La forma de gobierno en Cuba y el nuevo Presidente (II y final)

En la primera parte de este texto, presenté un breve panorama sobre la historia de la forma de gobierno cubana en las Constituciones de 1901 y 1940, y un también escueto esbozo de la discusión entre parlamentarismo y presidencialismo. Llegados aquí, me detengo ahora en la forma de gobierno vigente, bajo la cual se regulará el nuevo Presidente de Cuba. Por fin, ¿qué poderes tendrá el nuevo Presidente del Consejo de Estado y de Ministros que será electo el próximo abril?

En Cuba, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) está definida como el “órgano supremo del poder del Estado”. Tiene al mismo tiempo poderes ejecutivos, legislativos y constituyentes. Las funciones de Estado y Gobierno se separan en el nivel institucional superior, donde existe el Consejo de Estado (órgano estatal elegido) y el Consejo de Ministros (órgano gubernamental designado).

En las provincias y municipios la regulación constitucional no hace esa diferencia, y establece que las respectivas asambleas ejercen al mismo tiempo funciones de Estado y de Gobierno, estas últimas a través de los Consejos de Administración. De ese modo, el presidente de la Asamblea provincial o municipal es a su vez presidente del Consejo de Administración respectivo.(1)

La Constitución protegió el nuevo marco institucional (1976) a través de varios recursos que limitan la actuación del Ejecutivo sobre la Asamblea: no tiene facultad para disolver la ANPP, no puede vetar las leyes que esta aprueba, impuso una dirección colegiada al Consejo de Estado, órgano que la representa entre períodos de sesiones, y estableció el sistema de los Órganos Locales del Poder Popular como instrumento para la descentralización del ejercicio de gobierno.

En tal diseño, la jefatura del Estado corresponde al presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, que han de ser, según el texto constitucional, la misma persona.

La forma de gobierno y el liderazgo de Fidel Castro

El sistema fue modelado a la medida del liderazgo y la legitimidad histórica de Fidel Castro. En más de un sentido resultó una formalización de los poderes que tenía el Gobierno Provisional Revolucionario (1959-1976). Sin embargo, existe un hecho poco conocido alrededor de la ocupación obligatoria de ambos cargos por la misma persona.

Un acuerdo conjunto del Consejo de Ministros y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (de 22 de octubre de 1974), que instruía a la Comisión Redactora del Anteproyecto de Constitución de 1976, sugería que “En cuanto a los órganos máximos de poder estatal debe preverse la creación de una Asamblea Nacional de Delegados del Pueblo o, simplemente, Asamblea Nacional, como órgano supremo del Poder Estatal y estudiarse la forma, integración y contenido del órgano elegido por esa Asamblea Nacional para actuar, por delegación de ésta, en los períodos comprendidos entre una y otra de sus reuniones.

Este órgano pudiera ser una Presidencia, Consejo de Estado, Comisión Permanente o Comité Ejecutivo, el Presidente del cual sería el Representante de la República, de acuerdo con el Derecho Internacional, o sea, el Jefe del Estado. (…) También debe establecer la Constitución el Consejo de Ministros, máximo órgano Ejecutivo y Administrativo, como Gobierno de la Nación, el Presidente o Primer Ministro del cual sería el Jefe de Gobierno.”

Julio Fernández Bulté siempre aseguró que, según el diseño institucional, el Presidente de la ANPP, al ser el máximo órgano de Estado, debía ser el Presidente del país. El acuerdo del Consejo de Ministros antes citado, firmado por Celia Sánchez Manduley, contiene el núcleo de la práctica seguida desde entonces hasta ahora: si bien la Constitución no lo especifica, se ha considerado siempre como Presidente del país al presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Sin embargo, el otro punto tratado en el Acuerdo es significativo: no establecía la obligación de que ambos puestos fueran ejercidos por la misma persona. No obstante, la redacción final de la Constitución incorporó ese contenido.

Foto: Kaloian.
Foto: Kaloian.

Consejos de Estado y de Ministros, ¿una misma persona para siempre?

Luego, el próximo Presidente cubano mantendrá ese perfil: será Presidente del país en tanto presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. No son escasas en contenido ambas funciones, pero más que su cantidad, la fusión comporta dos problemas mayores: la concentración de poder y la confusión entre política y administración, o, en otras palabras, entre soberanía y gobierno.

