano de esa ideología feminazi, auspiciadora del odio y del poco respeto que en el fondo tienen a todo el que no piense como ellos, sea hombre o mujer, sobre todo si son heteros.

Negracubana

3 septiembre, 2018

Lo que sí es violento es oír a alguien en pleno siglo XXI decir que alguien no puede opinar porque es hombre (No solo no puedes opinar, sino que deberías escuchar ante de sacar una sarta de argumentos misóginos). No sé tú, pero algunos pasamos por la escuela, hemos leído, hemos escuchado hablar a médicos,algunos somos padres (soy solo una mujer con útero) y hemos vivido junto a nuestras esposas ese proceso maravilloso (no lo has vivido, lo ha vivido tu esposa, has sido solo un observador, y cuando mas le trajiste el vaso de leche para que se lo tomara) que es el embarazo y hasta algunos también se han graduado de medicina. lo que de verdad es muy, pero muy violento es leer a alguien que nunca va a quedar embarazada decirle a una gestante (se llama Marta, no gestarte, además quién no va a quedar embarazada? Tú porque eres macho?): “Haz bella mia lo que te salga de tu irreverencia; es TU embarazo “, o sea, en buen castellano , “haz lo que te dé la gana, que lo de menos es lo que llevas en el vientre”. (Le dije: Martica como mismo fue tu decisión embarazarte, todo el resto será tu decisión) pero sucede que ese niño, en tanto ser humano, tiene ya dignidad y tiene derechos (me huele a discurso PROVIDA; paso); y, si por seguir esos atorrantes consejos de feminista resentida y conflictuada (ajá tú si que te las tomas en grande, la misoginia se te sale por los poros, digo por la letra), ese niño tiene problemas, la madre puede enfrentar hasta una sanción penal (ajá cuál es esa sanción que me puede llevar a mi, mujer, que decidí embarazarme no estar de acuerdo con cómo me trata el médico?). Una vez más constato lo malsano de esa ideología feminazi (ideología? feminazi?), auspiciadora del odio y del poco respeto (poco respeto tienes tú ante lo que una mujer decide con su propia vida, incluido que llames feminazi a quien no conoces, también a la autora de este texto) que en el fondo tienen a todo el que no piense como ellos, sea hombre o mujer, sobre todo si son heteros (ah!!! porque eres homofóbico!!!!, la verdad, a mi me da igual como tú pienses, más porque no llevas útero; dime qué hago para que me des el carnet de feminazi, misógino empedernido!).

Resumiendo: entre el articulo de Marta Maria y la participacion de Negracubana el feminismo pierde muchos que pudiesen estar interesados en esta corriente. Yo soy uno de ellos. Buena suerte.

Negracubana

4 septiembre, 2018

Yeyo. Muchas gracias!

Lo de la violencia obstétrica en Cuba es una práctica establecida y lo peor es que las mujeres ni se lo cuestionan. Tenemos tan poco control de nuestro cuerpo y de nuestro embarazo que ni se nos ocurre concebirlo como tal. En Cuba, de hecho, persisten prácticas super invasivas que ya en muchas partes del mundo no se realizan, a no ser que sea muy pero que muy necesario, y aún así much@s doctores no lo hacen. Yo no recuerdo ahora haber tenido tantos pinchazos y que la posición fetal del bebé fuera un problema. De hecho, sí recuerdo que tuve un dolorcito -que resultó ser una separación de la sínfisis púbica- y estaba de visita en Cuba y enseguida me mandaron reposo absoluto, sin saber, sin pensar, sin entender, porque justamente se concibe el embarazo como algo ajeno a la madre, como si no fuera una parte nuestra, un proceso que compartimos con nuestros peques y por tanto, no tenemos control sobre ella. También es verdad que es preferible que se “cuide” ridículamente, que se controle y se manosee a que se abandone, pero no tenemos por qué elegir entre extremos. Lo peor es que veo un desfase tremendo en esos temas en Cuba. NO sé si es una herencia gringa o qué pero hay un nivel de intervencionismo obtuso del cual, incluso, se hace gala… que da pena, y roña.

