NUR: “Siempre habrá historias que contar”

María Stefania Diez Moreno, NUR (La Habana, 1978). Hija de reconocidos artesanos artistas, su hogar era también el sitio donde frecuentemente se reunían creadores de las artes plásticas, músicos, poetas, artesanos y gente de teatro: “Desde niña sentí la necesidad de pintar. No me interesaba otra cosa… Mis padres me llevaron a la Escuela Elemental de Artes Plásticas”. Esa fue la semilla que contribuyó a que NUR cultivara una personal y muy femenina obra que conmina a la reflexión, al análisis y al disfrute visual de la belleza.

"En retrospectiva". Acrílico sobre lienzo y madera.
“En retrospectiva”. Acrílico sobre lienzo y madera.

Cuando NUR llegó a la Academia de Artes de San Alejandro venía con “importantes herramientas”, aprendidas en la habanera Escuela Elemental de Artes Plásticas –lamentablemente desarticulada. Allí, asegura, “había un claustro de excelentes profesores que te enseñaban los primeros pasos”, los secretos del dibujo, del grabado o la escultura. Pero también esa escuela ilustraba, abría un diapasón de conocimientos, ponía al alumno en contacto con el arte cubano y con los maestros del arte universal desde edades tempranas.

Todo ese bagaje le sirvió para realizar el sueño de entrar a la Academia. Desde que puso un pie allí, se sintió cobijada y abrigada por un mundo mágico y onírico: “No fue un choque, porque todo se deslizó con mucha suavidad”, asegura en conversación con OnCuba.

"El extraño encuentro". Acrílico sobre madera. Foto: Otmaro Rodríguez.
“El extraño encuentro”. Acrílico sobre madera. Foto: Otmaro Rodríguez.

En 1997 se gradúa de San Alejandro en la especialidad de pintura y, para sorpresa de muchos, lo hace con una performance que concibió con el apoyo de un joven actor (Oscar Ascencio): “Era la historia de una máscara, que es un símbolo con el que todavía trabajo. Esa máscara era un ser humano que iba contando sus vivencias desde su nacimiento como individuo dentro de una sociedad repleta de estereotipos, hasta el despertar de su conciencia interior que le impulsó, en férrea lucha consigo mismo, a salir de la farsa pero conservando la máscara, semioculta, para afrontar las encrucijadas de la vida. Porque la vida tiene mucho de teatro. Todos, en determinadas circunstancias, nos convertimos en actores y representamos lo que en realidad no somos”, dice concluyente.

NUR inicia sus tanteos creativos. Probó con la escultura y el grabado, especialidad que le pareció “muy interesante, pero lenta y trabajosa”. Se percató de que el dibujo y la pintura se le daban con más facilidad y comienza a hacer plumillas y, más tarde, a usar la pintura acrílica como elemento sustancial: “Hay algo que me sucede y que, quizás, tenga que ver con el medio en que nací y crecí. Me es fácil lograr una apariencia de tridimensionalidad en las dos dimensiones, es decir, en el papel, en el lienzo o en la madera”.

"En mi jardín". Acrílico sobre lienzo y madera.
“En mi jardín”. Acrílico sobre lienzo y madera.

Aunque pinta sobre tela o dibuja sobre cartulina, es la madera “la preferida”, un soporte que tiene una magia muy particular, sobre todo si ha formado parte de un mueble, de una ventana, un sillón o de una puerta, porque lleva implícita la carga emocional de esa historia.

La figuración le ha permitido expresarse de manera muy libre desde su propia perspectiva y experiencia vivencial, a partir de un trazo limpio y el uso total de la paleta, aunque en sus primeras etapas restringió mucho el color. Lo que se ha mantenido intacto –aunque en evolución permanente– es el tema central de su obra que tiene que ver con su visión interior y con la introspección: “la soledad, la reflexión, el cómo usamos las máscaras ante el mundo y ante nosotros mismos; los sueños, las relaciones íntimas, los deseos, lo que ocultamos. Mi obra está plagada de símbolos, pero es mi intención que sean fáciles de reconocer, que la gente pueda apreciar y disfrutar la historia que quiero contar, e incluso se pueda sentir, a menudo, identificada”.

Foto: Otmaro Rodríguez.
Foto: Otmaro Rodríguez.

Reconoce que tiene “muchas influencias” y una de ellas proviene de la pintora mexicana Frida Kahlo. En apariencia no tiene nada que ver, pero “Frida fue mi primera inspiración porque trabajó profusamente el autorretrato y su obra se enfoca en la autorreflexión”. Igualmente reconoce –y agradece– lo que le aportó como profesora en sus inicios la pintora Rocío García, porque “amplió el concepto que yo tenía del arte, abriendo mi mente y mi creatividad a nuevos caminos”.