Una lectura cubana, mal informada en la teoría y en la historia de este asunto, encuentra el demonio del “liberalismo” en la pretensión de separar Estado y Gobierno, pues cree que ello equivale a convocar por la trastienda la idea de la “tripartición de poderes”.

El derecho público romano, por ejemplo, no conoció la idea de tripartición, pero no confundió el poder con su representación. La función de Estado es representativa, mientras que la de gobierno es administrativa.

Es algo fácil de entender para quien lo quiera entender: el primero dispone, el segundo ejecuta. En otras palabras, se trata de la relación entre principal y agente. Hay cuestiones muy importantes de construcción de voluntad popular y de control de la actividad de gobierno implicadas en tal distinción.

Un primer problema que presenta el diseño del sistema institucional es que los Consejos de Estado (órgano electivo) y de Ministros (órgano designado) poseen atribuciones que los hacen decisivos en el funcionamiento del sistema respecto a la ANPP. En la práctica, la actividad legislativa de ambos consejos supera ampliamente la de la ANPP. Desde 1976 hasta 2016, la ANPP aprobó 123 leyes mientras que el Consejo de Estado elaboró 344 decretos-leyes.

El problema es que el órgano que representa a la ANPP ha sido en la práctica el espacio decisivo de producción normativa de máxima jerarquía, cuando el orden constitucional regula como tal a la ANPP por ser el órgano superior elegido por el soberano.

Ciertamente, la ANPP tiene la facultad de revocar los decretos leyes aprobados por el Consejo de Estado, pero ello no ha ocurrido nunca hasta el momento.

La rendición de cuentas

Otros problemas del modelo son los siguientes:

—la rendición estatal de cuentas ante la ANPP no ha sido una experiencia regular (la primera rendición de cuentas del Consejo de Ministros ocurrió en 1984, ocho años después de la obligación constitucional impuesta al respecto con carácter “periódico”),

—no ha expresado el poder de la ANPP como principal instancia autorizadora de los comportamientos estatales y gubernamentales,

—no existen controles cruzados, interinstitucionales, entre órganos estatales (solo se reconoce la independencia de la función judicial),

—no hay mecanismos de control concreto capaces de ser activados por la propia ciudadanía: la ausencia de un sistema efectivo de control constitucional, no encauza la existencia de corrientes parlamentarias, y no consagra garantías contramayoritarias (que impidan u obstaculicen a una mayoría legislar sobre temas especialmente protegidos).

De modo consistente con la idea con que fue creado el sistema, la Ley No. 89 –“De revocación del mandato de los elegidos a los órganos del Poder Popular” –, no establece el derecho de revocación sobre los cargos de presidente y vicepresidentes del Consejo de Estado, electos por la ANPP, aun cuando la Constitución regula que “los elegidos tienen el deber de rendir cuenta de su actuación y pueden ser revocados de sus cargos en cualquier momento”.

Podría considerarse que queda incluida la posibilidad de su revocación en cuanto “miembros del Consejo de Estado”. Pero, como he dicho antes, la práctica institucional considera como “Presidente de la República” al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y debería ser un derecho la revocación de las primeras magistraturas del país.

Se trata de un requerimiento que no debería quedar definido por juicios de valor sobre la legitimidad popular con que cuente la persona que ocupa el cargo, sino como un requisito institucional del cargo en sí mismo.

Foto: Kaloian.
Foto: Kaloian.

La legitimidad y el nuevo Presidente

Parte del debate cubano actual sobre la figura del Jefe de Estado se concentra en la discusión sobre la deseabilidad de su elección directa. Sin embargo, ese debate deja fuera muchas veces el sistema que encuadra la elección del Presidente: el tipo de presidencialismo, de parlamentarismo, o de sus combinaciones e innovaciones posibles, dentro del cual debe operar el Presidente.

Es probable que la discusión del marco general de la forma de gobierno arroje ideas más robustas –como las formas de control social de la actividad de gobierno y sobre los límites legales y políticos establecidos al comportamiento de los diferentes órganos estatales– que un intercambio centrado solo en la forma de elección del primer magistrado.

A cuatro décadas de creado, se puede constatar que el modelo institucional cubano no ha sido seguido por ningún país en América Latina, incluidos aquellos que han desarrollado procesos revolucionarios o progresistas desde la segunda mitad del XX hasta hoy.