Marta María Ramírez

5 septiembre, 2018

Gracias a la WiFi de contén tengo dos bichitos en mi orina que trato con antibióticos, como me prescribió mi doctora después de un antibiograma. Ahora reduzco tiempos de oficina a la intemperie. Por eso mi demora en responderlxs.
Sigo gratamente sorprendida por la participación masculina en estos comentarios. Los ataques son cada vez más fuertes, más irrespetuosos, más violentos.
La violencia sigue siendo anónima y mayoritariamente masculina, aunque hay personas que parecen ser -por lo que escriben o cómo se identifican- mujeres que han respondido también con violencia ante mi supuesto ataque.
Las violencias vienen, muchas veces, acompañadas de una aparente preocupación por mí y por mi bebé. Acaso será bueno para nosotrxs 2 leer estos ataques que ni siquiera son frontales? Mi amiga Luz confiesa que llora después de leer estos comentarios. Otrxs amigxs, colegas… se preocupan incluso por nuestra seguridad física ante algunas respuestas misóginas.
Solo unas reflexiones iniciales, antes de mi respuesta en longaniza.

Roberto, sobre cómo quisiera que fuera mi parto, escribiré en un próximo artículo. Pero le adelanto que sí. Me encantaría que mi tía partera y otras que he podido conocer en Latinoamérica asistieran a mi parto con mi médica, parir en las condiciones que considero fisiológicamente más viables y que también están científicamente probadas. Algún comentarista más abajo escribe sobre la incuestionabilidad de la ley de gravedad y me lleva a pensar que la medicina cubana nos hace parir en contra de la misma ley física inobjetable, por citar un ejemplo de eso que llamo violencia obstétrica. Me he hecho todos los chequeos pertinentes y no los desapruebo, como una muestra de que todo está bien con nosotrxs 2. Pero seguiré cuestionándome la patologización de este proceso que vivo. Gracias por los buenos deseos para mí y mi bebé.

Ernesto, no tomaré en cuenta sus sugerencias por absurdas. Si quiere me pide algo lógico y trato de reflexionar desde mi cuerpa sobre lo que le abruma de mis notas. Usted sí piensa en mí. Protesto públicamente cuando me llama “mamita”. Me parece de pésimo gusto machista.

delarosa, gracias todas en nombre de mi amiga, mío y de nuestrxs bebés.

Alina, me suma a la campaña que permita detener esa barbarie. En redes soy martamar77. Están abiertas para su fin. Aunque, la verdad, ya me he pronunciado antes sobre ese tema que me entristece. Soy de una generación en la diáspora, si bien la mayoría de nosotrxs emigró antes de tener hijxs y, lxs que me son más cercanxs, no han represado en 8 y más años por falta de dineros o porque se fueron muy dolidos y con miedos. Esta nota va de violencia obstétrica. Pero leo que sobre eso no tiene nada que comentarme.

Javier, esto es mala praxis médica en hospitales cubanos y del mundo. Hasta este minuto no he sido testiga o víctima de lo que expone. Si lo soy o lo veo, escribiré. Tiene usted alguna historia concreta? Escríbame, por favor. Sobre Steve Jobs no puedo opinar. Sus decisiones personales no me incumben.

Neo, no entendí bien…

Yemly, qué pena que la haya agredido tanto mi punto de vista. No pierdo tiempo en responderle más porque anuncia que cerró su canal para mí. Yo sigo abierta al diálogo con usted, a la que creo recordar madre de sus comentarios a columna anterior.

Jose manuel, ña…

Pepa, es más de lo mismo que vivimos día a día mis colegas activistas. Habrá que aprender a dialogar alguna vez. Gracias

Jorgealejan, ya le escribí que no dialogo más con sus ofensas. Si me pide disculpas por llamarme “burra”, le respondo a sus preguntas que me parecerían interesantes para su ideología.

