La contienda olímpica es historia

El ciclo olímpico ha culminado. Con la clausura de los Juegos Paralímpicos en Río de Janeiro, Brasil, el ambiente estival cerró definitivamente otro capítulo este domingo, tras el cual Cuba observa por dentro su movimiento deportivo con dudas, interrogantes, esperanzas…una extraña sensación que no invita al optimismo desmedido, pero tampoco sepulta por completo los sueños triunfales del aficionando al mundo del músculo en la Mayor de las Antillas.

Objetivos cumplidos a medias en la lid olímpica de agosto, y eficiencia máxima en la cita para discapacitados de septiembre, son los saldos del movimiento atlético caribeño, el cual encontró algo de tranquilidad solo después de la última cruzada en la urbe carioca, donde Omara Durand, Leinier Savón, Lorenzo Pérez y compañía demostraron una fortaleza fuera de discusión.

Si bien los atletas de élite desencantaron en varias disciplinas y el saldo general fue uno de los más discretos en los últimos 40 años, los paralímpicos sí cumplieron su gran objetivo en Río de Janeiro: ser eficientes de acuerdo a la cantidad de concursantes que realizaron el viaje al gigante sudamericano.

Solo 23 deportistas, contendiendo en seis disciplinas, se presentaron en las arenas brasileñas, y lograron el impresionante saldo de 15 medallas, botín que responde a las expectativas creadas y que no fue mayor solo por la desafortunada lesión de la estelar velocista Yunidis Castillo, ausente de las tres carreras en las que se suponía podía escalar a la cima o al menos colgarse una presea.

Tras concluir los Juegos Olímpicos en agosto mucho se habló de las estrategias a seguir durante los próximos cuatros años, entre las cuales resalta concentrar los principales gastos en los deportes y figuras que realmente tienen el potencial para colocar a Cuba en posiciones destacadas.

Dicha máxima ha logrado concretarla con bastante efectividad el movimiento atlético para discapacitados, al margen de las lógicas y enormes diferencias entre ambas manifestaciones del deporte. Los paralímpicos, que compiten en un sinfín de categorías, tienen puntales, figuras que por sí solas pueden ganar de tres a cuatro medallas en unos mismos Juegos, incluso metales áureos.

Tales son los casos de Omara Durand, Leinier Savón y Yunidis Castillo, portentos del atletismo con la capacidad para mayorear en las distancias cortas e imponer respeto también en la vuelta al óvalo, sin descartar que tanto Yunidis como Savón han dado pasos de avance en la longitud.

Básicamente por eso la cosecha cubana en la lid estival para discapacitados crece exponencialmente, con todo y que los tres no han podido rendir frutos en una misma cita. Para Beijing Omara estaba demasiado verde, en Londres Savón no había irrumpido, y ahora Yunidis sufrió una lesión en su carrera de 100 metros, luego de lograr la plata en el salto largo.

Pero de estar todos sanos y en plenitud de facultades, podrían aportar hasta ocho coronas, cifra que igualaría la cosecha lograda ahora en Río de Janeiro.

Por supuesto, el nivel de exigencia del movimiento paralímpico no se asemeja a las enormes demandas del deporte convencional, en el que cuesta muchísimo desarrollar un atleta hasta su escalada a la élite. En nuestro contexto actual, hasta ese punto solo son capaces de llegar quienes verdaderamente poseen el talento para dominar el mundo.

La situación de los discapacitados no es muy diferente, solo que en este caso creo que se han planteado muchísimo mejor las estrategias. Sabemos que son miles las personas con alguna limitación física que aman el deporte en Cuba, porque este universo apasiona al nativo caribeño desde la cuna, pero simplemente sería imposible poner en función de cada uno de ellos todos los recursos imprescindibles para su desarrollo en el movimiento atlético.

Con ojo clínico se descubrió a Yunidis, a Omara, a Savón, a sorprendente Ernesto Blanco, quien abrió las turbinas y también logró el oro en Río. Además, se rescató a Lorenzo Pérez Escalona como el único monarca de la natación cubana en citas bajo los cinco aros. No hablamos de miles de deportistas, todos participando en eventos cumbres, sino de una selecta escuadra que multiplica su voluntad y entrega para también multiplicar los triunfos de Cuba.

Insisto, el panorama es muy diferente entre paralímpicos y los atletas de alto rendimiento sin ninguna limitación, pero en cuanto a organización los primeros han sido más efectivos, han tenido una visión más concreta y, sobre todo, se han enfocado en un objetivo que no es muy común escuchar por estos lares: eficiencia.

Y justo así, con máxima eficiencia, sacaron esas 15 medallas de los escenarios cariocas, donde Omara y Savón fueron los reyes de la velocidad, Escalona un tritón de pelea, Dalidaivis Rodríguez una mole en los tatamis, y Blanco, la revelación que casi siempre emerge en las delegaciones de las citas múltiples.

Ellos no son los únicos héroes de la cruzada antillana en suelo brasileño; el incombustible Leonardo Díaz sumó su tercer podio consecutivo en el disco, Malu Pérez y Noralvis de las Heras escalaron la empinada cuesta en competencias de campo del atletismo, y en el judo Yangaliny Jiménez y Yordani Fernández quedaron bien cerca de finales históricas en su palmarés.

La ventana de Tokio 2020 ya está abierta. Muchos de ellos se mantendrán en la línea para otra vez luchar en un escenario exigente y costoso como no podemos imaginar. Sus dotes de sacrificio, su voluntad para no rendirse nunca, y su amor por el deporte les permitirá seguir luchando por sueños que seguramente otros atletas del patio también perseguirán.

TODAS LAS MEDALLAS PARALÍMPICAS DE CUBA EN RÍO 2016

Oro. Omara Durand (Atletismo-100m-11.40 seg; 200m-23.05s; 400m-51.77s). Leinier Savón (Atletismo-100m-10.97s; 200m-22.23s). Ernesto Blanco (Atletismo-400m-48.79s). Lorenzo Pérez (Natación-100m libres-1:04.70 min). Dalidaivis Rodríguez (Judo-63 kilogramos).

Plata. Yunidis Castillo (Atletismo-Salto de longitud-5.59 metros)

Bronce. Leonardo Díaz (Atletismo-Disco-43.58 metros). Noralvis de las Heras (Atletismo-Disco-32.47 metros). Malu Pérez (Atletismo-Salto de longitud-3.92 metros). Yordani Fernández (Judo: +100 kilogramos). Yangaliny Jiménez (Judo-100 kilogramos). Lorenzo Pérez (Natación-400m libres-5:14.44 min).

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