Por otra parte, un ciudadano cubano ostentará la primera magistratura del país, pero no contará con la legitimidad que confirió el proceso triunfante en 1959, y su desarrollo posterior, a los dos líderes que ocuparon la dirección durante este lapso.

Es de esperar que la nueva legitimidad provendrá más de la calidad de su performance institucional –respeto al Derecho, democratización estatal (desconcentración y descentralización), eficacia de la gestión gubernamental, inclusión social en la toma de decisiones, protección de derechos, control gubernamental– que de la cualidad de la historia personal del futuro mandatario.

 

 

Nota

(1) En las dos provincias creadas por la más reciente división política-administrativa, Artemisa y Mayabeque, está puesto en ejecución desde 2012 un “experimento”, sin base constitucional, que entre otras cuestiones ha separado las autoridades estatales de las de gobierno; esto es, separado la dirección de los Consejos de Administración de las de las Asambleas provinciales y municipales del Poder Popular. No obstante, hace apenas unos días fue anunciada una medida en dirección diferente: la creación de un cargo de vicepresidente (designado) de las asambleas provinciales y municipales a cargo del trabajo del Consejo de Administración respectivo. El hecho podría dar mayor profesionalidad y estabilidad al trabajo administrativo de gobierno, pero mantiene la fusión de facultades de estado y gobierno en la persona del presidente de la Asamblea, pues “sigue ostentando la máxima dirección en los Consejos de Administración”.

 

*El autor es profesor, historiador y jurista cubano.

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Comentarios

Según entiendo, la Asamblea Nacional del Poder Popular tiene realmente poder, teóricamente hablando. Por eso se han cuidado tanto siempre que nadie que no sea un Fiel seguidor forme parte de ella, y el que se manifieste demasiado, lo desaparecen de la faz de la tierra. Es decir, que no ha cumplido su función completamente. Pero y que pasa con el poder Judicial en Cuba? Que siempre ha sido un poder independiente, que es quien debe velar porque ningún presidente o gobierno se salte la ley? Dicen que Raul Castro seguirá siendo el presidente del Partido comunista, esto es posible? Como esto podría interferir en las decisiones de un nuevo presidente? Y profesor, quisiera saber su criterio sobre que podemos hacer los ciudadanos ante esta situación para hacer valer nuestros derechos. Gracias.

“El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.”
CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICA DE CUBA
Capítulo I
artículo 5o

José A. Huelva

8 marzo, 2018

Rosa, No hay acción posible. El engendro está pensado para que todo quede en las mismas manos. Solo que otros serán los supuestos “responsables” del desbarajuste que viene.
Y que conste que viene en grande, en cuanto se trate siquiera de unificar las monedas. Al menor “atisbo” de intento de cambio en la Constitución para hacer valer Pluri-partidismo o Separación de poderes vería la lucha encarnizada por el poder y ni le quepa la menor duda de que llegarían a las armas si fuera necesario. Eso de “oposición pacífica” es solo para que los actuales opositores no formen revueltas sangrientas.
El poder judicial que se dice “independiente”, no se ha enterado de ello. Es más, estoy casi seguro que si investigo un poco los principales representantes de ese poder pertenecen igual al PCC. ¿Entonces, de que estamos hablando?

Con todo y eso, el pueblo de Cuba no está listo para un cambio. Porque no hay conciencia verdadera de que tiene que haber un cambio e las personas en el poder. Mientras eso no ocurra, seguiremos en las mismas.

Está el Rey, y está la Mano del Rey…. (juego de tronos)