Jose Luis, le agradezco mucho su consejo. Si me lee bien, estoy siguiendo los consejos a pie de letra. Pero necesito que hablemos de eso que se nombra y se siente como violencia obstétrica.

Audrey, no experimento para atraer lectorxs con mi vida. No se puede cuando se ha estudiado teoría de la comunicación y se enfrenta una desde un oficio que ha ejercido por más de 2 décadas. No, cuando se sabe que el resultado serán ataques de todo tipo en momento especialmente sensible, que no me afecta solo a mí. Trato de ser honesta con el proceso único y personal que vivo para ponerlo en una zona que pueda resultar útil a mujeres y hombres que quieran vivir algo similar. Eso parece que lo vamos logrando con mis editoras, gracias a OnCuba. Asumo las consecuencias como con todo lo que he hecho hasta ahora.

Mi Negracubana, como te comentaba en tu post de Facebook, los ataques son lamentables, pero nos indican en qué punto estamos. Me encanta que sean en su mayoría hombres que dicen querer participar de sus paternidades -algo en Cuba bastante complicado y poco tratado en artículos y en políticas públicas, por cierto- y que puedan acceder a otros puntos de vista. Se sienten atacados y, como hombres, responden con violencia, revelando su ideología misógina, homofóbica y conservadora. Hay tanto que desaprender. Sus hijxs agradecerán sus lecturas cuando crezcan libres y no tengan que explicarles desde cero cómo van los nuevos tiempos. Acá ha habido comentarios de hombres en desacuerdo con mis puntos de vista, pero muy interesantes, sin miedos, por tanto, si violencias. Llamarnos feminazis es desconocer todo el horror del fascismo y hasta, quizá, practicarlo porque así escriben. Espero y seguimos…

Jorgealejan, acá podría haberle hecho algunas presiones sobre derechos en Cuba de nonatos, bebés, madres y padres.

Yeyo, qué pena por usted.

Gre, por ahí van mis ideas… Es bueno que compartamos estas experiencias para ir siendo y sintiéndonos mejor. Gracias y suerte para ti y tu criatura
Seguimos

Negracubana

10 septiembre, 2018

Martica gracias por tomarte el tiempo para respondernos. Te envío mis mejores vibras. Abrazo rotunda lúcida y sensible hermana!

Marta María Ramírez

10 septiembre, 2018

Mi Negracubana, es un gusto… Seguimos

Martha. Creo que si bien es una elección de la madre en como llevar el embarazo, debería colegiar un poco mas con la doctora o incluso buscar opiniones de otros médicos u otros profesionales. No pretendo ser ofensivo. Muchos somos los médicos que nos hemos graduado y queremos lo mejor para todas las personas y por supuesto para ud como paciente. Seguro estoy que su doctora basada en evidencia científica tiene una opinión e intenta pasarsela a ud para llegar a un buen término de la gestación. No creo ser misógino cuando aconsejo a mis pacientes medidas escritas en nuestros libros, no te veo como un útero con piernas, simplemente, dada mi profesión, conozco cosas que la mayoría de la población, incluyendo las parteras, desconocen. Cada vez que nace en Cuba un niño bajo peso el título de un médico de familia se pone en tela de juicio, pq nunca se piensa que la madre tomó decisiones maternales, se juzga al médico como incapaz. Valore la experiencia de su doctora.

Marta María Ramírez

13 septiembre, 2018

Javier, gracias por el consejo. No considero en disenso una ofensa. Así que nada que disculparse conmiga. Le dejo el enlace a mis #Martazos de esta semana para que vea por dónde vamos, a pesar de mis preocupaciones https://oncubamagazine.com/columnas/martazos/lo-me-queda/#comment-1103147. Gracias

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