Humanos médicos de la muerte y la violencia

“Temía pincharme al suturar. Recuerdo mi torpeza al manipular el cadáver, el olor a carne chamuscada, el escalofrío que sentí al tocar los tejidos quemados. Era la primera vez que diseccionaba un cuerpo. Y este era un cuerpo totalmente carbonizado”.

No olvida aquella experiencia inicial, ni esos casos que “uno nunca quisiera ver” pero no le incomoda  su profesión. En ella no hay nada lúgubre, ni gusto por el morbo. Es una mujer con una familia, dos niños pequeños, una vida común. Una mujer que trabaja con la violencia, a veces con la muerte. Ana María Crespo es médico legista.

Medicina Legal, pese a su nobleza y utilidad, es una profesión desdeñada incluso dentro del  propio sector de la salud en Cuba. Existe el precepto de que pierden sensibilidad por el contacto con los crímenes. Para algunos son personas frías, indolentes, capaces de contemplar mutilaciones, asesinatos sin que los afecte, y no es así.

A Ana María le decepciona que la mayoría de las personas los perciban como una “pica muertos”, que no los piensen como médicos.

“Nos asocian con una tarea sucia, escabrosa. Es como si no fuéramos doctores, pero es una especialidad tan válida como cualquier otra. Hay muchos médicos que solo han visto el páncreas en un atlas. A mí la medicina legal me permite ver los órganos, palparlos, observar cómo los afecta o deteriora cada enfermedad. Siempre estoy aprendiendo a pesar de que continuamente escucho opiniones como ¿a ti te gusta eso? Y sí, me gusta”.

Esa apatía no solo proviene de personas ajenas al sector, quienes pueden ser justificados por el desconocimiento. Yehilyn Iglesias aún estudia la especialidad y en poco más de dos años ha sentido el menosprecio de otros especialistas.

“Un médico cercano a mí, en medio de reproches y muecas de asco, me dijo: Seis años estudiando para terminar así. Para eso no hace falta estudiar medicina”.

“Desafortunadamente esa es una opinión tan común como errada. A pesar de que nuestro perfil no es asistencial, como el de la mayoría de los especialistas, nosotros también ayudamos a familias necesitadas de respuestas, a víctimas que merecen ver castigados a quienes las dañaron.

“Un tiempo atrás atendimos a una niña de 13 años violada de una manera sumamente violenta. Con la recopilación de evidencias en unas pocas horas el culpable fue detenido. Entonces ¿no es nuestra profesión útil, valedera? ¿Por qué el menosprecio?”, se pregunta.

¿Invulnerables a la violencia?

Estar rodeados de las pruebas directas de la violencia en las calles hace que estos doctores desarrollen mayor sensibilidad hacia el peligro que la mayoría.

“Estamos recibiendo de primera mano los cambios negativos que se suceden a nuestro alrededor. Sobre todo las violaciones, asesinatos, abusos lascivos a menores. Índices cuyo incremento demuestra el deterioro de una parte de la sociedad”, dice la especialista Ivián Betancourt.

“El número de lesionados cada año ha ido aumentando en más de 100 casos solamente en en Pinar del Río. Otros pueden no tener constancia pero nosotros tenemos que enfrentarlo todos los días. Y tanta agresividad te marca”, agrega.

Esta doctora evita salir a lugares públicos. Quizás una secuela de percibir el alza de criminalidad. “Cuando estás aquí, ves los actos violentos y tienes el respaldo de las estadísticas, sientes miedo o eres más precavido. Temes dar la espalda. No dejas de mirar por encima de los hombros. Aún así, aunque esta profesión te alerte, te lleve al sigilo o la sospecha permanentes, es gratificante ayudar a quienes han sido victimizados. Además, hay personas que no merecen estar insertadas en la sociedad. Y parte de nuestro trabajo es velar por la seguridad de todos”, comenta.

Otro estereotipo es que solo laboran con el cadáver. Tratan las muertes violentas, es cierto. Como también desarrollan una investigación amplia para proporcionar evidencias que lleven hasta el culpable de un crimen. Pero no es el cadáver lo más usual en su faena. Paradójicamente Medicina Legal tiene en su campo de trabajo más acciones en las personas vivas que en las muertas.

La doctora Aisa Serrano Gómez, jeja del servicio provincial en Pinar del Río, explica que ellos se involucran en procesos penales, civiles y también en lo administrativo- laboral. Esta especialidad tiene tanta relación con el derecho como con la propia medicina.

“Atendemos conflictos de filiación, adjudicaciones de paternidad, determinación de edad de las personas, subsanación de algún error cometido en la inscripción. También nos apoyamos mucho en la psiquiatría para determinar si una persona puede tener una responsabilidad penal o no. Esta profesión es más amplia que el molde en el que se nos encasilla”.