albesuar

8 marzo, 2018

En mi criterio el punto critico y donde se quiebra cualquier amago de democracia es en la constitución de la propia asamblea nacional, que legitimidad puede tener un cónclave donde el 50 porciento de los curules son elegidos por nadie sabe quien dizque “las organizaciones de masas” cuando resulta que a nadie en estas organizaciones le consultan? El otro 50 porciento si bien son delegados de base no son todos los delegados de base sino un grupo que eligen unas inconsultas comisiones de candidatura que nadie sabe a ciencia cierta quienes son ni quien las eligió. Si analizamos la verdadera elección de la asamblea nacional no corre a cargo del pueblo en lo mas mínimo la elección la verifican estas comisiones de candidatura y estas organizaciones de masas sin contar con la masa. El pueblo el domingo no va a elegir a nadie porque elegir significa seleccionar y los puestos en la asamblea coinciden con el numero de candidatos, el pueblo como mucho va a ratificar una elección que ya alguien, quien? Hizo. En este esquema cualquiera que no este prejuiciado reconoce la ausencia de democracia. Otra cosa que no me queda claro en este tan particular orden constitucional es el papel del partido, según la constitución es el organo superior de dirección bla bla bla bla pero resulta que de la asamblea nacional dice lo mismo, como es esta división entre partido y gobierno? alguien me la puede explicar? Gracias

Lo que se necesita en Cuba es que se apruebe un nuevo texto constitucional por medio de una Asamblea Constituyente, en cuya Carta Magna sean contemplados los derechos constitucionales de todas y todos, y que además se reconozca el pluralismo partidista, y principalmente la libertad de expresión como un derecho fundamental y constitucional. Sin eso la gobernabilidad no es posible.

Gerardo

8 marzo, 2018

Y a mi me asalta una duda, yo no soy jurista pero por lo que entendí el poder de la asamblea sería el poder del estado y por ende debe garantizar su perpetuidad y ejemonia por ser reflejo del deseo del pueblo. El gobierno por su parte, electo o impuesto, sirve o debe servir al estado en el desarrollo y garantía de sus funciones. Pero, y esta es mi duda cuando las directrices del gobierno, o la constitución, se han modificado 3 veces y el gobierno ha sido el mismo desde entonces, entiendase: el mismo gobierno ha participado, influido, o dispuesto tales cambios. ¿No estamos en presencia de una clara y natural inversión de los roles o, no se corre el riesgo de que el gobierno haya devenido el estado y viceversa? Y la respuesta sería si, si tales cambios han facilitado la ejemonia gubernamental, sea para garantizar la permanencia de sus funcionarios históricos. si vemos qué es lo que ha cambiado desde el 76 así ha sido, quizás para solidificar el carácter ejemonico en el ejercicio del gobierno por encima del estado o no. Para poner un ejemplo, el carácter socialista de la revolución es irrevocable, planteado en la mas reciente modificación de la constitución. Acaso no garantiza en la práctica que sea el partido comunista el filtro y el más adecuado para ser el gobierno. Bueno eso es garantía ejemonica aunque el pueblo haya ido a botar. Alguna idea al respecto. Porque ser original y único no justifica romper tus propias reglas. Creo yo. Gracias

Gerardo, el gobierno-estado-partido cubano ha ido modificandolo todo solo para perpetuarse en el poder. sobre todo tomando en cuenta la ignorancia en la que nos han mantenido como pueblo cubano que ni cuenta nos dábamos de todas las veces que nos violaron los derechos! En Cuba la gente iba a votar, como si fuera ir al baño, sin un minuto de reflexión.

Franklin Milhet

8 marzo, 2018

Es bueno el artículo en cuanto a la forma de entender el sistema político cubano, pero realmente me causa asombro como termina el mismo, asomando la posibilidad de que el próximo “presidente”, pueda tener legitimidad de ejercicio, enmarcando su actuación dentro del mismo sistema político actual. El mismo artículo asoma contradicciones, al dejar ver que sería posible una legitimidad actualmente. Una es, el caso de la ley 89, que no incorpora la posibilidad de revocación del mandato del presidente y vicepresidente como partes del consejo de estado, en contradicción con el texto constitucional al respecto, tratándose de una clara violación constitucional (intencional creo yo), o un vacío digamos, y una contradicción jerárquica entre una norma y otra. La ley, tiene rango legal, y no puede estar por encima u obviar el texto constitucional, que es la ley suprema del Estado. Esa es solo una de las violaciones, en cuanto jerarquía de normas jurídicas, existen muchas más. Ya por ahí se deja claro, que con estas violaciones sería imposible tener legitimidad de ejercicio, pues esta no solo incluye el respeto al estado de derecho y otros aspectos, que estamos claros que en Cuba no se cumplen, sino el respeto y la actuación dentro del marco constitucional y las leyes. Esto, marcando, que la Constitución de la República de Cuba, ya es la más antidemocrática y restrictiva en cuestiones de derechos, de la región. Y bueno, la otra legitimidad es la de origen, la cual tampoco tiene el “presidente” en Cuba, pues esta proviene del voto popular, sea directa o indirectamente. Pues todos los factores que intervienen en su elección, no derivan de un acto democrático, por tanto, no se podría decir, ni que es resultado de la elección indirecta del pueblo. Y esa es mi conclusión, tengo algunas discrepancias con la segunda parte del artículo, que lo considero bueno, en la parte de la información histórica (1ra parte principalmente) , pero no en otros aspectos. La historia no da legitimad. Yo creo que legitimidad como un todo, se da en el marco de la democracia, pues la legitimidad deriva de actos democráticos, y jurídicos legales.