Luego NUR se acerca al arte gótico y a la pintura bizantina. “El mundo medieval me atrapó por el tratamiento de las telas y los pigmentos, y eso hizo que cambiara tanto la manera de enfocar los temas como la forma de pintar”. Comenta que su imaginería es cercana a la de la pintora española radicada en México, Remedios Varo (1908-1963), y que admira a los cubanos Eduardo Abela, Ernesto Rancaño, Ángel Ramírez y Carlos Guzmán –generacionalmente más cercanos. Entre las estéticas de estos artistas y la que ella cultiva halla puntos de contacto y también incontables diferencias.

Foto: Otmaro Rodríguez.
Foto: Otmaro Rodríguez.

El quehacer de NUR exhibe una característica muy interesante: la importancia y el peso que le concede a los fondos. Puede que la historia la esté narrando un personaje que aparece en un primer plano, pero detrás habita un nutrido grupo de elementos que van conformando y redondeando las ideas y, sobre todo, las intenciones. Por otro lado, el delicado erotismo y la sutil sensualidad de muchas de sus piezas se ven reforzadas por abigarrados planos que nos remiten a ciertos códigos del diseño.

Los habitáculos que representa –apoyados por una inteligente y muy bien pensada perspectiva espacial–, se conjugan con el diseño de vestuario, elemento esencial que imprime belleza y trasmite información adicional al espectador.

No obstante, deja un margen para que una pupila entrenada hurgue más allá de lo que a primera vista se entrega. Como bien dice NUR: “hay que seguir trabajando porque siempre habrá historias que contar”. Y muchas de ellas aún permanecen ocultas. 

 

 

Estudio NurArt.Gallery: Calle B, no. 21, entre 1ra. y 3ra., apto 4, El Vedado, La Habana, Cuba

Correo electrónico: nurediem@gmail.com

Tel.: 78300772 / 53028648

Facebook: @Nur.Art.Pure

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Comentarios

Ariadna

7 junio, 2018

Tengo el inmenso placer de conocer a Nur desde la misma escuela Elemental de Artes Plásticas (de la cual me alegro mucho que hayan hablado aquí, porque es muy cierto todo lo que dicen: era el primer nivel de las artes plásticas donde de manera continua, durante tres años, aprendías un mundo entero sobre las principales disciplinas de las artes plásticas: dibujo, diseño, grabado, pintura, escultura, historia y apreciación de las artes plásticas; te llevaban a ver exposiciones de otros artistas ya consagrados; trabajabas tanto la creatrividad como la copia del natural, tanto las artes más “contemporáneas” como la academia, tan menospreciada en estos tiempos. Conocías también de la obra de múltiples artistas de todo el mundo. Para un niño de 11-12 años, que sólo hubiera tomado algún que otro curso en Casas de Cultura, significaba la gran apertura al mundo del arte, el primer gran impulso. Cuando te graduabas de esa escuela, estabas más que preparado para entrar a San Alejandro y si no, de todas formas habías adquirido una inmensa habilidad en muy poco tiempo. Cerrar esa escuela fue uno de los más grandes errores de la enseñanza artística en Cuba y espero todavía, más de veinte años después, que algún día reaparezca ese nivel elemental en las artes plásticas. Agrego que por lo menos la escuela continuó bajo otro nombre, Centro Experimental de las Artes Visuales, lo que ya sin la continuidad y seguimiento que tenía como Escuela Elemental.)
Pues bien, recuerdo como si fuera ahora las tertulias de artistas en la casa de Nur; la obra de su padres y de ella misma desde esos tempranos años.
Pensar en Nur es verla siempre trabajando en su arte: vive para eso! Y gracias a esa intensa y continua labor de tantos años es que ha alcanzado un altísimo nivel artístico en su técnica y en la evolución de sus ideas.
Me alegra mucho que cada día tenga más éxito, porque se lo merece! No es sólo el talento natural, que ya es grande, sino la perseverancia, la constancia y el trabajo arduo. Y que conste que no la alabo por ser su amiga: si no creyera firmemente en todo esto que he dicho, me hubiera limitado a un “Felicidades, Nur!”, pero se merece un comentario bien largo y sincero.

Filiberto mora

7 junio, 2018

Mucho talento y una obra muy bella… felicidades…fili

Ana Laura

13 junio, 2018

Feliz por este artículo y porque la obra de mi hermana del alma se conozca aún más. Orgullosa siempre de ti Nur!!!

irma valdés

13 junio, 2018

Grande artista de la Cuba de hoy; genuina, auténtica, única en su género!!! Felicidades y pa´lante!!!

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