De izquierda a derecha: la doctora Aisa Serrano, la especialista en formación Yehilyn Iglesias y la doctora Ana María Crespo. Foto: Claudia Padrón Cueto
De izquierda a derecha: la doctora Aisa Serrano, la especialista en formación Yehilyn Iglesias y la doctora Ana María Crespo. Foto: Claudia Padrón Cueto

El paciente que nadie quiere, que nadie olvida

“Nadie puede mantenerse distante cuando las víctimas son niños. Eso siempre conmueve hasta la última célula. Y cuando eres madre, el dolor es mayor porque inconscientemente comparamos con nuestra vida. Amo mi profesión pero hay cosas que nunca estaré preparada para ver”, dice Ivián.

La doctora Aisa recalca que, ante todo, son seres humanos y sienten como tal. “Los victimarios pueden provocarnos ira, rabia, deseos de aplicar justicia por nuestra cuenta. Hay hechos que te resultan tan monstruosos que puedes llegar a implicarte emocionalmente y decir: no puedo estar en este caso”.

“La legislación establece un recurso que nos permite apartarnos si nos afecta en lo personal. Tratamos de ser objetivos y no ocurre con frecuencia, pero yo misma tuve que apelar una vez a este recurso. No me sentía capaz de peritar a una mujer que había asesinado a su hija de cinco años”.

“Es cierto que es una profesión compleja. Podemos estar de guardia, ser requeridos para un caso y regresar dos días después por la magnitud del hecho o la lejanía. Nuestras familias han tenido que aprender a entenderlo. Es cierto que manipular tantos crímenes nos hace replantearnos qué está pasando en la sociedad,  muchas veces temer, incluso”, insiste Aisa.

“Es cierto que elegimos una profesión que transpira tabúes y hasta desprecios, pero pese a las creencias populares puedo asegurar que trabajar con la muerte y el dolor nos hace más sensibles, más humanos”, sentencia.

La jefa del servicio provincial de Medicina Legal en Pinar del Río, Aisa Serrano. Foto: Claudia Padrón Cueto
La jefa del servicio provincial de Medicina Legal en Pinar del Río, Aisa Serrano. Foto: Claudia Padrón Cueto

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Comentarios

Rolando Leyva Caballero

29 marzo, 2016

Más allá de lo obsceno y lo morboso, cualidades que se le otorgan a su práctica rodeada de especulaciones y mitos, la medicina legal es una especialidad, más que admirable, abnegada. Sin embargo el artículo, que evita incurrir en el regodeo referido a casos específicos testimoniados por la doctora, desaprovecha la oportunidad de indagar, aunque lo intenta, en el aumento de los índices de crímenes violentos, estadísticas celosamente guardadas y no actualizadas, que denunciarían, lo dice por lo claro la galeno, el deterioro de la seguridad pública en medio de la crisis social. De todos modos mis agradecimientos para la periodista, por traer a colación un tema que da para muchos más textos, sino fíjense detenidamente en las condiciones de trabajo de los médicos legales. A juzgar por la primera imagen que sirve de apoyatura gráfica, deja mucho que desear el local donde laboran los especialistas. El tratamiento que le dispensamos a nuestros muertos ofrece un botón de muestra de lo que pensamos y hacemos por los que aún están vivos.

humberto Reinoso

29 marzo, 2016

es la primera vez que veo un artículo sobre el tema. bien por Oncuba!
La medicina legal es una profesión que merece todo el reconocimiento

barbara

29 marzo, 2016

q hay mas violencia¿ totalmnete cierto. se pudre la sociedad

Soy medico ya hace un buen tiempo, cuando rote por esta especialidad, antes se daba en quinto año,ahora la dan en segundo año,hice mi rotacion en el calixto garcia, eran maravillosas esas clases ,impartida por la flor y nata de la especialidad, el profe lancis, el profe fournier,el dr jorge, que ahora es el rector del instituto de ciencias medicas, tambien impartia conferencias alli,todos iban siempre con impecable presencia , de traje y corbata. asistiamos con un respeto tremendo por esos profesores,eran un espectaculo memorable esas conferencias,pero de ahí a ejercer esa rama de la medicina son otros 5 pesos, como decimos en buen cubano,y por las fotos que contiene el articulo me parecen que las condiciones de trabajo dejan mucho que desear.felicito a esos colegas por su trabajo .un abrazo

Me gradué en la ELAM hace 5 años, gracias a su Revolución, después volví e hice la especialidad, aunque en anestesiología. Primero quiero dar gracias a todos los cubanos por sus nobles gestos q nadie más en este mundo tiene para con los pobres.
Pero hay algo del artículo q no me queda claro, más de 100 lesionados en un año solo en Pinar del Río, a q se refiere, a más de 100 muertos?, o más de 100 lesionados entre víctimas de violación, golpes, alguna puñalada q no conllevó a la muerte y la propia muerte? Se debe ser más claro opino yo.
Y por último, y se los digo con el dolor de mi corazón, supongamos que sean 100 muertos en un año, siempre es doloroso, pero más doloroso es q yo les pueda decir, vengan a San Salvador en El Salvador, de donde soy, se los daré en una semana, y por descuartizamiento, asfixia mecánica, disparos, granadas fragmentarias, decapitaciones, enterramientos vivos y un largo etc. Ay pueblo de Cuba, no sabes lo q es la violencia. Muy feliz q fui allí, muy seguro q me sentí caminando en la madrugada por cualquier lado.
Gracias nuevamente a todos ustedes, cubanos.