Bueno, para no repetir, me adhiero al comentario de Jane de momento.

Elpidio

8 marzo, 2018

En Cuba no hay ni asamblea nacional, ni presidente, ni parlamento, ni sistema juridico, ni la cabeza de un guanajo. Quien dijo que en las dictaduras hay leyes ni derechos? Se dice lo que el dictador dicta, y punto.

José A. Huelva

9 marzo, 2018

Jane & Tony, creo que ahora mismo lo que necesitamos es dejar de ser ilusos y creer que eso va a ocurrir porque si. Para que eso ocurra tiene que haber una toma real de conciencia del pueblo (algo que no existe aún). Hay que tratar de convencer al cubano de a pie de que un mundo mejor es posible y que su realización está solo en sus manos. El Gobierno de la isla nunca permitirá pluripartidismos y/o Constituciones que no les favorezcan. El cambio está en las manos del pueblo.

eduardo

9 marzo, 2018

Creo que lo màs importante es la afirmaciòn de que “es de esperar que la nueva legitimidad provendrá más de la calidad de su performance institucional –respeto al Derecho, democratización estatal (desconcentración y descentralización), eficacia de la gestión gubernamental, inclusión social en la toma de decisiones, protección de derechos, control gubernamental– que de la cualidad de la historia personal del futuro mandatario.”
El problema central es que se realice la democratización del Estado, que nadie tenga el monopolio de la verdad y el poder unipersonal de decir NO a cualquier propuesta e iniciativa. Por ello no se trata solo de elecciones por curriculum personales, sino el ejercicio real del poder del pueblo a travès de sus represntantes y directamente
No puede esperarse a dos sesiones anuales de la ANPP para legislar y rendir cuentas , deben funcionar durante todo el año con plenos derechos las comisiones, como pro ejemplo la Comisiòn Economica y qu sea contrapartida del Consejo de Ministros. Pues donde hemos tendio màs contradicciones y negaciones de los propios decretos leyes y leyes ha sido en la esfera de la direcciòn y gestiòn de la Economia Nacional y dl sistema emrpesarial.

Julio Cesar Gannche creo que tu articulo esta mu bueno y esplica de manera esquicita la tarma de el sistema de gobierno cubano. Soy un jovende 27 años y no tenia ni la mas p idea. Tambien he visto que mis amistades nos saben nada del tema, entre ellos los mas jovenes ni siquiera hablan de eso, creo que no les pasa por la mente.

Gorka Jáuregui.

9 marzo, 2018

En cuba la democracia brilla por su ausencia, pero las urnas hablan.Cada vez votan menos personas.

J. A. Huelva, ni creo en las reformas del Partido ni en “la conciencia del pueblo”. Mucho menos que bajos las condiciones actuales vayamos a convencer poco a poco a las personas para que luchen “por un mundo mejor”. A estas alturas el que no esté convencido, nunca lo estará. El iluso es usted. Basta con el Malestar General existente en la sociedad y la voluntad política de una minoría en querer salir del hoyo en que estamos. Considerando que seria aun para bien de ellos mismos el hacerlo, no solo por el bien de la Nación. Todo este esfuerzo final que estamos haciendo es porque queremos que la Transición a una Democracia se haga de forma pacífica y que las cosas no terminen como siempre terminan en Cuba; “Como la Fiesta del Guatao”.

