La crisis política del Papa en cinco claves

El Papa Francisco atraviesa uno de los peores momentos en medio de los escándalos sexuales que involucran miembros de la Iglesia y la disputa política interna del Vaticano.

1. La carta del arzobispo Carlo Maria Viganò

En el blog del periodista argentino Jorge Asís se resume un disparador importante de la tormenta sobre el Vaticano: “El arzobispo Carlo Maria Viganò, que fuera el Nuncio Apostólico en los Estados Unidos, entre 2011 y 2016. Un septuagenario conservador (…). Un diplomático italiano de Varese, seguidor de la banda tradicionalista del Cardenal Raymond Burke, de Wisconsin, el máximo enemigo del Papa Francisco, desde que suscribiera el documento “Alegría del Amor” (Amore laetitia). Derechista al mango, Viganó hizo punta y no vaciló en pedir la efectista abdicación de Francisco. Por haber encubierto excesos.”

2. El tipo de respuesta papal

El Papa suele responder tarde o de manera imprecisa ante los escándalos. En una carta que recolectó casi 30,000 firmas, un grupo de mujeres católicas escribieron que los comentarios anteriores de Francisco sobre la carta de Viganò –cuando había dicho solamente que el documento “hablaba por sí mismo” y que dejaba a los periodistas “hacer su trabajo”– eran “inadecuados”. Los editores de la revista America, un importante diario norteamericano jesuita, escribieron que quizás el Papa estaba tratando de “mantenerse por encima de la refriega en lugar de dignificar un ataque ideológico venenoso”.

Para Austen Ivereigh, uno de los biógrafos no oficiales de Francisco, según declaró al Washington Post, “este es un momento decisivo, y cómo él responda, cómo responda la iglesia entera, es crucial. Creo que él, como líder espiritual de la iglesia, está tratando de guiar esta crisis como un proceso, es ambivalente porque está tratando de mantener unida a la iglesia”.

El papa Francisco durante una conferencia de prensa a bordo del vuelo a Roma al finalizar su visita de dos días a Irlanda el domingo 26 de agosto de 2018. Foto: Gregorio Borgia, Pool / AP.

3. Sus problemas para hacer declaraciones

Luego de la polémica tras las declaraciones en su visita a Chile, donde evitó referirse a los casos públicos de nuncios en ese país y luego debió pedir disculpas (“he cometido graves equivocaciones de valoración de la situación”), la semana pasada el Papa volvió a meterse en el ojo de la tormenta con sus dichos al recomendar “que los homosexuales reciban asistencia psicológica o psiquiátrica”. Algo que fue borrado insólitamente de la transcripción oficial del Vaticano. Según el psicólogo argentino Julián Ferreyra, probablemente Francisco se haya referido a la necesidad de recibir apoyo terapéutico “no porque la homosexualidad sea una enfermedad sino para enfrentar el prejuicio social que rodea la salida del closet”. La ambivalencia en las declaraciones de Bergoglio dejó lugar a titulares y editoriales de condena a los dichos papales que dieron la vuelta al mundo.

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4. La embestida de los ultraconservadores

Según el citado texto del blog de Jorge Asis “en Roma, en París, en Washington, ya es público que se lo quieren llevar puesto a Francisco con la abdicación. Por sus críticas desmesuradas a la inhumanidad del capitalismo, por su posición inapelable con respecto a las inmigraciones, y por haberse pacientemente generado una interminable caravana de enemigos que no soportan su loca adscripción hacia una iglesia de pastores con olor a oveja”.

El arzobispo de Filadelfia Charles Chaput pidió anular el Sínodo Mundial de Obispos que tendrá lugar en Roma entre el 3 y el 28 de octubre porque (los obispos) “ya no son creíbles”. Para Julio Argarañaz, del Diario Clarín, “la maniobra de Chaput agravó así la ofensiva cada vez más sin cuartel contra el Papa argentino por parte de la conspiración ultraconservadora que apunta a derribar cuanto antes del pontificado a Jorge Bergoglio”.

5. Los escándalos sexuales

El periodista especializado de la CNN, Daniel Burke, resume y enumera por qué el escándalo por abusos sexuales que arrecia esta semana a la Iglesia Católica parece peor al de 2002, que dio lugar a la película Spotlight:

“Los obispos católicos empezaron a realizar investigaciones por conductas sexuales inapropiadas en seminarios de Boston, Nebraska y Filadelfia. El exarzobispo de Washington renunció al Colegio Cardenalicio tras acusaciones de que habría abusado sexualmente de seminaristas y de un monaguillo. Un obispo católico en Australia fue condenado por una corte civil por encubrir el abuso y el Vaticano ha aceptado las renuncias de seis obispos de Latinoamérica luego de investigaciones de la Iglesia. Una investigación de la agencia Associated Press descubrió evidencia de que sacerdotes y obispos alrededor del mundo han abusado de monjas y hermanas católicas durante décadas. La próxima semana, el Francisco planea viajar a Irlanda, donde la expresidenta Mary McAleese recientemente acusó –en una entrevista con el diario The Irish Times– a un alto funcionario del Vaticano de presionarla en 2003 para “proteger” documentos que incriminaba a la iglesia de las autoridades civiles. El Vaticano se ha negado a hacer comentarios sobre esta afirmación. Pero nada de lo anterior se compara con el aterrador informe de casi 900 páginas que un jurado investigador en Pensilvania publicó”. El informe de Pensilvania obligó al Papa Francisco a admitir: “hemos abandonado a los más pequeños”.

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