martha María

30 marzo, 2016

como pueden dejar que trabajen así¿? esas no son condiciones para un trabajo tan serio

L. en Berlin

30 marzo, 2016

Personalmente conozco a Aisa , tremenda persona amiga excepcional ser humano. Felicidades a ella y su equipo veo las condiciones de trabajo están deprimentes.

david de Cuba

1 abril, 2016

una labor honrosa

Por Dios que le pinten un poco ese lugar a esa doctora y que le cambien esas persianas ñoooo, las condiciones están deprimentes..!!!

Alejandro

2 abril, 2016

conozco a este equipo de trabajo personalmente. tienen toda mi admiración

Oscar Reynaldo

2 abril, 2016

Soy médico. cuando roté por esa especialidad comprendí su complejidad. Confieso que no hubiese sido capaz de desarrollarla, por eso admiro a estas mujeres.

Estoy leyendo este articulo y recordaba las personas que trabajaban en ese departmento en el tiempo que laboré en el hospital
Es impresionante. Honor a quien honor merece
Las paredes que se ven son de lozas y si bien es cierto que las persianas estan deterioradas, pienso que no es lo fundamental en lo que se está planteando Vayamos al tema,y dejemos esas nimiedades,por favor
AL César lo que es del César y a Dios lo que es,de Dios.

Yoel Tomas

7 abril, 2016

El articulo me dejo un sabor agridulce, pues resalta la Noble profesion de un Medico, y la Gran tarea que realiza esta Doctora dia a dia, claro esta que es una critica al Sistema Comunista, que no ha logrado eliminar tabues, racismos y tolerancias, por ejemplo me refiero a eso de que dentro del propio sector de la salud, otros profesionales tengan el valor de creerse mas o superior a otro profesional, por la labor o trabajo que se realize.
Cuan faltos de etica y de conocimiento professional se esta hoy dia en esta Cuba, donde los logros de la Salud ocupan el primer lugar en cualquier discurso politico.
Para mi los profesionales cubanos dentro de Cuba que realizan con transparencia y amor su trabajo son dignos de respeto y admiracion, pues por todos es sabido que trabajan con limitaciones de todo tipo, muchas veces exponiendo sus vidas y las de sus familiares en riesgo de enfermar.
Da tristesa ver las fotos que usted publica, un centro de trabajo, con ventanas rotas, un set de pinzas que de esteril no tiene nada, metalico, sucio, falto de hygiene, se ve el churre Viejo, mesa y equipos para el trabajo forense muy a la Antigua, etc etc.
La perdida de valores, etica y profesionalismo en Cuba es cada vez mayor y creo que ya es irreversible, la falta de recursos para reparar y crear mejores condiciones de trabajo para la salud no tiene que ver con los Estados Unidos,
El gobierno lleva casi 60 anos en el poder y la miseria que se vive hoy en cualquier hospital cubano dentro del pais, es enorme, esa es la misma miseria que pulula en miles de calles, casas y cientos de miles y miles de mentes cubanas, y que en mi modesto modo de ver, le hechan la culpa a la politica entre los EU y Cuba, y al infeliz “Bloqueo”.
El Bloqueo esta para que los politicos cubanos sean cada vez mas famosos, ricos y perduren en el poder como lo han logrado Dinasticamente, con eso logran a que los cubanos en Cuba sean cada vez mas sumisos y contemplativos con lo que tienen, tal y como pasa con su articulo y con los esmerados trabajadores a los que hace referencia.
Ojala pronto la economia cubana cambie y cambie de politicos, para que esa Dra Forense y muchos mas tengan lo que deberia tener social, economica y materialmente.

Henry ( salvadoreño )…Para cualquier latinoamericano , la violencia es algo ” normal ” y cotidiano, desde la Tv , la prensa amarilla ,muchos victimarios son niños de la calle (gamines en Colombia ), se venden armas donde quiera, hay crimen organizado, maras, y mucha sangre inocente. Lo vi la primera vez que salí de Cuba , sonaban los tiros en Caracas y en Bogotá y una amiga me dijo..” tranquilo, que eso no es contigo “. En Cuba por suerte hasta ahora no hay nada de esto, cualquier acto violento nos resulta aparatoso, alarmante y nos asusta mucho .Tenemos ese privilegio, que no quiere decir que un dia ” te toque “…A cruzar los dedos y pa´llá pa´llá.

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