Resulta excelente su analisis y con un enfoque de propositivo coherente con el proceso democrático que debe funcionar en el país. Es una lástima que la mayor parte de los lectores que tadicionalmente dan sus opiniones en oncuba carecen del menor grado de profesionalidad, seriedad y nivel educativo pues solo lanzan ofenzas, odios, resentimientos desde lejos, nostalgia de las dictaduras buenas del capitalismo, como Rosa, Elpidio, Gorka y el resto de los ya conocidos por sus opiniones que solo contribuyen a la confusión y la anarquia

Elpidio Ud dio en el clavo . En Cuba hay una dictadura militar dirigida por el dictador de turno y su junta. Ningún poder es independiente por tanto ese poder secuestrar los derechos de los ciudadanos que están en total indefensión ante los desmanes del Gobierno. Como puede haber legitimidad si el gobierno viola las leyes que están en la Constitución y no existe un Tribunal Constitucional que haga respetar la Constitución. Como puede un Partido Político ser el superpoder por encima de las deemas instituciones si menos de un millón de personas pertenecen al mismo entonces los demás ciudadanos quien los representa. Quien puede prestarse siendo honesto para ser miembro de un Parlamento que responda al E stado/ Partido/ Gobierno en que no haya disenso todos cual marionetas levantan la mano. Claro que tantos años de dictadura , represión, control absoluto de la información, manipulación y adoctrinamiento y miedo inducido y real a través de todos los medios ha hecho una población indiferente, apatía, despolitizad, enejenada . Pero es falso que el pueblo no este preparado para ser libre hay demasiada experiencia y la libertad es una condición natural del ser humano está en su misma esencia y no está cruel realidad será difícil poder levantar vuelo una vez cortadas alas amarras pero se logrará y lo peor que podemos es hacerle el juego a la burocracia que es la que frena un destino inevitable

Julián

12 marzo, 2018

Guanche, es una verdadera lástima que un artículo escrito desde una posición honesta y profesional, independientemente de que concordemos o no con todos sus criterios, sea comentado de manera tan superficial y oportunista por la mayoría de los foristas, que solo vienen aqui a lanzar improperios e invectivas contra el sistema político cubano. Un artículo como este debira ser objeto de análisis más serios y profesionales, pero ya estoy acostumbrado a ver en On Cuba a los mismos de siempre con el mismo discurso de alabanza del modelo político que lo único que hicieron en Cuba fue asegurar el poder político a quienes ostentaban el económico, el militar y el cultural: la burguesía proimperialista, los grandes terratenientes y las trasnacionales. Eso le quita a uno las ganas de comentar en serio su articulo

El mambi

13 marzo, 2018

ReEscribo lo que mandé ayer , para no albergar dudas del espíritu democrático de este sitio.
Como siempre afloran los resentidos con sus colmillos de odio y pesimista anexionismo. Que como escogieron el yugo, gozan de lo que le conceden los poderosos, y gritan desde la otra orilla, lo que no se atrevieron a cambiar en Cuba, en la caliente!
Dónde queda el “Todas las escuelas y ninguna, he ahí la escuela” Y el” injertece el mundo en nuestras repúblicas, pero que el tronco sea de nuestras repúblicas”?
Guanche como buen jurista, tiende a simplificar “lo político” a “lo normativo” y ya se sabe hay la verdad científica, la histórica, jurídica… Y “la verdad científica no es democrática ni legal”.

José A. Huelva

15 marzo, 2018

Tony, lamento que piense ud así. La esperanza es lo último que se pierde reza un refrán y de propia experiencia le puedo contar de muchos que salieron de Cuba, creyendo que despreciaban el sistema y una vez fuera con todo el cúmulo de información real lo han llegado a odiar aún más. Yo opino que si esto ha sido con esos, que sería cuando esa información en plena libertad pudiera llegar a todos en Cuba. Si después de eso Cuba no reaccionase como nación, estaríamos en presencia de una nación fallida.
La “Transición Pacífica” es algo que ocurrirá nunca. Creo que no hay, ni habrá, una forma “pacífica” de lograr un cambio de gobierno. Los que están en el poder tan pronto se vean amenazados usarán la fuerza sin pensarlo 2 veces, como lo hacen ya contra todo aquel que disiente ahora mismo. Ojalá y me equivoque, no soy violento, ni quisiera que nadie lo tome como incitación a la violencia, pero la “fiesta del Guatao” está asegurada en Cuba si alguna vez ocurre un cambio de poder.

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